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La opinión del profesor


Dotado de gran carisma y capacidad histriónica, Fidel Castro sedujo con su oratoria. Su comportamiento maquiavélico no tiene parangón en América. El 16/2/1959, al tomar posesión como Primer Ministro, declaró: “Estaré aquí mientras la máxima autoridad de la república -que es el Presidente- lo estime pertinente o mi conciencia me diga que no soy útil” (http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1959/esp/c160259e.html).

Cinco meses después, el 16/7/1959, Fidel renunció. Cuba se conmocionó. Antonio Núñez Jiménez escribió: “Se planteó, en esencia, un conflicto entre el Primer Ministro y Jefe de la Revolución y el presidente provisional de la República”. El 17/7/1959, en una maratónica comparecencia en CMQ-TV, Fidel atacó violentamente al presidente Manuel Urrutia Lleó, que se vio obligado a renunciar. Con ello comenzaba la autocracia.

¿Quién podría ni tan siquiera haberse imaginado el 17/7/1959, que a Fidel le obsesionaba el poder? ¿Esa obcecación fue la que llevó al joven revolucionario a transformarse en el peor tirano que ha padecido este continente?

Durante la década siguiente, Cuba fue visitada por intelectuales del mundo entero, pero ninguno se dio por enterado de la feroz represión que sufríamos los cubanos, la más cruel de la historia americana (http://www.youtube.com/watch?v=pmnh9VgenJU).

Fidel recibía alabanzas de izquierdistas e intelectuales. En febrero de 1967, el escritor peruano Mario Vargas Llosa expresó que Cuba “ha reducido a una proporción humana las diferencias sociales” y “ha demostrado que el socialismo no estaba reñido con la libertad de creación”.

Desde la apología realizada por Vargas Llosa han transcurrido 43 años. La mayoría de los izquierdistas latinoamericanos y españoles continúa mintiendo o guardando silencio cómplice; pretende seguir ignorando que Fidel ha implantado una tiranía dinástica, única en Occidente en pleno siglo XXI.

Según el comunista español José Manuel Martín Medem, ex corresponsal de TVE en Cuba: “Raúl no puede perfeccionar el socialismo porque en la isla no lo hay: el autoritarismo de Fidel impidió el establecimiento de un socialismo cubano” (http://www.revistapueblos.org/spip.php?article1258).

Un nieto del “Che”, Canek Sánchez Guevara, señala: “El sistema político cubano se ha comportado como una monarquía y no sé por qué se le sigue llamando socialismo”.

castroeducacion@yahoo.es

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