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La oportunidad perdida


Raymont tiene sobradas credenciales para hablar sobre este tema. Ha sido corresponsal del New York Times en Buenos Aires, Brasil y México, y lleva años caminando los pasillos del Departamento de Estado y subiendo las escaleras del Pentágono. Además, ha cultivado amistades dentro del mundo diplomático, lo que lo convierte en una fuente de información actualizada. No obstante, lo que más conmovió a la audiencia de AMCHAM fue la forma como explicó que, en medio de la crisis terrorista, Panamá había desperdiciado una excelente oportunidad para fortalecer, sino rehacer, sus vínculos estratégicos con EU.
Según Raymont, en los próximos años la política exterior de EU se irá "europizando" cada vez más. "¿Cómo no van a ver para el otro lado después de lo que ha pasado?". Los países europeos, que no siempre han comulgado con la política exterior norteamericana, fueron los primeros en brindar el apoyo a los estadounidenses. A la vanguardia estuvo el primer ministro británico Tony Blair, que en menos de 48 horas, ofreció al gobierno y al pueblo norteamericano un apoyo irrestricto para combatir el terrorismo. Lo siguió el francés Chirac, quien no sólo se conformó con darle la mano a Bush, sino que viajó al "punto cero" para ver de primera vista las consecuencias del atentado. También hicieron lo propio Putín, Schroeder, Aznar, y los demás. Tan conmovedor fue este gesto de cooperación, que diez días después del ataque el 11 de septiembre, en medio del discurso ante el Congreso, Bush le agradeció públicamente a Blair su gestión de unir el frente europeo: "¡Gracias, mi amigo!"
Lo irónico es que tres semanas antes había estado en Washington el presidente Fox, y Bush le había dicho que México era su principal aliado. La realidad es que eso ha cambiado tras el ataque terrorista. Hoy día la situación mundial obliga a EU a precisar que su "principal aliado es aquél que se adhiere incondicionalmente con todo el rigor a luchar contra el terrorismo: O están del lado de EU o están del lado del terror". Con razón, Brasil y otros países de la OEA no tardaron en subscribirse a la coalición o reactivar acuerdos estratégicos como el TIAR, porque saben que es el único camino que les queda para captar la atención del vecino del norte.
Panamá, por su parte, subraya Raymont, sigue con el discurso de la neutralidad. ¡Que oportunidad más grande hemos desperdiciado! La señora presidenta y su canciller no se han dado cuenta que los tiempos del Comando Sur y de las bases con soldados acantonados ya pasaron. La nueva generación de asesores y expertos en asuntos hemisféricos del Departamento de Estado, no recuerdan siquiera que existía una relación especial con Panamá. Para EU, el istmo canalero no es ya un aliado estratégico como lo era antes. La muestra de que no han nombrado un embajador ni tampoco designado a un secretario para Asuntos Hemisféricos. Es evidente que los estadounidenses tienen otros intereses y no son los nuestros.
De allí que sea importante para Panamá decir presente en estos momentos y apoyar la coalición multinacional contra el terrorismo, dejando atrás todas las diferencias históricas e divergencias pasadas, y analizar que estamos frente a un enemigo común. ¿Qué impacto habría causado si la única presidenta del hemisferio hubiera visitado al presidente Bush para brindarle su apoyo o pisado el "punto cero" para saludar a algunos de los 70 mil panameños que viven en la ciudad de Nueva York? Tal vez, ese hubiera sido su paso hacia la posteridad y el timbre de una garantía para su mandato. Señora, aún está a tiempo.
Se puede o no estar de acuerdo con los conceptos expresados por Raymont, pero viniendo de quien vienen, deben ser analizados profunda y seriamente por todos los interesados en las relaciones de nuestro país con Estados Unidos, sobre todo ahora que, tras haber recibido el Canal, estamos ausentes de una estrategia nacional que reemplace la diplomacia de la consolidación soberana del pasado siglo, que hoy día resulta anacrónica.


101 años de Panamá América

 
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