La oposición
Como integrante de la Junta Directiva de transición del Partido Panameñista, luego de la Convención del 16 de enero pasado, participé de una gira de consulta con dirigentes de nuestro colectivo por toda la República, la cual se llevó a cabo hace dos semanas aproximadamente. En todos los lugares a los que fuimos, llámese David, Chitré o Colón, surgía una misma inquietud de las bases panameñistas: la aparente inacción de los dirigentes de nuestro partido en particular y en general, de la oposición al actual gobierno.
Como parte de la bancada panameñista en la Asamblea Nacional y dirigente de mi partido, debo reconocer que la misma crítica que hacen los inscritos en nuestro colectivo, la escucho a diario en boca de muchas personas con distintas procedencias y simpatías políticas. A fuerza de ser objetivo, debo admitir que existen fundadas razones para dicha crítica, puesto que lo que se observa en el campo opositor al PRD es un fraccionamiento y la falta de un liderazgo propositivo, activo y unificador. La impresión que se transmite a los ciudadanos es la de una oposición débil y dividida, en la que cada cual está defendiendo su respectivo feudo.
Sin embargo, al mismo tiempo, tengo que señalar que no todo está perdido. Considero que algunas figuras aisladas sí hemos estado jugando un papel dinámico como oposición desde el principio y que, poco a poco, van surgiendo más y más personas que se animan a participar y a plantear sus opiniones y críticas.
En la Asamblea Nacional ya hemos empezado, en la práctica, a coordinar entre todas las bancadas de oposición, tal como se pudo apreciar durante la discusión de la Reforma Fiscal, aunque con algunas dificultades todavía.
Se avecina la discusión de las reformas a la Ley Orgánica de la Caja del Seguro Social, en medio de una crisis institucional con un alto potencial de inestabilidad. El país necesita de una oposición coherente y que se constituya en un efectivo contrapeso a las fuerzas oficialistas.
En una sociedad democrática, es fundamental que la oposición se convierta en un efectiva fiscalizadora de la gestión pública y en el muro que contenga los posibles abusos del Poder.
En el escenario actual, en el que la oposición se divide en cinco partidos debidamente conformados y uno en formación, sin un candidato obvio y único para el 2009, se impone la voluntad de diálogo y la capacidad de concertar entre la dirigencia opositora. No hay otro camino.
Creo que el experimento fallido de la Coordinadora Nacional de Oposición, que se inició con una concepción excluyente, pretendiendo dejar por fuera a la principal Bancada de Oposición (en número y por experiencia acumulada), debe ser superado, tanto en la práctica como formalmente hablando.
Se requiere de una instancia formal de coordinación entre todas las fuerzas de oposición. Todas, sin excepción. Instancia en la que podamos coordinar acciones, dentro y fuera de la Asamblea Nacional, siempre que ello sea posible. No siempre lo será, pero al menos deben mantenerse abiertos los canales de comunicación y procurar hacer un frente común cuando el país lo requiera.
Finalmente, aunque algunos consideren que es prematuro, me parece que es oportuno plantearnos cuál es el panorama hacia las próximas elecciones. No se trata de definir quién será el candidato, pero sí podemos empezar por plantear una alternativa que nos ayude a escogerlo en la manera más democrática, participativa e incluyente posible, esto es, a través de unas primarias en las que puedan participar todos los miembros inscritos en los partidos políticos de oposición y, ¿por qué no?, hasta los simpatizantes de la oposición, no inscritos en partido político alguno. Sé que esto le sonará a herejía a muchos, dentro y fuera de mi propio partido. Pero considero responsablemente que la primaria interpartidaria es el mejor mecanismo que podemos utilizar, para evitar el choque de egos y los rejuegos de trastienda que, de otra manera, pueden darse por seguros si el eventual candidato de una alianza opositora se escoge a través de los "métodos tradicionales".
Por lo pronto, el Partido Solidaridad y el Partido Panameñista ya incluyeron en sus respectivos estatutos las primarias interpartidarias. Entiendo que el MOLIRENA lo contempla en su proyecto de nuevos Estatutos y que, en los estatutos fundacionales de Vanguardia, también se preven las mismas. Eso es una buena señal.
Ojalá que la madurez, la responsabilidad y la humildad imperen entre la dirigencia opositora y caminemos todos en la misma dirección.
El camino que queda por delante es largo todavía, pero sólo "se hace camino, al andar". Empécemos pues, el país nos lo reclama.
Como parte de la bancada panameñista en la Asamblea Nacional y dirigente de mi partido, debo reconocer que la misma crítica que hacen los inscritos en nuestro colectivo, la escucho a diario en boca de muchas personas con distintas procedencias y simpatías políticas. A fuerza de ser objetivo, debo admitir que existen fundadas razones para dicha crítica, puesto que lo que se observa en el campo opositor al PRD es un fraccionamiento y la falta de un liderazgo propositivo, activo y unificador. La impresión que se transmite a los ciudadanos es la de una oposición débil y dividida, en la que cada cual está defendiendo su respectivo feudo.
Sin embargo, al mismo tiempo, tengo que señalar que no todo está perdido. Considero que algunas figuras aisladas sí hemos estado jugando un papel dinámico como oposición desde el principio y que, poco a poco, van surgiendo más y más personas que se animan a participar y a plantear sus opiniones y críticas.
En la Asamblea Nacional ya hemos empezado, en la práctica, a coordinar entre todas las bancadas de oposición, tal como se pudo apreciar durante la discusión de la Reforma Fiscal, aunque con algunas dificultades todavía.
Se avecina la discusión de las reformas a la Ley Orgánica de la Caja del Seguro Social, en medio de una crisis institucional con un alto potencial de inestabilidad. El país necesita de una oposición coherente y que se constituya en un efectivo contrapeso a las fuerzas oficialistas.
En una sociedad democrática, es fundamental que la oposición se convierta en un efectiva fiscalizadora de la gestión pública y en el muro que contenga los posibles abusos del Poder.
En el escenario actual, en el que la oposición se divide en cinco partidos debidamente conformados y uno en formación, sin un candidato obvio y único para el 2009, se impone la voluntad de diálogo y la capacidad de concertar entre la dirigencia opositora. No hay otro camino.
Creo que el experimento fallido de la Coordinadora Nacional de Oposición, que se inició con una concepción excluyente, pretendiendo dejar por fuera a la principal Bancada de Oposición (en número y por experiencia acumulada), debe ser superado, tanto en la práctica como formalmente hablando.
Se requiere de una instancia formal de coordinación entre todas las fuerzas de oposición. Todas, sin excepción. Instancia en la que podamos coordinar acciones, dentro y fuera de la Asamblea Nacional, siempre que ello sea posible. No siempre lo será, pero al menos deben mantenerse abiertos los canales de comunicación y procurar hacer un frente común cuando el país lo requiera.
Finalmente, aunque algunos consideren que es prematuro, me parece que es oportuno plantearnos cuál es el panorama hacia las próximas elecciones. No se trata de definir quién será el candidato, pero sí podemos empezar por plantear una alternativa que nos ayude a escogerlo en la manera más democrática, participativa e incluyente posible, esto es, a través de unas primarias en las que puedan participar todos los miembros inscritos en los partidos políticos de oposición y, ¿por qué no?, hasta los simpatizantes de la oposición, no inscritos en partido político alguno. Sé que esto le sonará a herejía a muchos, dentro y fuera de mi propio partido. Pero considero responsablemente que la primaria interpartidaria es el mejor mecanismo que podemos utilizar, para evitar el choque de egos y los rejuegos de trastienda que, de otra manera, pueden darse por seguros si el eventual candidato de una alianza opositora se escoge a través de los "métodos tradicionales".
Por lo pronto, el Partido Solidaridad y el Partido Panameñista ya incluyeron en sus respectivos estatutos las primarias interpartidarias. Entiendo que el MOLIRENA lo contempla en su proyecto de nuevos Estatutos y que, en los estatutos fundacionales de Vanguardia, también se preven las mismas. Eso es una buena señal.
Ojalá que la madurez, la responsabilidad y la humildad imperen entre la dirigencia opositora y caminemos todos en la misma dirección.
El camino que queda por delante es largo todavía, pero sólo "se hace camino, al andar". Empécemos pues, el país nos lo reclama.