La oposición no impide la gobernabilidad
Hace unos días observamos en la prensa llamado que formuló la Iglesia Católica tanto al gobierno como a la oposición "para que busquen los mecanismos de la tolerancia y armónica colaboración que permita la "gobernabilidad" y el desarrollo de la gestión gubernamental, dentro de un marco institucional que contribuya al progreso y desarrollo del Estado".
Nos parece concerniente el llamado, sobre todo antes que dé inicio la gestión del nuevo gobierno. Estimamos que el futuro gobierno, como todo gobierno arnulfista, nos proporcionará cinco años de turbulencia política, viviremos en un constante sobresalto ya que los arnulfistas, tradicionalmente, no se han distinguido por la contemporización, sino por la confrontación e imposición y prueba de ello es que ya, dentro de sus filas, ante la evidente desventaja numérica en que se encuentran en la Asamblea Legislativa, no han faltado quienes han invocado su disolución para convocar una Constituyente, evidentemente una medida anticonstitucional y violatoria de la voluntad popular.
Tanto el gobierno como la oposición tienen su función en la democracia y el desempeño trunco de cualquiera da al traste con el sistema de gobierno democrático de un país, que es el gobierno de las mayorías, con la inclusión de las minorías pues de lo contrario estaríamos frente a una tiranía. Se requiere el juego y rejuego político del gobierno y oposición para el logro de una eficiente ejecución de la obra de gobierno en beneficio del progreso y desarrollo del país. Y es que el país no es un ente homogéneo. Este es el reflejo de la sociedad conformada por un grupo de personas aglutinadas en torno a valores e intereses diversos y en muchos casos conflictivos. Si bien es cierto que los arnulfistas alcanzaron el poder gracias al voto mayoritario de los ciudadanos que concurrieron a votar, no debemos olvidar que éstos apenas representan una cuarta parte del total de la población del país, de otros grupos que también tienen derechos que deben ser atendidos, ya que si se les margina entonces estaremos ante la tiranía de la mayoría relativa de los arnulfistas.
La democracia que es pluralista hace imprescindible la existencia de la oposición que lleva a que el gobierno consulte, sea un gobierno de consenso, que gobierne de acuerdo con los intereses de los diferentes sectores que conformamos la Nación.
La oposición no es ninguna fuerza malévola ni perniciosa, como se pretende hacer ver. A este respecto nos dice el Diccionario del Instituto Interamericano de Derechos Humanos del Centro Interamericano de Asesoría Electoral (CAPEL): "Básicamente `oposición" es un tipo de "conducta" o de "comportamiento", cuya formalización en las instituciones y en los sistemas políticos ha tenido lugar junto al desarrollo del parlamentarismo y de los partidos políticos. Oposición es expresión de la controversia que tiene lugar en el proceso de formación de la voluntad política y de la adopción de decisiones y se entiende que ella actúa en un marco de respeto y de aceptación de "reglas consensuales" del juego político. Oposición está vinculada a otros conceptos o fenómenos de la política, como libertades o derechos políticos, pluralismo, alternancia en el poder, conflictos. Por una parte, oposición es el resultado del ejercicio de libertades y derechos como la libre expresión asociación y reunión y, por cierto, de sufragio. Por otra parte, la oposición sólo aparece en las sociedades pluralistas, en las cuales se garantiza la libre expresión de ideas e intereses y el funcionamiento de grupos que los encarnan. En tercer término oposición se relaciona con la alternancia en el gobierno, pues uno de sus rasgos principales es justamente que la oposición es tal en cuanto no concuerda con el gobierno y presenta un curso de acción distinto...."
No debemos los panameños tener temor a una oposición fuerte y vigorosa, por el contrario, ella obliga a los gobernantes a la negociación y compromiso ya que el gobierno tendría la incapacidad de imponer por sí mismo su voluntad a los demás, como ha sido el caso de este gobierno que valiéndose de una asamblea mayoritaria hizo cuanto se le antojó, hasta el extremo del sainete que protagonizó con el juicio político a un magistrado de la Corte Suprema de Justicia con el que se quiso hacer gala del poder ilimitado del Ejecutivo sobre el resto del los Organos del Estado.
Resulta curioso que los arnulfistas que se la pasaron durante toda esta administración recriminando al PRD, por su mayoría parlamentaria, ahora pretenden hacer lo mismo con su angustioso llamado a "un gobierno de unidad nacional" que no persigue otra cosa que callar a la oposición y gobernar autoritariamente. Esto nos hace cuestionar la sinceridad de los planteamientos de este colegiado político.
Para aquellos que piensan que lo ocurrido en las presentes elecciones no es la voluntad expresa del pueblo voy a transcribir textualmente email que recibí de una dama que me reservo el nombre por no estar autorizado para divulgarlo y que me formuló el siguiente comentario que intituló: "Costillita" y unas elecciones de "bostezo". Dice así el aludido correo electrónico que recibí: "Creo firmemente en la alternabilidad del poder y en la distribución del poder. Me parece que, para la "salud" de la democracia conviene que los Partidos Políticos alternen la Presidencia de la República y que en el Congreso siempre una mayoría de oposición que ejerza una función de control político y fiscalización. Animada por estos principios estaba firmemente dispuesta a votar por presidente por la oposición y para legisladores por el PRD, buscando siempre mantener el equilibrio de poder.
Pero la "clase política" simplemente arruinó mis planes, y el de miles de votantes independientes. En primer término, el mejor candidato de oposición (Alberto Vallarino) fue excluido de toda posibilidad de encabezar estas opciones políticas y fue condenado a un intrascendente tercer lugar. En segundo lugar, se optó como candidata a la presidencia a Mireya "Costillita" Moscoso, constriñendo la base electoral de la oposición a los sectores políticos más atrasados (los de menor escolaridad y de mayor edad, dándole un mentís a los sectores medios profesionales los que, en toda sociedad, generalmente contribuyen a formar opinión".
"¡Qué aburrida campaña electoral dice La Prensa! ¡ Desde luego! Con sus encuestas, este periódico hace rato escribió la crónica del resultado electoral: el triunfo de Martín Torrijos. Triunfo que, de no producirse una reacción arnulfista para contrarrestar el evidente "voto al ganador" (3 a 1 se están pagando en las apuestas y tal vez sea lo único tangible que yo gane en este proceso electoral), podría producir un descalabro (inconveniente) de las huestes oposicionistas".
"Hay otros ganadores, es cierto: la DC que logrará sobrevivir y Mayín (lo veo cada vez más difícil) seguramente retendrá la Alcaldía de Panamá. Sólo espero que para el futuro la oposición pierda la "costillita", pero gane el "cuerpo", la consistencia de un partido moderno y viable a los ojos de los independientes".
Nos parece concerniente el llamado, sobre todo antes que dé inicio la gestión del nuevo gobierno. Estimamos que el futuro gobierno, como todo gobierno arnulfista, nos proporcionará cinco años de turbulencia política, viviremos en un constante sobresalto ya que los arnulfistas, tradicionalmente, no se han distinguido por la contemporización, sino por la confrontación e imposición y prueba de ello es que ya, dentro de sus filas, ante la evidente desventaja numérica en que se encuentran en la Asamblea Legislativa, no han faltado quienes han invocado su disolución para convocar una Constituyente, evidentemente una medida anticonstitucional y violatoria de la voluntad popular.
Tanto el gobierno como la oposición tienen su función en la democracia y el desempeño trunco de cualquiera da al traste con el sistema de gobierno democrático de un país, que es el gobierno de las mayorías, con la inclusión de las minorías pues de lo contrario estaríamos frente a una tiranía. Se requiere el juego y rejuego político del gobierno y oposición para el logro de una eficiente ejecución de la obra de gobierno en beneficio del progreso y desarrollo del país. Y es que el país no es un ente homogéneo. Este es el reflejo de la sociedad conformada por un grupo de personas aglutinadas en torno a valores e intereses diversos y en muchos casos conflictivos. Si bien es cierto que los arnulfistas alcanzaron el poder gracias al voto mayoritario de los ciudadanos que concurrieron a votar, no debemos olvidar que éstos apenas representan una cuarta parte del total de la población del país, de otros grupos que también tienen derechos que deben ser atendidos, ya que si se les margina entonces estaremos ante la tiranía de la mayoría relativa de los arnulfistas.
La democracia que es pluralista hace imprescindible la existencia de la oposición que lleva a que el gobierno consulte, sea un gobierno de consenso, que gobierne de acuerdo con los intereses de los diferentes sectores que conformamos la Nación.
La oposición no es ninguna fuerza malévola ni perniciosa, como se pretende hacer ver. A este respecto nos dice el Diccionario del Instituto Interamericano de Derechos Humanos del Centro Interamericano de Asesoría Electoral (CAPEL): "Básicamente `oposición" es un tipo de "conducta" o de "comportamiento", cuya formalización en las instituciones y en los sistemas políticos ha tenido lugar junto al desarrollo del parlamentarismo y de los partidos políticos. Oposición es expresión de la controversia que tiene lugar en el proceso de formación de la voluntad política y de la adopción de decisiones y se entiende que ella actúa en un marco de respeto y de aceptación de "reglas consensuales" del juego político. Oposición está vinculada a otros conceptos o fenómenos de la política, como libertades o derechos políticos, pluralismo, alternancia en el poder, conflictos. Por una parte, oposición es el resultado del ejercicio de libertades y derechos como la libre expresión asociación y reunión y, por cierto, de sufragio. Por otra parte, la oposición sólo aparece en las sociedades pluralistas, en las cuales se garantiza la libre expresión de ideas e intereses y el funcionamiento de grupos que los encarnan. En tercer término oposición se relaciona con la alternancia en el gobierno, pues uno de sus rasgos principales es justamente que la oposición es tal en cuanto no concuerda con el gobierno y presenta un curso de acción distinto...."
No debemos los panameños tener temor a una oposición fuerte y vigorosa, por el contrario, ella obliga a los gobernantes a la negociación y compromiso ya que el gobierno tendría la incapacidad de imponer por sí mismo su voluntad a los demás, como ha sido el caso de este gobierno que valiéndose de una asamblea mayoritaria hizo cuanto se le antojó, hasta el extremo del sainete que protagonizó con el juicio político a un magistrado de la Corte Suprema de Justicia con el que se quiso hacer gala del poder ilimitado del Ejecutivo sobre el resto del los Organos del Estado.
Resulta curioso que los arnulfistas que se la pasaron durante toda esta administración recriminando al PRD, por su mayoría parlamentaria, ahora pretenden hacer lo mismo con su angustioso llamado a "un gobierno de unidad nacional" que no persigue otra cosa que callar a la oposición y gobernar autoritariamente. Esto nos hace cuestionar la sinceridad de los planteamientos de este colegiado político.
Para aquellos que piensan que lo ocurrido en las presentes elecciones no es la voluntad expresa del pueblo voy a transcribir textualmente email que recibí de una dama que me reservo el nombre por no estar autorizado para divulgarlo y que me formuló el siguiente comentario que intituló: "Costillita" y unas elecciones de "bostezo". Dice así el aludido correo electrónico que recibí: "Creo firmemente en la alternabilidad del poder y en la distribución del poder. Me parece que, para la "salud" de la democracia conviene que los Partidos Políticos alternen la Presidencia de la República y que en el Congreso siempre una mayoría de oposición que ejerza una función de control político y fiscalización. Animada por estos principios estaba firmemente dispuesta a votar por presidente por la oposición y para legisladores por el PRD, buscando siempre mantener el equilibrio de poder.
Pero la "clase política" simplemente arruinó mis planes, y el de miles de votantes independientes. En primer término, el mejor candidato de oposición (Alberto Vallarino) fue excluido de toda posibilidad de encabezar estas opciones políticas y fue condenado a un intrascendente tercer lugar. En segundo lugar, se optó como candidata a la presidencia a Mireya "Costillita" Moscoso, constriñendo la base electoral de la oposición a los sectores políticos más atrasados (los de menor escolaridad y de mayor edad, dándole un mentís a los sectores medios profesionales los que, en toda sociedad, generalmente contribuyen a formar opinión".
"¡Qué aburrida campaña electoral dice La Prensa! ¡ Desde luego! Con sus encuestas, este periódico hace rato escribió la crónica del resultado electoral: el triunfo de Martín Torrijos. Triunfo que, de no producirse una reacción arnulfista para contrarrestar el evidente "voto al ganador" (3 a 1 se están pagando en las apuestas y tal vez sea lo único tangible que yo gane en este proceso electoral), podría producir un descalabro (inconveniente) de las huestes oposicionistas".
"Hay otros ganadores, es cierto: la DC que logrará sobrevivir y Mayín (lo veo cada vez más difícil) seguramente retendrá la Alcaldía de Panamá. Sólo espero que para el futuro la oposición pierda la "costillita", pero gane el "cuerpo", la consistencia de un partido moderno y viable a los ojos de los independientes".