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La otra víctima del terrorismo


Decíamos ayer, en esta misma columna, que los terroristas cometieron un craso error al derribar las imponentes edificaciones, donde tantos ciudadanos comunes perecieron, porque quien acusó recibo del golpe fue el noble pueblo norteamericano. Con el ataque, hicieron retroceder al menos 20 años la incipiente, pero creciente simpatía que se fraguaba en la opinión pública estadounidense a favor de esa causa y, en sentido contrario, puso un alto a la antipatía que venía generando el abuso de la fuerza por Israel.
Causas históricas como el retiro militar norteamericano de Vietnam y lo que actualmente lleva a cabo Cuba contra el bloqueo estadounidense, no se ganan más que en el seno de la opinión ciudadana de la potencia norteña. Es la razón moral y no la fuerza lo que puede doblar el brazo a Estados Unidos. Y en cierta medida, esa fue la estrategia empleada por Panamá durante un siglo de lucha para lograr finalmente lo imposible, que la más fuerte nación del planeta le entregara una de sus joyas más preciadas, el Canal.
Por eso, atacar arteramente al corazón del pueblo norteamericano, produce un sentimiento de enervamiento, rechazo y antipatía, por decir lo menos, contra toda causa árabe, por justa que sea. Porque es lógico que se le asocie con el mal y, por el contrario, a sus adversarios, con el bien. De allí que concluyamos que la justa causa palestina por dotarse de un país soberano donde poder vivir en paz, respetado por todas las naciones del orbe, ha muerto. La mataron los terroristas con su ataque.
Un sondeo de opinión de la Cadena ABC divulgado el mismo martes 11, indicaba un gran incremento de los norteamericanos inclinados hacia la guerra, tal cual ocurrió luego del ataque japonés a Pearl Harbor. En efecto, el 94% se manifestó favorable a una acción militar contra los responsables, el 92% por ir a la guerra contra ellos y el 84% por atacar a los países que los apoyan. Las cifras son más que elocuentes.
¿Será posible revivir el proceso de paz? En la época dorada de los milagros, eso era menos difícil, no ahora, en tiempos de las peores pasiones desatadas. Ellos no lo saben, pero con su celebración de la tragedia el martes, hirieron mortalmente la justicia de su causa.del terrorismo


101 años de Panamá América

 
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