La papa caliente
Los miembros de las FARC detenidos en nuestro país, pueden convertirse en una "papa caliente" para las autoridades en caso de que este grupo armado decida reclamarlos y no necesariamente por la vía pacífica. Para evitar más complicaciones, el Gobierno podría valerse del Tratado de Extradición Bilateral que rige entre Colombia y Panamá.
Pero ya tienen un proceso en su contra por "intento de homicidio, asociación ilícita para delinquir y posesión de armas", entre otros. A pesar de ello, los guerrilleros no han soltado prenda, no han abierto la boca ante las autoridades.
Los acusados también tienen información valiosa que interesa a los norteamericanos, quienes tal vez, les propuesto llevárselos a su país a cambio de lo que saben.
Cualquiera que sea el desenlace, el Consejo de Seguridad deberá manejar con pinzas la situación para precisamente, evitar trasladar la violencia guerrillera a territorio panameño. Su presencia es una clara manifestación de la vulnerabilidad de nuestras fronteras, especialmente la darienita, que ha permanecido en estado de olvido. Su existencia brilla, lamentablemente, cuando surgen incursiones violentas, de grupos irregulares que bien podrían estar utilizando nuestro territorio terrestre y marino con fines ilícitos sin levantar sospechas. Pero hay que probarlo. Y para ello, se necesita precisamente de personal de seguridad que resguarde y recuerde a estos grupos irregulares nuestra soberanía.
Su penetración se haría más difícil si además el gobierno se preocupara por las necesidades sociales más urgentes que aquejan a la provincia, pues precisamente, el poder económico con que cuentan los guerrilleros resulta su principal arma para "adueñarse" de lo ajeno.