La Patria es de todos
Dentro de una democracia representativa, orientada a las inversiones de capital como medido para el logro de expectativas personales, el objetivo es generar riqueza. La sumatoria de esos esfuerzos, conforman el sector privado conjuntamente con la mano de obra, conocida como el sector productivo. Su conjunto, e interrelación efectiva, genera el crecimiento de la economía nacional.
Sus frutos: Mejorar la economía personal de los inversionistas, generar empleos, dinamizar el efecto multiplicador del dinero y el pago de impuestos. Con éstos y los demás ingresos estatales, utilizados correctamente, toda la ciudadanía podría vivir en mejores condiciones. Votemos por esa expectativa.
¿A qué aspiran quienes contribuyen a engrosar los fondos estatales? A un estamento estatal eficiente, un sistema gubernamental con niveles altos de responsabilidad y honestidad, un líder realmente estadista y un gobierno que sepa gobernar mediante la utilización, transparente y apropiada, de los fondos públicos, generados por el sector privado.
Sus principales responsabilidades: La facilitación legal de los procesos de generación de riqueza y la implementación sistémica de toda actividad pública, dirigida al bien común de la ciudadanía.
Nuestro crecimiento económico, refleja la eficiencia y efectividad del sector privado panameño. Los problemas que el país viene enfrentando, demuestran las ineficiencias consistentes del liderazgo gubernamental, en el ejercicio del hacer público.
Las barreras que separan al sector político, de la clase media, pobre y adinerada en el país deben derrumbarse, pues se han fortalecido, equívocamente, con el concreto del resentimiento, producto de la audacia política, encaminada a sus propios intereses, donde el buen gobierno tiende a definirse como el buen negocio, la libertad como sinónimo de impunidad y el divisionismo de clases representando la antorcha de las olimpiadas de la corrupción.
La institucionalidad democrática fragilizada debe ser fortalecida. Sólo quienes encabezan los dos partidos grandes, poseen la influencia y las estructuras para el rompimiento de la política tradicional negativa. Esas dos candidaturas son las que deben enfrentarse. Representan los partidos más grandes y mejor organizados. En estas elecciones es importante saber a quién elegir entre esas dos candidaturas. Démosle la oportunidad de presentar sus programas para nuestro análisis, que nos demuestren que representan ser verdaderos estadistas, sin el recargo innecesario de una oposición no unificada, que sólo contribuirá a generar confusión. La ciudadanía preocupada por el presente y futuro de la patria, clama por ello. La abundancia de candidaturas no es democracia.