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La paz, hagamos algo por ella


En el día internacional de la paz suena el tañido de una campana en las Naciones Unidas, donada por Japón, que recuerda el 6 de agosto de 1945, día de la explosión de la boma atómica sobre el centro de la ciudad de Hiroshima, un desastre sin precedentes en la historia de la humanidad. Pero este 6 de agosto, como aquel día, al igual que tantos, la violencia entre los pueblos sigue cobrándose muchas vidas inocentes.
A la mente humana -aún hoy- le resulta extraordinariamente difícil comprender los datos exactos y las consecuencias de esa destrucción nuclear que en un instante acabó con la vida de tantos seres humanos. Los daños causados por la bomba nuclear fueron tan inmensos que no se pueden comparar a los causados hoy por calamidades naturales ni por las armas convencionales.
Pero a pesar de que en el mundo entero quedó una lección aterradora que ha hecho que una arma igual nunca más se haya vuelto a usar, lo que resulta impensable y vigente es que haya naciones en el mundo que estén empeñadas en su construcción y desarrollo creando una siniestra carrera hacia la muerte. Grandes mentes humanas se han opuesto a esta irracional carrera nuclear, entre ellos vale la pena recordar a Albert Einstein. Cuando se le preguntó cómo sería la Tercera Guerra Mundial, dijo el maestro distraído: "Pues no lo sé.., pero la Cuarta será de palos y piedras".
El tema es actual por la falta de acuerdos al respecto que se observa entre Occidente e Irán, entre Estados Unidos y Corea del Norte, entre Israel y sus vecinos, entre China, Pakistán y la India; en fin, entre todas las naciones del mundo que la poseen o la desarrollan. Incluso grupos extremistas pueden acceder a ella para usarla en cualquier momento. Hay que redoblar la oposición contra toda forma de violencia y redimir la idea de que la paz la hacemos todos mediante la comprensión, el diálogo y la tolerancia.

101 años de Panamá América

 
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