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La percepción ciudadana y la ampliación


El tema que ocupa a la sociedad de hoy es la ampliación del Canal de Panamá. Un sector opina que no debe ampliarse el Canal bajo la percepción ciudadana que el proyecto conlleva un alto compromiso económico que junto a la deuda externa, que creó el gobierno de la dictadura militar, llegaremos a la penosa situación de no poder pagar y quedar la patria y su población vendidos para el resto de la vida. Sobre ese concepto no tiene la culpa la sociedad, la culpa la han tenido los malos políticos y algunos gobiernos de turno que a través de los años le han creado a la sociedad la percepción de que los grandes proyectos y obras se han inventado con el fin de repartirse gran cantidad de esos fondos, como resultó con la famosa deuda externa a nombre de la nación que lo que hizo fue crear nuevos millonarios dejando a la nación comprometida en su futuro y a las clases marginadas sufriendo el paso de esa cínica operación económica. El Canal de Panamá es un recurso que nos ha dado la naturaleza para explotarlo con sentido patriótico para el beneficio de todos los panameños. Es obvio entender que la industria naviera mundial ha optado por modernizar y ampliar su flota con enormes barcos que den capacidad para sus grandes volúmenes de carga. Pero a su vez nuestro canal en su estructura actual no está en capacidad de poder de brindar en el futuro el cruce inmediato y expedito de esos grandes barcos. Por lo tanto, ese servicio marítimo internacional obligatorio exige una ampliación de sus esclusas en un tiempo no muy prolongado. La ampliación del Canal no debe calificarse como un capricho de gobierno, sino una urgente necesidad para el bien del futuro de la nación, porque de lo contrario se convertirá en breve tiempo en un servicio obsoleto, dando margen a la posibilidad de la construcción de un canal seco en otra parte de la geografía de nuestro continente. Sobre el referéndum, le corresponde al gobierno desde ya, iniciar una extensa y exhaustiva campaña de divulgación sobre el tema, pero no con un lenguaje científico, sino con un lenguaje popular, dando amplios detalles que lo puedan comprender todos los panameños sobre todo las clases populares que son la mayoría en nuestro país con suficiente tiempo y sin demagogias. Por ello debemos considerar el referéndum como una gran necesidad patriótica para el bien de la patria. El mejor regalo y el recurso natural que le ha dado la naturaleza a la patria es el canal bajo el compromiso de que sus utilidades sean distribuidas entre todos los panameños sin favoritismo y conveniencia para unos cuantos.
El calor es agobiante y cuando llueve es necesario cerrar las ventanas. Automáticamente, el bus se transforma en un baño turco rodante.
En casos frecuentes, el célebre transporte se detiene fuera de las paradas a dejar o recoger pasajeros. Y si va repleto, la parada es ignorada por el piloto.
No han faltado situaciones en que nos refugiamos en una gasolinera debido a fallas mecánicas o porque el motor sufre de recalentamiento global y requiere de primeros auxilios. El conductor ni siquiera presenta una excusa a sus clientes. Muchos comienzan a descender y desaparecer con la esperanza de un rápido trasbordo.
Los asientos para tres personas es mejor que no existieran. Si te toca al lado una persona voluminosa quedas estrujado y como "sándwich" entre los compañeros de odisea.
Para entretenerte, puedes leer los "graffitis" que están por doquier, desde jocosos y obscenos hasta nombres de parejitas estudiantiles y otras lindeces que sería largo describir.
Así, entre ruidos de salsas, bocinas y el estruendo de la máquina, zarandeando y medio molido, llegas a tu destino. Al bajar debes asirte a las barras metálicas niqueladas u oxidadas porque la sacudida es feroz.
Con tristeza y callada protesta tienes que entregar el "cuara". Cosas de nuestro Panamá. ¿Cuándo se respetará a los usuarios?
El secreto de los buses articulados pareciera guardarse en el Pentágono. Y cuando llegue el nuevo sistema debiera recibir el sonoro apodo de Trans Milenio del Silencio.
El surrealismo del transporte masivo metropolitano es una realidad ridícula que estoicamente padecemos en espera de mejores tiempos.
Y al que me diga "zapatero a tu zapato" porque este no es un tema histórico ni cultural, le respondo que por el transporte colectivo se puede medir la cultura de nuestra comunidad capitalina.

Por el transporte colectivo se puede medir la cultura de nuestra comunidad capitalina.

101 años de Panamá América

 
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