La percepción de la corrupción
Transparencia Internacional ha dicho que existe una percepción de corrupción tan alta en Panamá sobre los partidos políticos, la Asamblea Nacional y el Órgano Judicial, que sobrepasa el índice de 4.5 de una escala de máxima corrupción que llega a 5 en el Barómetro Global que para el presente año lleva la entidad. Obviamente, el registro es vergonzoso.
Algunos diputados y, antes que ellos, algunos magistrados de la Corte Suprema de Justicia, han negado que lo que aparece como percepción sea una realidad. En particular, el presidente de la Asamblea Nacional, Elías Castillo, repitió el aforismo jurídico de que "lo que no está en el expediente, no está en el mundo". En verdad es todo lo contrario. La realidad que todo el mundo conoce, es ignorada por los expedientes judiciales, que terminan liberando culpables y enjuiciando a inocentes. Castillo aconseja que, en lo sucesivo, se acompañe a toda denuncia contra los magistrados la prueba sumaria, entendiendo por tal el expediente completo donde obren las declaraciones de testigos e indagatorias de los magistrados y sus copartícipes, los reconocimientos de firma y fotos, los peritajes, etc. ¿Cómo puede un simple ciudadano levantar un expediente así, sin intervención de autoridad competente? Imposible.
¿Prueba sumaria? Cuando se juzgó en 1968 al Presidente Marco A. Robles, la Asamblea Nacional tuvo que nombrar una comisión investigadora que armó el sumario que sirvió de base para el ulterior juzgamiento, condena y destitución del mandatario, cuya ejecución fue impedida por la Guardia Nacional. La Asamblea de entonces tenía al respecto las mismas facultades constitucionales que la actual y cumplió su parte. Pero los diputados actuales se niegan a hacer lo propio, se que resulten los denunciados culpables o inocentes, y con esa actitud, arriesgan su propia existencia como poder del Estado.
Algunos diputados y, antes que ellos, algunos magistrados de la Corte Suprema de Justicia, han negado que lo que aparece como percepción sea una realidad. En particular, el presidente de la Asamblea Nacional, Elías Castillo, repitió el aforismo jurídico de que "lo que no está en el expediente, no está en el mundo". En verdad es todo lo contrario. La realidad que todo el mundo conoce, es ignorada por los expedientes judiciales, que terminan liberando culpables y enjuiciando a inocentes. Castillo aconseja que, en lo sucesivo, se acompañe a toda denuncia contra los magistrados la prueba sumaria, entendiendo por tal el expediente completo donde obren las declaraciones de testigos e indagatorias de los magistrados y sus copartícipes, los reconocimientos de firma y fotos, los peritajes, etc. ¿Cómo puede un simple ciudadano levantar un expediente así, sin intervención de autoridad competente? Imposible.
¿Prueba sumaria? Cuando se juzgó en 1968 al Presidente Marco A. Robles, la Asamblea Nacional tuvo que nombrar una comisión investigadora que armó el sumario que sirvió de base para el ulterior juzgamiento, condena y destitución del mandatario, cuya ejecución fue impedida por la Guardia Nacional. La Asamblea de entonces tenía al respecto las mismas facultades constitucionales que la actual y cumplió su parte. Pero los diputados actuales se niegan a hacer lo propio, se que resulten los denunciados culpables o inocentes, y con esa actitud, arriesgan su propia existencia como poder del Estado.