default

La pérdida de la institucionalidad


La institucionalidad del país es algo que realmente debe preocupar a todos los ciudadanos. Aún aquellos que ven con despreocupación los problemas que afectan a la nación; en medio de su desidia, se dan cuenta también de estos hechos y de la peligrosidad que entraña la falta de credibilidad en nuestras instituciones, las leyes y los políticos u hombres públicos.
En Panamá, de unas décadas al presente, se ha ido paulatinamente perdiendo el respeto a todas las instituciones del país. Nadie cree en la imparcialidad de nuestra Corte Suprema de Justicia. El escogimiento de algunos de sus miembros, la falta de honestidad de varios de ellos, la actuación de muchos de los integrantes de nuestro sistema judicial (jueces, fiscales, etc.), han sido determinantes en el sentimiento negativo del ciudadano por la justicia panameña.
La Asamblea Nacional, importante órgano del Estado, a quienes algunos llaman el segundo poder de la nación, ha ido perdiendo año tras año el respeto de la opinión pública debido a los excesivos privilegios que tienen los diputados, a su falta de independencia, a su impunidad, la pobreza de los debates y, por supuesto, a sus actuaciones en la aprobación de malas leyes que la comunidad rechaza.
La Administración Pública, a pesar de los ingentes esfuerzos que se hacen para adecentar su gestión, de darle coherencia al gobierno y también de haber resuelto algunos viejos problemas difíciles de solución como el déficit de la CSS y la aprobación por medio de un referéndum de la ampliación del Canal de Panamá y de haber contribuido con acciones y medidas positivas al incremento de la economía del país, su actuación ha decepcionado a no pocos por no haber podido hasta ahora mejorar las condiciones de vida de esa gran cantidad de panameños que forman parte de la legión que se puede clasificar de "extrema pobreza". Además, hay aún algunos problemas pendientes como el del transporte público y el de la seguridad nacional que siguen, sin que se vislumbre a corto plazo su solución.
El asunto de la institucionalidad ha llevado a la APEDE a tener como tema del CADE 2007, "La institucionalidad: desafío ineludible". En su convocatoria para la celebración de este evento que se celebrará los días 17, 18 y 19 de mayo, manifiesta, entre otras cosas, "una sólida institucionalidad es la mejor defensa para salvaguardar la justicia y el progreso". Las instituciones del país son, dice la APEDE en su mensaje, para servirle al ciudadano y no para servirse de ellas.
Hay que ir inculcando en todos los sectores de nuestra sociedad la necesidad de fortalecer todas las instituciones del país y tener fe y confianza en nuestras leyes y en nuestros hombres; para lograrlo el camino es largo y difícil, pero los que integran esas instituciones deben, ante que nada, comenzar por respetarse así mismos para que puedan entonces tener la autoridad moral de lograr el respeto colectivo. Esto se logra con ética. Lamentablemente hoy en Panamá, nadie cree en nada ni en nadie. Las leyes y los reglamentos y sus sanciones son siempre para otros. El irrespeto a todos se enseñorea en nuestro medio. Tenemos progreso, mejoría económica, con disminución del desempleo, pero con aumento de la criminalidad.
Si no nos hacemos una autocrítica y cambiamos como sociedad nuestra actitud vendrán, por la falta de civismo y falta de credibilidad en nuestras instituciones, días muy negros para la nación y quienes en ella habitamos.


Actualmente unos 15 proyectos están por construirse y algunos ya han sido puestos en ejecución en el área de Clayton.
Los moradores del lugar, quienes una vez revertido Clayton compraron sus residencias, en el año 2000, aseguran que el concepto de ciudad jardín con el que fue vendido ese espacio, se perderá y eso les preocupa.
Para los residentes de Clayton, el desarrollo de proyectos que incluyan derribar áreas boscosas representa una pérdida invaluable de las riquezas naturales que alberga este sitio.
Barrera expresa que el peligro de esas nuevas construcciones es precisamente acabar con especies, tanto de animales como de flora, que quizá no existen en otros lugares, además de que muchos de los terrenos incluyen espacios que pertenecen al Parque Nacional Camino de Cruces.
"Esto es prácticamente un corredor ecológico en donde habita una biodiversidad única en la región de centro y Suramérica".

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América