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"La piñata"


Hace casi dos años cometí el "atrevimiento" de acusar públicamente al gobierno de la señora Moscoso, de estar constituido por un grupo de corruptos, y que la corrupción iba de arriba a bajo. Se inició de inmediato una persecución despiadada contra mí. Se me insultó, calumnió y se investigó mi pasado, en un esfuerzo por desacreditarme que, por supuesto, fracasó.
Se llegó, inclusive, a presionar a personas cercanas a mí para que me ofendieran. Rentas Internas, que debieran estar al margen de la política y menos constituirse en un instrumento de persecución revisó, con gran minuciosidad, mis declaraciones de ingresos. Estas malsanas intenciones fracasaron igualmente.
Un gobierno entero se volcó contra mí por haber tenido la osadía de decir la verdad. Los hechos denunciados por el actual gobierno me están dando la razón. Salieron a relucir parte de las "porquerías" de un régimen que pensó que el Estado era una "piñata" para entrarle a palos y que, en una arrebatiña unos pocos, como niños golosos, recogieran $$$ (dólares) en lugar de pastillas. ¡Qué barbaridad!
Las persecuciones a las que fui sometido no hicieron otra cosa que fortalecer mi espíritu y que la ciudadanía me diera su respaldo, simpatía y respeto.
No cabe duda que las informaciones de los despilfarros, coimas, negociados, abusos, etc. del régimen que terminó el pasado 31 de agosto, recién comienzan a darse a conocer a la opinión pública. La magnitud de de estos hechos impresionará por los niveles a que llegó, inclusive a algunos funcionarios serios, honorables y a personas simpatizantes del anterior gobierno que fueron víctimas inocentes o simplemente espectadores de todos estos desafueros.
La planilla estatal, según denuncia hecha, tuvo aumentos astronómicos en el pasado quinquenio. Casi 50,000 nuevas personas fueron emplanilladas. Muchas de ellas, la mayoría, eran "botellas" innecesarias para la buena marcha de la administración pública, que no reflejaron en nada una mejoraría en los servicios y en las atenciones al contribuyente. Cómo es posible, se preguntan muchos, que una institución bancaria hasta ayer respetada, contratara a más de 500 personas en pocos meses, y fuera cómplice así del botín político de la campaña electoral que la inmensa mayoría del electorado repudió.
Esas "famosas" fundaciones (ONG) que canalizaron y fumigaron decenas de millones de dólares sin la fiscalización, a que todo fondo público está sujeto, fueron parte de la malversación y de la corrupción que se siguió como norma en el gobierno pasado.
Pronto se ventilarán otras cosas "muy bonitas". Un matrimonio de extranjeros, por ejemplo, con salarios que triplicaban el de los ministros de Estado y otras "bellezas" por el estilo, se conocerán en detalles muy pronto. Día a día los hechos están dando la razón de mis acusaciones que tanto molestaron al gobierno Moscoso y que al igual se la dan a otros críticos severos del régimen.
El gobierno del presidente Torrijos debe denunciar ante la opinión pública todos los actos de corrupción que la ciudadanía conoce, pero por el secretismo imperante han quedado sin sanción.
El dinero del CEMIS salió de los bancos, pero ¿a qué bolsillos fueron a parar? Es una incógnita que aún persiste. ¿Quién fue o fueron los cerebros del multimillonario perjuicio al fisco del Panama Ports? No se debe estar denunciando a los "chicos" y que los "peces grandes" sigan impunes.
Si no se actúa con firmeza y sin mirar a quienes, el gobierno que inicia dejará en dudas sus propósitos y verdaderas intenciones. Por supuesto, que no se puede entrar a ciegas en una "expedición de pesca", pero hay casos muy precisos que demandan que se actúe.
El presidente Martín Torrijos debe tener presente que está hoy, y lo estará mañana, bajo una lupa escrutadora muy severa que tomará en cuenta todas sus promesas de campaña electoral. Esa misma opinión pública que abrumadoramente lo llevó al poder, le exigirá también cuenta de sus actos.
Los panameños quieren rectificaciones y condenan el ocultamiento y, por supuesto, la indiferencia cómplice.

101 años de Panamá América

 
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