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La pobreza se conjuga con la "p" de partidas


Las llamadas Partidas, -circuital y discrecional-, manejadas, respectivamente, por la Asamblea Legislativa y por la cabeza del Ejecutivo, es un mamotreto jurídico creado por el pasado gobierno de don Ernesto, para el manejo de considerables recursos financieros sin el debido y acucioso control de la Contraloría General de la Nación. Para un país en vías de desarrollo como Panamá, el despilfarro anual de 45 millones de balboas constituye una gaznatada a un millón de panameños que viven en un desastroso estado de pobreza.
El costo de vida panameña se ha redoblado con respecto a lo que era hace diez años, mientras que en el resto de los países centroamericanos se ha incrementado en apenas un 30 por ciento. En Panamá, la pobreza se ha incrementado de 37.8 por ciento comparada con septiembre de 1999, a un 42.3 por ciento hasta el mes de julio próximo pasado. Asimismo, el crecimiento económico ha descendido de un 3.1 por ciento para el año pasado, a un 2.3 por ciento proyectado hasta el mes de noviembre del 2000.
Frecuentemente en la Asamblea Legislativa se aprueban cosas intrascendentes, y, hasta cierto punto, contrarias a los intereses y aspiraciones de más de un millón de panameños pobres y desempleados. Si volvemos la mirada hacia el sector oficialista nos percatamos de que es ahora cuando, demagógicamente están promoviendo la eliminación de las partidas circuitales, debido a que, según el Ejecutivo, tales dineros, que sobrepasan los 39 millones de balboas, son utilizados por los legisladores para costear sus campañas políticas, y lograr así sus reelecciones. Si miramos hacia el sector oposicionista, se da uno cuenta de que ellos pregonan que las partidas discrecionales que maneja a su arbitrio, -desde la administración de don Ernesto-, el Jefe del Ejecutivo, debe ser abolida puesto que no se da un control claro y preciso de los destinos de más de 6 millones de balboas.
Las llamadas Partidas de las que tratamos en este artículo, son un tema tan álgido, que sus defensores están dispuestos a achacarles cualquier cosa positiva que se dé en su respectivo circuito electoral o en el país; mientras que los políticos que se oponen a las mismas están dispuestos a llamar la atención sobre todo lo pernicioso que se origine como consecuencia de las partidas.
Aunque algunos asesores gubernamentales sostienen que las Partidas, -circuitales y discrecionales-, son una forma de mejorar el nivel de vida de los sectores marginados, yo daré una opinión más realista. Las Partidas son una forma de despilfarrar recursos financieros de la Nación en proyectos ilusorios, en vez de ser utilizados en la construcción de hospitales, viviendas, carreteras, acueductos, escuelas, etc.
Esta opinión más precisa de ubicar las consecuencias de las Partidas, que alcanzan un total de 45 millones de balboas al año (demasiado dinero a ser invertido en reducidos proyectos) implica dar posibles consecuencias desastrosas para el mejoramiento de las condiciones de vida del "tercio trágico" de la población: el exceso de recursos financieros en manos del Legislativo y del Ejecutivo manejados en forma caprichosa, y sin el debido control de la Contraloría General de la Nación. Pero puede llevar también al incremento de la pobreza, al privar a millares de panameños de fuentes permanentes de empleos. De esta manera, las Partidas promueven o alientan gastos innecesarios, es decir, despilfarros de recursos financieros en un momento en que el país enfrenta una situación de crisis, de una galopante recesión económica, o un agravante en el pago de la deuda social, y, seguramente, ambas cosas.
Ya sea que las Partidas sean eliminadas o continuadas, -como en efecto lo desea el actual Contralor General de la Nación-, tanto el Ejecutivo como el Legislativo pueden dirigir el impacto desastroso de las Partidas lo mismo a la clase pobre que a la clase media. Si tales partidas son aprobadas, entonces los dineros que deben gastarse en el pago de la deuda social, seguirán esfumándose en micro proyectos ilusorios, expandiéndose así la pobreza. Por el contrario, si la fortuna que representan tales Partidas, así como los dineros destinados en el Presupuesto General de la Nación para inversiones son manejados por una entidad administrada de manera mixta, esto es, por los trabajadores, por el sector empresarial y por el sector gubernamental, estamos convencidos que tanto esos 45 millones de balboas como los factores financieros destinados para inversiones, podrían ser canalizados en las obras que hemos mencionado arriba y que, además, habríamos creado un arma efectiva en la lucha contra la pobreza en Panamá.

101 años de Panamá América

 
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