La polarización en todo sentido
Parezco repetitiva en mis temas y mis conceptos. Pero, quienes escribimos una columna en un medio de comunicación, quienes tienen programas de radio o televisión, sean o no periodistas, tenemos obligación de impartir enseñanza a los lectores y a la sociedad. No es cuestión de escribir para leerse uno mismo, sino tocar temas y decir conceptos que hagan pedagogía. Hace unos años, en reunión de columnistas con el entonces Presidente Pérez Balladares, expresé el criterio de que, en Panamá creíamos que el mejor columnista era el que más fuerte atacaba al gobierno y no es cierto.
¡Craso error! La responsabilidad de un columnista es, principalmente, enseñar, ser objetivo y honesto. Yo veo que cuando alguien escribe en contra de la Presidenta, se produce un alboroto, todo mundo se llama por teléfono a ver si lo leyeron, lo recortan y lo guardan como si fuera lo mejor que se ha escrito en muchos años. Sucede que, cada uno de ellos piensa igual al que escribió, pero no se atreven a decirlo, no son valientes pare ello.
Pero, no he entrado en el tema que me atañe hoy y que he escrito antes, porque considero que es importante que lo tengamos en cuenta como influyente en el devenir nacional, a veces cambiando ciertas circunstancias. Desde hace un tiempo, tengo la sensación de que los panameños nos hemos polarizado hasta radicalizarnos en ciertas ocasiones, hasta perder la objetividad y opinar como si fuéramos enemigos y no contrarios.
El peligro de la polarización es la pérdida de equilibrio que debe existir en toda sociedad moderna y civilizada. Se respeta el criterio de los demás para que respeten el nuestro; esto debe ser una calle de doble vía y no actuar en forma unilateral.
222 Un país polarizado no avanza, no puede ofrecer a sus ciudadanos la alternativa de una tercera posición porque, o es blanco o es negro pero desconocen el gris.
En política soy oposición o gobierno sin querer reconocer, siquiera si la contraparte tiene o no razón; sólo defiendo lo mío aunque no tenga razón. En todos los campos, de polarización ha separado familias, amistades, grupos enteros. En Las Tablas se trata de Calle Abajo y Calle Arriba; en las escuelas son los partidarios o no de las autoridades; los que simpatizan o no con el gobierno, pues hagan lo que hagan lo encuentran negativo. El panameño que era optimista, hoy discute cualquier cosa aunque no valga la pena y toma posiciones intransigentes que no permite al contrario exponer sus puntos de vista.
No creo que todo es malo ni que todo es bueno. Pero, criticar por criticar y sólo porque lo hizo mi adversario, es una posición pueril que ya ni mis nietas lo hacen, porque los niños de hoy son adelantados para eso. ¿Cuál es el objeto de encontrar que los gobiernos hacen todo mal? ¿Será que el panameño se ha acostumbrado a ingerir sin digerir y sólo deja que los alimentos lleguen a su estómago por gravedad y no por estar convencidos de que es necesario una buena alimentación? No analizamos, no nos detenemos y lo peor es que, cuando a alguien se le ocurre desmenuzar un tema, lo tildan de parcializado o de tú eres de allá y los demás somos de acá.
Un país polarizado no avanza, no puede ofrecer a sus ciudadanos la alternativa de una tercera posición porque, o es blanco o es negro pero desconocen el gris. No señores, no es cuestión de criticar antes de conocer de qué se trata la proposición o la exposición, como hacen los crónicos de este país. Para ellos todo es malo venga de donde venga.
Bueno esos ni siquiera se polarizan; pareciera que han perdido su criterio y su política es oponerse, corren a las radios y las televisoras a exponer su oposición tengan o no razón, aunque más adelante tengan que retractarse y decir lo contrario porque no pensaron lo que expondrían ante la posibilidad del protagonismo en los medios de comunicación.
Si continuamos polarizados no sacaremos al país de la constante lucha en que nos enfrascamos por no ceder ante los conceptos y las ideas de los demás. Aprendamos a ser objetivos y veamos los puntos contrarios que pueden coincidir con los nuestros.
¡Craso error! La responsabilidad de un columnista es, principalmente, enseñar, ser objetivo y honesto. Yo veo que cuando alguien escribe en contra de la Presidenta, se produce un alboroto, todo mundo se llama por teléfono a ver si lo leyeron, lo recortan y lo guardan como si fuera lo mejor que se ha escrito en muchos años. Sucede que, cada uno de ellos piensa igual al que escribió, pero no se atreven a decirlo, no son valientes pare ello.
Pero, no he entrado en el tema que me atañe hoy y que he escrito antes, porque considero que es importante que lo tengamos en cuenta como influyente en el devenir nacional, a veces cambiando ciertas circunstancias. Desde hace un tiempo, tengo la sensación de que los panameños nos hemos polarizado hasta radicalizarnos en ciertas ocasiones, hasta perder la objetividad y opinar como si fuéramos enemigos y no contrarios.
El peligro de la polarización es la pérdida de equilibrio que debe existir en toda sociedad moderna y civilizada. Se respeta el criterio de los demás para que respeten el nuestro; esto debe ser una calle de doble vía y no actuar en forma unilateral.
222 Un país polarizado no avanza, no puede ofrecer a sus ciudadanos la alternativa de una tercera posición porque, o es blanco o es negro pero desconocen el gris.
En política soy oposición o gobierno sin querer reconocer, siquiera si la contraparte tiene o no razón; sólo defiendo lo mío aunque no tenga razón. En todos los campos, de polarización ha separado familias, amistades, grupos enteros. En Las Tablas se trata de Calle Abajo y Calle Arriba; en las escuelas son los partidarios o no de las autoridades; los que simpatizan o no con el gobierno, pues hagan lo que hagan lo encuentran negativo. El panameño que era optimista, hoy discute cualquier cosa aunque no valga la pena y toma posiciones intransigentes que no permite al contrario exponer sus puntos de vista.
No creo que todo es malo ni que todo es bueno. Pero, criticar por criticar y sólo porque lo hizo mi adversario, es una posición pueril que ya ni mis nietas lo hacen, porque los niños de hoy son adelantados para eso. ¿Cuál es el objeto de encontrar que los gobiernos hacen todo mal? ¿Será que el panameño se ha acostumbrado a ingerir sin digerir y sólo deja que los alimentos lleguen a su estómago por gravedad y no por estar convencidos de que es necesario una buena alimentación? No analizamos, no nos detenemos y lo peor es que, cuando a alguien se le ocurre desmenuzar un tema, lo tildan de parcializado o de tú eres de allá y los demás somos de acá.
Un país polarizado no avanza, no puede ofrecer a sus ciudadanos la alternativa de una tercera posición porque, o es blanco o es negro pero desconocen el gris. No señores, no es cuestión de criticar antes de conocer de qué se trata la proposición o la exposición, como hacen los crónicos de este país. Para ellos todo es malo venga de donde venga.
Bueno esos ni siquiera se polarizan; pareciera que han perdido su criterio y su política es oponerse, corren a las radios y las televisoras a exponer su oposición tengan o no razón, aunque más adelante tengan que retractarse y decir lo contrario porque no pensaron lo que expondrían ante la posibilidad del protagonismo en los medios de comunicación.
Si continuamos polarizados no sacaremos al país de la constante lucha en que nos enfrascamos por no ceder ante los conceptos y las ideas de los demás. Aprendamos a ser objetivos y veamos los puntos contrarios que pueden coincidir con los nuestros.