La política y el ambiente
Como si la destrucción casi total de la ciudad no fuera suficiente, los políticos de turno, los que desgobiernan ahora, han mandado a destruir ese símbolo patrio, ese parque nacional protegido por dos leyes y un acuerdo municipal, el Cerro Ancón. Los mismos que querían "embellecerlo", según consta en el estudio de impacto ambiental aprobado por ANAM, aquellos que tuvieron que aceptar "sólo temporalmente" (así lo dice el fallo de la corte suprema) las demandas y quejas del pueblo ante la destrucción que preparaban con su teleférico, esos mismos continúan solapadamente la destrucción programada desde 1997 por la ARI (existen planos que permitían toda clase de construcciones en el cerro).
¿Qué están haciendo ahora, que están permitiendo que se haga? Ciudadanos norteamericanos, con el poder que da el dinero y contando con la corrupción reinante, han comprado casas en uno de los barrios más históricos de las faldas del Ancón, "Quarry Heights", en donde existen casas de madera construidas a finales del siglo 19 por franceses y trasladadas en 1916 por los norteamericanos a los Altos de la Cantera (que es lo que quiere decir Quarry Heights) para alojar a altos oficiales.
Estos extranjeros que no se preocupan en nada por el patrimonio histórico que representan estas construcciones, están, a sabiendas (al comprar las casas se especifica detalladamente lo que se puede o no hacer) destruyendo con el apoyo de estamentos del estado como Ingeniería Municipal, la Corregiduría de Ancón, lo poco que queda para que recordemos nuestro pasado.
Si digo que el Estado está apoyando a estos nuevos invasores, lo hago porque desde hace años están enterados de lo que sucede aquí y se han hecho de la vista gorda, si no es que han obtenido algún beneficio (espero que no), están directamente implicados, pues recibieron cartas (debidamente recibidas, selladas, papeleo habitual que conservamos) y estuvieron aquí, el corregidor vino en persona, vinieron los ingenieros de Ingeniería Municipal y no pasó nada, los "gringos" siguieron con su destrucción, construyendo, rellenando (pensarán, “¿por qué no, si Figali va allegar con su relleno hasta Las Bóvedas?”) matando, ahuyentando a los animales, encementando los últimos refugios de estos. ¿Por qué no, si los primeros en cercar, cerrar entradas fueron los SPI que están aquí con sus costosos carros, sus nuevos uniformes, su va y ven continuo, sus voces bullangueras a media noche y más tarde? ¡Todo esto con los impuestos del pueblo!
Es por eso que política y medio ambiente tienen una relación muy íntima, mi pregunta es: ¿Hasta cuándo tanto atropello, hasta cuándo van a destruir? ¿Cuándo van a adquirir conciencia cívica y trabajar no para sí, sino para el pueblo que tiene que soportar la impudicia de los funcionarios coimeros? ¿Quién está detrás de estas destrucciones?
La persona que gane las próximas elecciones tendrá que rendir cuentas y, sobre todo, cambiar este modo de pensar: primero el dinero, no importa cómo se obtiene, que el dinero no tiene olor. Y les diré que, cuando hayan acabado con todo, se darán cuenta de que tampoco se come.