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La política y las mujeres en Cuba


Cuando inmediatamente después de la visita del Papa Juan Pablo II a Fidel Castro, éste declaró públicamente que estaba en contra del aborto, la mayoría de las mujeres cubanas quedaron estupefactas.
En los cuarenta años de dictadura castrista, dominada por el laicismo y la ingeniería social revolucionaria, Fidel ha dirigido a la sociedad cubana en al menos dos direcciones diametralmente opuestas a las enseñanzas de la iglesia católica: amplia apertura sobre sexualidad y el rol activo de la mujer en la sociedad.
Durante la reciente visita del Papa, este conflicto se hizo evidente cuando el público se mantenía sobrio y en silencio glacial, cada vez que el Potífice tocaba sus temas predilectos relacionados con la monogamia y el aborto, cuyos puntos de vista al menos no son promovidos por el régimen comunista.
En Cuba, más del 50% de los matrimonios han sido disueltos con el divorcio. Dicha estadística puede ser el resultado de lo fácil y económico que es obtener la disolución del matrimonio legal. En adición, la sociedad cubana no parece tener predisposición alguna en contra de las mujeres que crían solas a sus hijos. Pero en contrapartida, el Estado suele ser de hecho muy estricto persiguiendo a los hombres para que cumplan con sus obligaciones después del divorcio.
La igualdad y liberación femenina tienen en la isla visos de extremismo. Ello se refleja incluso en populares canciones de sus trovadores más representativos. "La prefiero compartida, antes de acabar mi vida", canta su celebérrimo Pablo Milanés.
Diga lo que diga ahora Fidel, la promiscuidad es rampante y aparente para cualquier turista. Además, las facilidades previstas por el Estado para administrar abortos son accesibles y baratas. Se estima que de cada diez embarazos, unos cuatro terminan en aborto.
Es cierto que la sociedad cubana nunca fue muy católica practicante, al menos en su sentido ortodoxo, inclusive antes de Castro. Igual que en Brasil, la práctica religiosa se entremezcla con ritos y dioses paganos de origen africano. No obstante, se comparte el entusiasmo de la Iglesia Católica sobre diversos temas, entre ellos, la justicia social y las libertades del hombre. Falta ver si el nuevo giro de Castro, coincidente con las concepciones más conservadoras preconizadas por el Papa, ha de tener también algún impacto a otros niveles tales como la vigencia de una mayor libertad y respeto de las opiniones discrepantes.
Pero hay que reconocer que el comunismo castrista ha beneficiado enormemente a las mujeres cubanas a través de la educación. Ellas cuentan con los mismos incentivos y oportunidades que los hombres para obtener una educación, en la cual generalmente sobresalen más que los del sexo opuesto.
Como ejemplo, estadísticas del gobierno reflejan que el 65% de los profesionales en Cuba son mujeres.
El Papa no ha convertido a Fidel. Este simplemente está incorporando a Cuba al Siglo XX. Pero no en todos los aspecto. Sus recientes ajustes de pensamiento y práctica no han alcanzado a la arena política. . .todavía.

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