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La política y sus desviaciones peligrosas


Hace días leí en el periódico que un diputado, panameñista, apoyaba al Ministro Mulino en la necesidad de reformar nuestra agotada y antidemocrática carta magna; sin embargo, se oponía a la no participación de la Asamblea en revisar los temas del pretendido cambio o reforma.

Siempre he visto con buenos ojos las participaciones de este diputado. Sus comentarios provocaron una cierta duda por su esencia, marcadamente, política en apoyo de su propio partido.

Para mí el hombre más, claramente, representativo de la Cruzada Civilista es el amigo Mulino; sin duda, un personaje de temperamento fuerte y clara visión de lo importante que es vivir en democracia. Éste se ha mantenido en su cargo cuando, imagino, le era fácil renunciar ante escenarios políticos que, de una u otra manera, pudieron haberle sido, profundamente, ofensivos.

Con valentía y proyectando que el cambio sea real y de beneficio a toda una agonizante ciudadanía, levanta la bandera, sin actitud política partidista, para declarar su apoyo a tan esencial segmento del cambio. Aprovecho para expresarle, señor ministro, mi entero apoyo a que se reforme, integralmente, la constitución nacional, tema que he impulsado con acciones concretas y variedad de escritos. El futuro de la patria dependerá de una nueva constitución. Los juega vivos que no desean su cambio son cobardes mentirosos.

A los viejos panameñistas, el estilo de una política, ordinaria y agotada, aún les llena la mente. La certitud de un mejor futuro para Panamá está en manos de la alianza de gobierno; para ello, es relevante que los partidos que la componen y otros que la integrarán, sean disciplinados en laborar en armónica colaboración, donde la temática fundamental de las políticas del cambio, son consensuadas en reuniones. Un vocero autorizado deberá darlas a conocer en fondo y contenido en aquello que sea pertinente.

Las acciones transparentes requieren de profundo análisis y poca controversia. El lanzamiento de ideas sueltas no es aplicable. Ese estilo de comunicación es irresponsable y causa confusión, demostrando una clara ausencia de coordinación. Tal lo aprovecha la oposición con la ayuda de algunos, no tan fieles miembros de la alianza, generando serias controversias y desdibujando la posibilidad del cambio propuesto y requerido. Las mentes educadas en el sistema público, los pobres sin trabajo y los que nada tienen, tienden a creer en la demagogia partidista expuesta en medios de comunicación. Combatir la demagogia sin más de ella es, claramente, necesario.

Si presidente, decir que “el PRD desaparecerá” suena interesante; sin embargo, hay que hablar menos y hacer más, el actuar transparente se transmite, inteligentemente, hasta e incluyendo su puesta en práctica. Sus oponentes, históricamente, no tienen credibilidad.

101 años de Panamá América

 
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