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La politiquería desviste la historia de los pueblos. Caso 8 de Nov.


Como toda sonaeña, desperté con el fervor de celebrar el 8 de noviembre, para conmemorar las primeras muestras de liderazgo que un día como ése, en 1903, dieron las damas sonaeñas como grito independentista.

Es un día, a mi parecer, donde se debe aprovechar la presencia y participación de todos los invitados y de todos los docentes y estudiantes de las escuelas y colegios del distrito de Soná, así como también de la provincia de Veraguas y amigas provincias que nos acompañan a celebrar, para dar docencia y formar e informar a todos y todas de lo que realmente aconteció el 8 de noviembre de 1903, y cómo lo hicieron estas mujeres en ausencia de los hombres, lo que le da un valor mayor de la cual hoy debemos hacer alarde. Es otra visión de la importancia de mantener esta fiesta independentista, porque es parte de la historia cultural de nuestro pueblo, además forma parte de la identidad de todos los sonaeños y sonaeñas. Actividad que ayuda a promover el desarrollo integral (cultural, educativo, turístico y económico) del patrimonio cultural de Soná y su encaje en un modelo de pueblo sostenible.

Es un momento donde todos los sonaeños y sonaeñas, sin distinción, debemos unirnos para colaborar en su organización con las autoridades locales sin pensar en el estigma de que si se es o no de cierto partido político, y vivir en familia y potenciar la unión ciudadana y hacer de nuestra gesta separatista una fiesta con toda la lucidez que está acostumbrado el pueblo de Soná. Pero me retiene una profunda tristeza, por un lado, cuando observo algunos de los ciudadanos sonaeños preocupados más por la fiesta electoral que se aproxima en el 2009, fiesta a la que también me uno y me gusta participar, pero debemos estar conscientes que tiene su momento y no es justamente el 8 de noviembre, Grito de la mujer sonaeña.

Por otro lado, una preocupación aún mayor como sonaeña que soy, y eso me lo he ganado yo, cuando miraba a los candidatos de todos los partidos políticos que estarán en la contienda electoral 2009 de nuestro distrito, en todas las divisiones de cargos de elección, turbados por recibir a sus candidatos presidenciales, y otros ni siquiera en las calles se dejaron ver, dejando aún lado el que debe ser unos de los compromisos notables de participación activa dentro de la comunidad. Me pregunto, ¿cuántos de ellos se acercarían a las autoridades locales y Comité 8 de Noviembre a cooperar en la organización de nuestra fiesta? Quizás será porque mantienen la práctica de la politiquería barata, que últimamente es lo que considero ha llevado a 30 años de atraso a nuestro querido pueblo.

Y lo que me hunde en la consternación, es que hubo autoridades actuales que gestionan nuestro recursos, y no sé si fueron o no invitados por la comisión encargada de organizar nuestra fiesta, pero como sonaeña observo, y con claridad expreso, la falta de respeto de no asistir a los actos protocolares de una fiesta que marca el sentir del sonaeño por preferencia electoral y personal. Pero, cómo le podemos pedir peras al olmo.

Me hubiese gustado preguntarles a todos los candidatos presidenciales que nos acompañaron, si realmente eran conocedores, no de lo que celebrábamos, sino lo que representa para los sonaeños y sonaeñas el 8 de Noviembre. Además, extenderles la invitación para que nos visiten todos los 8 de noviembre, no solamente cuando se acerca una contienda electoral. Pero pienso que no lo hubiese logrado, ya que fueron pocos los minutos que estuvieron en nuestro pueblo; llegaron a saludarnos y reunirse en las casas de copartidarios escogidas para conversar temas partidistas. Qué indignación.

Finalmente, quiero terminar, primero, solicitando a los sonaeños y a todos los que logren leer este escrito, que no permitamos que acontezca nunca más una invasión electoral en nuestras fiestas culturales, y que ya es hora de unirnos y potenciar la unión comunitaria para que entre todos logremos la verdadera ruta de desarrollo para Soná, y acercarnos a lo que debemos soñar: un desarrollo para todos, en especial, para los sonaeños y sonaeñas olvidados, para el que no hace eco de las democracias representativas. Nosotros, los campesinos y campesinas de Soná.

101 años de Panamá América

 
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