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La popularidad de la Presidenta


Cuando veo los resultados de las encuestas de opinión que dicen que la Presidenta es rechazada por la Mayoría, o leo los artículos de los adversarios del actual gobierno que tratan de ridiculizarla, llego a la conclusión de que los mismos no reflejan la realidad, pues la mandataria tiene carisma y el pueblo la quiere.
El pasado 2 de noviembre, cuando participó en la peregrinación desde la Presidencia de la República hasta la tumba del presidente Amador Guerrero, todos los vecinos de Santa Ana y El Chorrillo, desde sus balcones y desde las aceras, la saludaban y aplaudían con entusiasmo. Cuando el 5 de noviembre caminó por las calles de Colón, el pueblo la vitoreó con efusividad. Y aunque le duela a algunos, Mireya Moscoso se ha ganado la simpatía de los sectores populares. No es la consentida de los medios de comunicación ni de los magnates que asistían a las recepciones de Ernesto Pérez. Ella es el símbolo de la mujer panameña, inteligente, sagaz, de carácter firme, con vocación de servicio, que sabe dirigir el país y que en buena lid es líder del partido mayoritario del gobierno. Intentar descalificarla porque le falta popularidad, porque no tiene estudios doctorales o por no tener carácter para dirigir los destinos de Panamá, son argumentos que han quedado desmentidos por la realidad.
A dos años de gobierno, la Presidenta ha tenido un excelente desempeño internacional. Incluso, la FAO la condecoró por sus esfuerzos para mejorar la calidad de vida de los campesinos e indígenas marginados, a través del programa de granjas de desarrollo autosostenible. En ese tiempo, ha demostrado tolerancia ante toda clase de ataques, injurias y un gran respeto por los derechos humanos y la democracia.
Mireya Moscoso es una presidenta que busca la paz social y que está abierta al diálogo fructífero. Todas las fuerzas políticas deben aprovechar este momento histórico que se nos presenta con su jefatura para buscar canales de entendimiento y solución a los problemas del país. Hay que tener conciencia que no todo el tiempo vamos a tener gobiernos con el talante democrático, con el dinamismo, la capacidad y la buena fe que Moscoso le ha impreso a su gobierno. Por ello sería absurdo no aprovechar la situación histórica por la que atraviesa nuestro país y que nos permite buscar los puntos de encuentro que nos ayudarán a todos los panameños enfrentar los problemas nacionales. Además, hay que aprovechar la paz social que aún tenemos y la cual se ha mantenido entre otras cosas gracias a la buena imagen de la Presidenta, lo que llena de esperanza a los sectores desposeídos del país que le han dado un voto de confianza.
Si la popularidad de Mireya Moscoso no se aprovecha ahora que existe el liderazgo necesario para que la población empobrecida salga de su crisis, entonces surgirán las nuevas frustraciones nacionales que van en prejuicio de la democracia y de todo el sector político, que incluye a los partidos tanto de oposición como a los de gobierno.

101 años de Panamá América

 
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