La propaganda política de Martín
Martín Torrijos Espino es el candidato presidencial de Nueva Nación, alianza política que integran los partidos PRD, Liberal Nacional, Solidaridad y como aliados Papa Egoró y un grupo de seguidores de Rodrigo Arosemena.
Según las "encuestas" Martín es el candidato que supuestamente debe ganar, pues goza de más adeptos. Sin embargo, el grupo que rodea a Martín, sabe y entiende que esto puede variar de un momento a otro, pues él es el candidato del partido en el poder y fue parte activa de este gobierno, aunque ahora se quiera divorciar de la administración Pérez Balladares. Manipular las encuestas esta vez no dará el mismo resultado que en 1994.
Lo primero que hizo Martín después de ganar las primarias de su partido y encabezar la nómina presidencial, Nueva Nación, fue darse a conocer como el hijo del general Omar Torrijos Herrera que nació en Chitré y "cortó Caña". La verdad que a muchos nos hizo reír las ocurrencias de la campaña publicitaria del candidato del PRD.
Martín repite la estrategia de Sánchez Cárdenas en su campaña a las primarias presidenciales del PRD cuando decía "nuestra gente es primero" o sea la mayoría de los designados del gobierno deben ser PRD. Su partido aspira a otros puestos que el presidente Pérez Balladares se los ha dado a sus amigos personales o a personas de otras tendencias políticas. Martín trata de convencer a la población de que su gobierno será totalmente diferente al de Ernesto Pérez Balladares, lo cual es difícil de aceptar para los independientes.
Luego Martín nos dice que es él quien va a gobernar, no el Toro Pérez Balladares, sin embargo todos vemos a Martín rodeado de la misma cúpula del Toro. Cuando Martín dice "yo sí creo en los verdaderos consensos", critica al actual gobierno que tenía como slogan ser un gobierno de consensos, y estos no se han dado.
También Martín afirma su deseo de participar en los debates y habla que no tiene miedo a enfrentarse a sus contrarios. En cuanto a la no privatización del agua, su oferta es poco confiable, pues como viceministro nunca se pronunció contrario a las ideas de la administración Pérez Balladares.
Al referirse al Canal de Panamá, Martín lo hace bien, sin embargo, ese tema ha sido tan cacareado por lo políticos que ya pocos le ponen mucha atención. Recordemos que la falta de credibilidad de los políticos nace precisamente de sus erráticas políticas.
La última y más repetitiva manifestación es la de la "honradez". Martín nos dice que se investiguen sus cuentas bancarias o donde vive. De todos es conocido que cualquiera pude tener mucho dinero a nombre de sociedades anónimas, en fideicomiso, fundación de interés privado o a nombre de amigos como dicen que lo hizo el general Torrijos.
Es muy fácil criticar las partidas secretas o discrecionales como dice el presidente de la república, sin embargo, al candidato de Nueva Nación le falta bríos para decir que va a investigar qué hizo el Toro con estas partidas. No se puede tirar una piedra y después no seguir, en política las definiciones son importantes, ambivalencias no siempre dan el mejor resultado.
Si la reelección se hubiese aprobado Martín no sería el candidato. En conclusión la promoción publicitaria de Martín Torrijos es deficiente, le falta credibilidad, es notaria la ausencia de creatividad en el perfil del candidato.
Según las "encuestas" Martín es el candidato que supuestamente debe ganar, pues goza de más adeptos. Sin embargo, el grupo que rodea a Martín, sabe y entiende que esto puede variar de un momento a otro, pues él es el candidato del partido en el poder y fue parte activa de este gobierno, aunque ahora se quiera divorciar de la administración Pérez Balladares. Manipular las encuestas esta vez no dará el mismo resultado que en 1994.
Lo primero que hizo Martín después de ganar las primarias de su partido y encabezar la nómina presidencial, Nueva Nación, fue darse a conocer como el hijo del general Omar Torrijos Herrera que nació en Chitré y "cortó Caña". La verdad que a muchos nos hizo reír las ocurrencias de la campaña publicitaria del candidato del PRD.
Martín repite la estrategia de Sánchez Cárdenas en su campaña a las primarias presidenciales del PRD cuando decía "nuestra gente es primero" o sea la mayoría de los designados del gobierno deben ser PRD. Su partido aspira a otros puestos que el presidente Pérez Balladares se los ha dado a sus amigos personales o a personas de otras tendencias políticas. Martín trata de convencer a la población de que su gobierno será totalmente diferente al de Ernesto Pérez Balladares, lo cual es difícil de aceptar para los independientes.
Luego Martín nos dice que es él quien va a gobernar, no el Toro Pérez Balladares, sin embargo todos vemos a Martín rodeado de la misma cúpula del Toro. Cuando Martín dice "yo sí creo en los verdaderos consensos", critica al actual gobierno que tenía como slogan ser un gobierno de consensos, y estos no se han dado.
También Martín afirma su deseo de participar en los debates y habla que no tiene miedo a enfrentarse a sus contrarios. En cuanto a la no privatización del agua, su oferta es poco confiable, pues como viceministro nunca se pronunció contrario a las ideas de la administración Pérez Balladares.
Al referirse al Canal de Panamá, Martín lo hace bien, sin embargo, ese tema ha sido tan cacareado por lo políticos que ya pocos le ponen mucha atención. Recordemos que la falta de credibilidad de los políticos nace precisamente de sus erráticas políticas.
La última y más repetitiva manifestación es la de la "honradez". Martín nos dice que se investiguen sus cuentas bancarias o donde vive. De todos es conocido que cualquiera pude tener mucho dinero a nombre de sociedades anónimas, en fideicomiso, fundación de interés privado o a nombre de amigos como dicen que lo hizo el general Torrijos.
Es muy fácil criticar las partidas secretas o discrecionales como dice el presidente de la república, sin embargo, al candidato de Nueva Nación le falta bríos para decir que va a investigar qué hizo el Toro con estas partidas. No se puede tirar una piedra y después no seguir, en política las definiciones son importantes, ambivalencias no siempre dan el mejor resultado.
Si la reelección se hubiese aprobado Martín no sería el candidato. En conclusión la promoción publicitaria de Martín Torrijos es deficiente, le falta credibilidad, es notaria la ausencia de creatividad en el perfil del candidato.