La reactivación económica
Los países que dependen de los cambios económicos de otros, sufren las consecuencias de los malos manejos de las políticas gubernamentales, sujetas en gran medida a los intereses partidarios, dirigidos a la protección de las industrias y negocios que pertenecen a quienes contribuyen con dinero y otras facilidades, al triunfo de un determinado partido. Nadie hace donaciones o contribuciones por amor al arte. Para eso están los asilos, orfanatos, hospitales y otras instituciones que necesitan de la generosidad de los filántropos, una especie en extinción.
Cada vez que se agudiza el empobrecimiento de la población, surgen polémicas interminables, sostenidas por la dirigencia obrera, sindical o política, en la que envuelven periódicamente a los religiosos, que se pronuncian cuando todos han opinado y recogen la síntesis como el dictamen esperado. Los intentos por eliminar o frenar la pobreza, deben estar ligados a la educación y al deseo real de salir de tal estado de precariedad. Hay personas que por mucho que se les insista, prefieren vivir en condiciones infrahumanas, porque vivir mejor representa algún grado de responsabilidad para ellos.
Me niego a reconocer que haya personas que no puedan conseguir para la supervivencia. Panamá aún ofrece posibilidades y lo demuestra el hecho cierto de que los extranjeros logran superar todo obstáculo, y mejoran su vida con trabajo tesonero y con limitaciones a la diversión. No podemos detenernos a seleccionar el trabajo que queremos hacer. Una inspección a las zonas de mayor presencia de pobreza, denominada extrema, demostrará que hay un número crecido de jóvenes que se pueden insertar en el servicio doméstico que ofrece oportunidades a granel, pero prefieren depender de sus exhaustos padres, que ya no tienen la fortaleza para proporcionar todo.
Nos falta disciplina laboral y responsabilidad en la producción. El trabajador está muy pendiente de los días de incapacidad por enfermedad y el beneficio del asueto por esta causa, no se perdona para evitar que la empresa en la que labora deje de cubrir su costo. Es una forma de minar la fuente de trabajo. La estabilidad laboral a ultranza, es una causa importante del desaliento a la inversión. En el sector público y privado debiera imperar el libre nombramiento y remoción de los trabajadores. Eso obligará a rendir y a perfeccionarse en determinadas tareas para ser eficiente y no para permanecer en un trabajo a toda costa. Cada cual cuidará su posición laboral porque sabe que puede ser fácilmente reemplazado. Quien está seguro de algo, poco se esmera en conservarlo.
La reactivación económica de la que tanto hablamos tiene un soporte significativo en la producción. Los inversionistas realmente son los bancos. El financiamiento de los proyectos constituye un riesgo indiscutible, porque el agente financiero confía en la bondad y factibilidad de quienes administran los préstamos. Los empresarios crean sociedades o compañías a través de las cuales tramitan las facilidades crediticias, algunas con poco respaldo en sus activos. Cuando se les pide la fianza personal solidaria, todo se convierte en un ceremonial, porque nada tienen a su nombre. Sin embargo reclaman con energía la necesidad de que se reactive la situación económica, en lo cual no arriesgan nada.
111El financiamiento de los proyectos constituye un riesgo indiscutible, porque el agente financiero confía en la bondad y factibilidad de quienes administran los préstamos...
La reactivación económica no es tarea que compete exclusivamente al gobierno. Es función de los empresarios, sean industriales, comerciantes, productores agropecuarios o de servicios. Todos, junto a la clase laboral, tenemos la responsabilidad de construir y crear nuevas oportunidades para hacernos más independientes. En la medida que aportemos nuestro esfuerzo, tenemos el derecho de exigir la concurrencia de los demás para el logro de una meta que debe ser siempre de progreso y respeto al derecho ajeno. Hagamos un propósito de contribuir y de mejorar nuestras condiciones de vida. Seamos creativos y productivos por naturaleza y dejemos de ser voceros de la necesidad, para convertirnos en gestores de la productividad. Sólo así tendremos una reactivación económica.
Cada vez que se agudiza el empobrecimiento de la población, surgen polémicas interminables, sostenidas por la dirigencia obrera, sindical o política, en la que envuelven periódicamente a los religiosos, que se pronuncian cuando todos han opinado y recogen la síntesis como el dictamen esperado. Los intentos por eliminar o frenar la pobreza, deben estar ligados a la educación y al deseo real de salir de tal estado de precariedad. Hay personas que por mucho que se les insista, prefieren vivir en condiciones infrahumanas, porque vivir mejor representa algún grado de responsabilidad para ellos.
Me niego a reconocer que haya personas que no puedan conseguir para la supervivencia. Panamá aún ofrece posibilidades y lo demuestra el hecho cierto de que los extranjeros logran superar todo obstáculo, y mejoran su vida con trabajo tesonero y con limitaciones a la diversión. No podemos detenernos a seleccionar el trabajo que queremos hacer. Una inspección a las zonas de mayor presencia de pobreza, denominada extrema, demostrará que hay un número crecido de jóvenes que se pueden insertar en el servicio doméstico que ofrece oportunidades a granel, pero prefieren depender de sus exhaustos padres, que ya no tienen la fortaleza para proporcionar todo.
Nos falta disciplina laboral y responsabilidad en la producción. El trabajador está muy pendiente de los días de incapacidad por enfermedad y el beneficio del asueto por esta causa, no se perdona para evitar que la empresa en la que labora deje de cubrir su costo. Es una forma de minar la fuente de trabajo. La estabilidad laboral a ultranza, es una causa importante del desaliento a la inversión. En el sector público y privado debiera imperar el libre nombramiento y remoción de los trabajadores. Eso obligará a rendir y a perfeccionarse en determinadas tareas para ser eficiente y no para permanecer en un trabajo a toda costa. Cada cual cuidará su posición laboral porque sabe que puede ser fácilmente reemplazado. Quien está seguro de algo, poco se esmera en conservarlo.
La reactivación económica de la que tanto hablamos tiene un soporte significativo en la producción. Los inversionistas realmente son los bancos. El financiamiento de los proyectos constituye un riesgo indiscutible, porque el agente financiero confía en la bondad y factibilidad de quienes administran los préstamos. Los empresarios crean sociedades o compañías a través de las cuales tramitan las facilidades crediticias, algunas con poco respaldo en sus activos. Cuando se les pide la fianza personal solidaria, todo se convierte en un ceremonial, porque nada tienen a su nombre. Sin embargo reclaman con energía la necesidad de que se reactive la situación económica, en lo cual no arriesgan nada.
111El financiamiento de los proyectos constituye un riesgo indiscutible, porque el agente financiero confía en la bondad y factibilidad de quienes administran los préstamos...
La reactivación económica no es tarea que compete exclusivamente al gobierno. Es función de los empresarios, sean industriales, comerciantes, productores agropecuarios o de servicios. Todos, junto a la clase laboral, tenemos la responsabilidad de construir y crear nuevas oportunidades para hacernos más independientes. En la medida que aportemos nuestro esfuerzo, tenemos el derecho de exigir la concurrencia de los demás para el logro de una meta que debe ser siempre de progreso y respeto al derecho ajeno. Hagamos un propósito de contribuir y de mejorar nuestras condiciones de vida. Seamos creativos y productivos por naturaleza y dejemos de ser voceros de la necesidad, para convertirnos en gestores de la productividad. Sólo así tendremos una reactivación económica.