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La rebelión contra las antenas celulares


Aunque ciertas autoridades y algunas personas relacionadas con las empresas de comunicación han intentado convencer a la población de que las Antenas de Retransmisión para la Telefonía Celular son inocuas e inofensivas para las personas, o con el famoso estribillo capcioso “No se ha probado que estas antenas causen daño a la salud”, el pueblo, con su sabiduría, ha decidido oponerse a que se instalen tales engendros malignos y perjudiciales cercas de sus viviendas. El ejemplo más reciente es el de San Miguelito, donde el Municipio y una empresa, sin consulta pública, y sin estar muy claro, decidieron llenar el distrito de antenas de retransmisión celular, alegando que eran para iluminación e instalar cámaras de vigilancia.

Hace poco veía en Televisión Española un reportaje sobre las antenas de celulares y sus efectos. He quedado horrorizado ante la cantidad de casos registrados, sobre todo, relacionados con el cáncer. Uno, en especial, que me llamó la atención, el cual se refería a una familia, los dos padres y dos hijas adultas que se mudaron a una casa que tenía una antena de retransmisión celular limitando con el patio trasero de la casa. En menos de dos años de la mudanza, el padre, la madre y la hija mayor murieron de cáncer. La hija sobreviviente relata que ellos estaban perfectamente sanos cuando se mudaron.

En Chile, se reporta que en la comunidad de Nueva Aurora, en Villa del Mar, en una manzana donde se instaló la antena, han muerto ya once personas de cáncer, sin embargo, nadie ha tomado medidas (http://www.antenascelulares.com/).

Los estudios y los casos que comprueban los efectos perjudiciales a la salud de estas antenas se cuentan por decenas de miles en muchos países. Además, se han descrito asociaciones entre la exposición y los siguientes tipos de cáncer en hombres: cáncer de colon, de vías biliares, hígado, laringe y pulmón, riñón, órganos urinarios, melanoma, de piel no-melanoma y astrocitomas III-IV. Para las mujeres se han descrito asociaciones con cáncer pulmonar, de mama, melanoma y leucemia linfocítica crónica. (http://cancer.idoneos.com/index.php/Estudios_clinicos).

Decir que porque no se ha comprobado que las antenas celulares causan daño a la salud se permita, y hasta se aliente, la instalación de estas antenas por motivos pecuniarios es una tremenda irresponsabilidad. Estos “expertos” son asesores de las empresas celulares y no pueden decir otra cosa.

En los países desarrollados de Europa, como Suiza y Austria, la norma mínima permitida para establecer la distancia de estas antenas de sitios habitados es de 0.1 microwat por cm2.

En Panamá hay áreas habitadas que reciben más de 400 microwats/cm2. de estas antenas. ¿Serán los panameños más resistentes a las radiaciones que los europeos? ¿O será que los panameños somos más “congos”? El silencio de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) y del Ministerio de Salud (MINSA) al respecto deja mucho que decir.

A mi parecer, la única antena de retransmisión celular que está bien ubicada es una que se acaba de instalar en la entrada de La Chorrera: Está al lado de una empresa funeraria... Tremendo simbolismo el de esta antena.

101 años de Panamá América

 
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