La Rebelión de los Bloggers
Mientras escuchamos las últimas noticias sobre Irán, Corea del Norte o Venezuela durantes las últimas semanas, viene invariablemente a nuestra mente la misma pregunta ¿Por qué todos los regimenes anti-democráticos tienden a convertirse en fogosos nacionalistas e iniciar interminables luchas contra el terrible imperialismo?
Mientras que Kim Jong muere por su edad, y el pueblo iraní se rebela contra Ahmadineyad, es el momento para entender la psiquis de un gobierno totalitarista. La regla invariable es que indistintamente al modo de su llegada, todas comienzan a limitar los derechos civiles de su sociedad, buscando enquistarse en el poder. Es la primera característica: el deseo de quedarse en el poder a toda costa. Este apego al poder es explicado con un mesianismo político, que sirve de excusa.
La segunda característica es el aislamiento: mientras estos gobiernos limitan los derechos de sus ciudadanos, la noticia de los excesos comienza a filtrarse más allá de sus fronteras. Sus vecinos se ponen nerviosos y la prensa internacional comienza a castigarlos. Es durante este proceso donde las dictaduras se vuelven “amigables” o terminan en el eje del mal. Si los líderes de estas dictaduras sirven a los intereses de algunas potencias internacionales, las dictaduras se consideran “amigables” y nadie le presta mucha atención. Pero otra parte de estas dictaduras terminan convirtiéndose en los chicos malos del mundo.
La reacción de estos gobiernos siempre es la misma: un fogoso anti-imperialismo y un discurso nacionalista. Mientras que la limitación de las libertades sociales y el aislamiento internacional erosiona la economía, los regimenes encuentran invariablemente la misma explicación: El imperialismo. Los gobiernos alimentan a sus respectivos pueblos de una retórica vacía, tratando de hacer que olviden su propia realidad y se embarquen en la lucha contra un odioso y poderoso enemigo. Lo más triste es que funciona. A pesar que las ideas nacionalistas surgen de una redefinición de una Europa dividida en pueblos que tenían culturas, etnias, religión e idiomas distintos, la exógena idea es exportada a todas partes del mundo.
Sin embargo un pueblo no puede vivir del engaño por mucho tiempo. ¿Cuánto dura el engaño? Eso depende del pueblo. Entre más atrasado y pobre intelectualmente, menos crítico es a su gobierno. El pueblo iraní así lo demuestra: el pueblo de Omar Khayyam y de Avicena hoy se levanta reclamando elecciones libres. Irán, con su rica y milenaria historia, su sistema de madrazas, sus vinos y sus poetas, es hoy el 4to país del mundo con más blogs en el mundo. ¿Quieren evitar dictaduras? Eduquen a los pueblos. No hay mejor vacuna.