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La reforma tributaria


Se ha pretendido presentar como reforma tributaria lo que no pasa de ser un burdo mecanismo para tratar de saciar la voracidad presupuestaria del Gobierno. No hay necesidad de mayor análisis para advertir que se trata de un intento de meter las manos en nuestros bolsillos y sacarnos entre B/. 120 y B/. 140 millones adornándolo con los nombres de eficiencia económica, simplicidad administrativa, flexibilidad, responsabilidad política y justicia.
Ya reputados economistas nacionales se han encargado de demostrar que la mal llamada reforma tributaria hace más pobres a los más pobres. La estructura propuesta socava tanto la equidad distributiva como la eficiencia en la asignación. Fácil también es demostrar que la reforma impone costos a la sociedad que exceden el ingreso que sería recaudado. La nueva estructura impositiva propuesta reducirá el ingreso disponible; disminuirá la motivación para ganar ingresos al reducir la recompensa por el esfuerzo ejercido. Igualmente, la reforma propuesta no sólo aumenta el precio del producto o servicio; ella inhibe el consumo al aumentar costos. A menos que la oferta y la demanda no respondan a los precios, el incremento en los impuestos distorsiona las escogencias de producción y consumo.
La reforma parte de la premisa de que los incentivos tributarios constituyen una política ineficiente. Acepto que en nuestro país los incentivos no están bien estructurados. Muchas veces alientan inversiones que van en contra de las ventajas comparativas de Panamá y solamente se pueden sostener a base de los subsidios impositivos. Muchos son incentivos a la inversión y no al empleo. En nuestro país, el problema está en la falta de empleos y de buenos salarios, más que en la insuficiencia de inversiones. Eso no lo toca la reforma, pero en cambio lo que lograría sería aumentar el costo de la mano de obra a las empresas, al tener éstas que compensar a los empleados por la pérdida de ingresos que resulta de gravar los incentivos y beneficios no salarial.
En resumen, la equidad y la eficiencia sufre con la reforma propuesta, así como también la inversión y el empleo. Podría seguir señalando fallas a la reforma, pero de eso se están encargando personas más calificadas que yo.
222 En nuestro país, el problema está en la falta de empleos y de buenos salarios, más que en la insuficiencia de inversiones.
No obstante, deseo destacar que los representantes del sector no gubernamental en el Diálogo Nacional debieron haber insistido en que se discutiese la política fiscal, no sólo la tributaria. La política fiscal determina los ingresos y los programas de gastos del gobierno. La política de gastos, adoptada por el gobierno, tiene un impacto mayor en la equidad. Esto es, las consecuencias positivas y negativas de los impuestos y el gasto público pueden cambiar significativamente---para bien o para mal---la distribución del ingreso.
Es cierto que algunos gastos claramente mejoran el grupo de pobres teniendo relativamente poco impacto en los no pobres. ( a menos que sean financiados con impuestos de parte de éstos), pero por otro lado, el impacto distributivo del gasto público nos podría llevar a conclusiones ambiguas. Especialmente por la incertidumbre de cómo asignar entre las clases de ingresos los beneficios de los "gastos generales". (gastos administrativos, judiciales, etc.).
Si examinamos cuidadosamente los renglones del gasto público, podremos advertir: (a) gran parte del gasto público induce a una distribución menos equitativa de los ingresos y (b) el reducir los gastos públicos puede mejorar la situación de los pobres. Por ejemplo, el aumento de la planilla gubernamental en exceso de las necesidades resta dinero para el gasto social; los gastos innecesarios, los excesivos y costosos trámites burocráticos, la ineficiencia de los empleados públicos tienen el mismo efecto.
Lo anterior debería ser el marco de referencia para el Diálogo Nacional y lograr, si se considera necesario, un ajuste estructural y equidad, que sea necesario por cambios en las circunstancias externas o políticas domésticas equivocadas.

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