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La resistencia kafkiana


Tras la marcha de esta semana, los gremios docentes panameños dejaron en evidencia que se resistirán a la transformación educativa, en cualquiera de las versiones que se les propongan. Esta vez, los argumentos para oponerse a los cambios curriculares propuestos por la actual administración del MEDUCA fueron múltiples, y constituyen un amasijo de absurdidades universales que expresan la manifiesta intención de no cumplirlas; exigieron durante la marcha más diagnósticos educativos, una definición del país que necesitamos, nuevos marcos jurídicos oficinescos, estatutos de gestión del conocimiento y otras monumentales propuestas que ni a la UNESCO se le hubieran ocurrido.

Lo kafkiano de estas transformaciones, exigidas al calor de la marcha, arroja un tinte de sospecha que se haya tratado de una coartada para exigir únicamente reivindicaciones gremiales, eso sí, acompañada de los ingredientes de absurdidad e infinitos e inexplicables desvaríos docentes sobre cambios del sistema. Pese a que estuvieron presentes casi todos los gremios en las manifestaciones de esta semana, el mensaje educativo era incoherente, pues lo que llamó poderosamente la atención fue el aplazamiento de sus imperativos profesionales por otros más gremiales y estratégicos para sus intereses: el pago de salarios atrasados, la restitución de las jubilaciones especiales, el cese de los despidos y un revoltijo de peticiones que perpetúan la monstruosa realidad educativa que reciben los estudiantes panameños. Los objetivos de la marcha docente de esta semana se convirtieron en un agobiante testimonio de que la resistencia docente tiende a ser perpetua y, en extremo, absurda.

101 años de Panamá América

 
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