La responsabilidad de la cumbre iberoamericana
Los países iberoamericanos han desarrollado en los últimos años nueve cumbres de presidentes, para discutir los principales temas de la agenda internacional y fortalecer los procesos democráticos. Estas cumbres, aunque siempre desarrollan un tema específico, son más que otra cosa, un protocolo para elevar la imagen de los presidentes de turnos.
Fue importante la IX Cumbre en La Habana, Cuba, porque a pesar de los desplantes de algunos presidentes, se consolidó la unidad por Cuba y se abrieron las puertas a nuevos puentes de comprensión y trabajo conjunto por la unidad latinoamericana. La ciudad de La Habana no sólo demostró la capacidad de ser anfitriona de grandes acontecimientos, sino que contribuyó a mejorar sus condiciones para el desarrollo del turismo.
El caso que nos ocupa es la Décima Cumbre en la ciudad de Panamá, y el tema seleccionado por los organizadores es "Unido por la niñez y la adolescencia". Esta Cumbre es la oportunidad para demostrar nuestra capacidad de anfitriones y también para establecer la capacidad del gobierno actual para desarrollar un esquema de oportunidades alrededor de la niñez y la adolescencia.
La Cumbre se desarrollará los días 17 y 18 de noviembre, pero previamente habrá un gran número de encuentros internacionales en nuestra capital, para desarrollar el temario y otras actividades previas a la preparación de dicho evento.
Me sorprende el nivel de desconocimiento de los ciudadanos sobre la responsabilidad que tenemos todos ante la Cumbre. Si bien el Gobierno es el responsable, también es cierto que lo que verán los presidentes y demás invitados será la ciudad, su entorno y el desarrollo de nuestro país. El Gobierno parece que ha olvidado que la lucidez del evento depende de la participación ciudadana, de la capacidad de compartir lo que hacemos. Por eso, hoy me llena de satisfacción conocer que el Municipio de Panamá ha tomado la decisión de emprender acciones dirigidas a mejorar el ornato de la ciudad, rehabilitar los principales parques y construir, por lo menos, dos plazas importantes como son: las Plazas Carlos V y la Unidad Iberoamericana.
El hecho de que desde hace algunos días encontramos una mayor dinámica en el proceso de ornato y limpieza de la ciudad, nos llena de satisfacción, porque se trabaja para nuestro propio bienestar ciudadano y el desarrollo de un ambiente apropiado. Nos toca a los ciudadanos trabajar junto con el Municipio para mantener el ornato y la limpieza en general de la ciudad. Lo que verán es una ciudad limpia, jardines y parques utilizados por los ciudadanos, porque hay seguridad y ornato. En fin, el trabajo que realiza la Alcaldía va dirigido a elevar la autoestima de los panameños y a mantener el orden que todos deseamos.
Los ciudadanos no estamos informados de los preparativos, en consecuencia, estamos aislados para participar en actividades. Es conveniente que trabajemos juntos, que el Gobierno notifique sobre los compromisos de la Cumbre y por otro lado, la sociedad civil aporte sobre el propio tema de la unidad de la niñez y la adolescencia.
Para Panamá, como todos los países iberoamericanos, el tema es importante, porque la pobreza crítica y la falta de oportunidades está limitando el desarrollo humano de nuestros pueblos. De allí, que el desarrollo del tema requiere de participación civil; de buscar elementos que nos ayuden a formular en forma coherente y sistemática, los planes de acción para el largo plazo. Señores del gobierno, hasta ahora no hemos visto nada de esto.
Con relación a la ciudad, es conveniente que trabajemos unidos para mejorar el aspecto de la ciudad y vivir nosotros con mejores indicadores ambientales y a su vez, que los visitantes encuentren un ambiente acogedor.
Finalmente, no se puede lograr tan fácil que 22 presidentes visiten la ciudad, por lo tanto, el compromiso es histórico y único en muchos años. Tenemos un compromiso como ciudad, país y como ciudadanos. Busquemos incorporarnos al proceso de limpieza y ornato de la ciudad. La responsabilidad es compartida.
El día 18 de noviembre, quienes ganaremos con la Cumbre seremos los panameños. Por lo que debemos trabajar unidos por una Cumbre digna y una atención esmerada hacia los ilustres visitantes.
Fue importante la IX Cumbre en La Habana, Cuba, porque a pesar de los desplantes de algunos presidentes, se consolidó la unidad por Cuba y se abrieron las puertas a nuevos puentes de comprensión y trabajo conjunto por la unidad latinoamericana. La ciudad de La Habana no sólo demostró la capacidad de ser anfitriona de grandes acontecimientos, sino que contribuyó a mejorar sus condiciones para el desarrollo del turismo.
El caso que nos ocupa es la Décima Cumbre en la ciudad de Panamá, y el tema seleccionado por los organizadores es "Unido por la niñez y la adolescencia". Esta Cumbre es la oportunidad para demostrar nuestra capacidad de anfitriones y también para establecer la capacidad del gobierno actual para desarrollar un esquema de oportunidades alrededor de la niñez y la adolescencia.
La Cumbre se desarrollará los días 17 y 18 de noviembre, pero previamente habrá un gran número de encuentros internacionales en nuestra capital, para desarrollar el temario y otras actividades previas a la preparación de dicho evento.
Me sorprende el nivel de desconocimiento de los ciudadanos sobre la responsabilidad que tenemos todos ante la Cumbre. Si bien el Gobierno es el responsable, también es cierto que lo que verán los presidentes y demás invitados será la ciudad, su entorno y el desarrollo de nuestro país. El Gobierno parece que ha olvidado que la lucidez del evento depende de la participación ciudadana, de la capacidad de compartir lo que hacemos. Por eso, hoy me llena de satisfacción conocer que el Municipio de Panamá ha tomado la decisión de emprender acciones dirigidas a mejorar el ornato de la ciudad, rehabilitar los principales parques y construir, por lo menos, dos plazas importantes como son: las Plazas Carlos V y la Unidad Iberoamericana.
El hecho de que desde hace algunos días encontramos una mayor dinámica en el proceso de ornato y limpieza de la ciudad, nos llena de satisfacción, porque se trabaja para nuestro propio bienestar ciudadano y el desarrollo de un ambiente apropiado. Nos toca a los ciudadanos trabajar junto con el Municipio para mantener el ornato y la limpieza en general de la ciudad. Lo que verán es una ciudad limpia, jardines y parques utilizados por los ciudadanos, porque hay seguridad y ornato. En fin, el trabajo que realiza la Alcaldía va dirigido a elevar la autoestima de los panameños y a mantener el orden que todos deseamos.
Los ciudadanos no estamos informados de los preparativos, en consecuencia, estamos aislados para participar en actividades. Es conveniente que trabajemos juntos, que el Gobierno notifique sobre los compromisos de la Cumbre y por otro lado, la sociedad civil aporte sobre el propio tema de la unidad de la niñez y la adolescencia.
Para Panamá, como todos los países iberoamericanos, el tema es importante, porque la pobreza crítica y la falta de oportunidades está limitando el desarrollo humano de nuestros pueblos. De allí, que el desarrollo del tema requiere de participación civil; de buscar elementos que nos ayuden a formular en forma coherente y sistemática, los planes de acción para el largo plazo. Señores del gobierno, hasta ahora no hemos visto nada de esto.
Con relación a la ciudad, es conveniente que trabajemos unidos para mejorar el aspecto de la ciudad y vivir nosotros con mejores indicadores ambientales y a su vez, que los visitantes encuentren un ambiente acogedor.
Finalmente, no se puede lograr tan fácil que 22 presidentes visiten la ciudad, por lo tanto, el compromiso es histórico y único en muchos años. Tenemos un compromiso como ciudad, país y como ciudadanos. Busquemos incorporarnos al proceso de limpieza y ornato de la ciudad. La responsabilidad es compartida.
El día 18 de noviembre, quienes ganaremos con la Cumbre seremos los panameños. Por lo que debemos trabajar unidos por una Cumbre digna y una atención esmerada hacia los ilustres visitantes.