La responsabilidad de todos en la gobernabilidad
Este año los guayacanes han estado confundidos; todos los años florecen en abril, este año florecieron desde febrero y aún hoy hay guayacanes en flor con una segunda floración. Igualmente, la política está enredada. El pueblo no entiende qué ha sucedido con los resultados electorales del 2 de mayo. Que si la cabeza que ganó no tiene legisladores, que si los legisladores mayoritarios no sacaron a su cabeza, que si no se hace tal cosa, sucederá tal otra.
Los políticos estamos ante una responsabilidad grande. Los civiles, que son la mayoría, tomaron una determinación con su voto y ésta es inalterable, así es que los políticos tenemos la obligación de trabajar para este país y sus intereses. Mucho hablamos de gobernabilidad, no sé si lo hacemos porque la palabra es bonita o porque realmente comprendemos su significado. Lo cierto es que si no se le permite gobernar a la Presidenta electa no veo un futuro promisorio. ¿Y si los PRD no le aprueban las leyes, nombran al Contralor que quieran y le impiden gobernar? ¿Y si ella por desesperación llama a una Constituyente con poderes y anulan la Asamblea o ésta la juzga y destituye antes? ¿Imaginan un golpe de Estado a estas alturas o dependiendo de un partido de oposición para funcionar? Aquí tendría que fajársela la señora Moscoso demostrando mucha experiencia y sagacidad política para jugarla con altura.
El partido mayoritario debiera obligarse a permitir que el gobierno arnulfista lleve a cabo sus programas de gobierno. Si bien es cierto que el PRD tiene muchos legisladores, la Presidenta domina el Ejecutivo y en Panamá existe un régimen presidencialista fuerte. De la pugna que pueda salir sólo perdería el país pues su economía entra en recesión, aumenta la pobreza y no adelantaremos en la transición del Canal a Panamá. Si los gringos consideran que Mireya y sus asesores no saben manejar el problema político, dirán que menos lo harán con el Canal y no nos lo devuelven.
Ambos partidos mayoritarios no pueden darse el lujo de perder la partida, pero tampoco podrán sentarse a esperar que el otro ceda. Las experiencias nos sirven para rectificar actitudes y ver conveniencias. Si el Presidente Pérez Balladares tuvo el apoyo de Endara en su transición, lo lógico es que él haga lo mismo. Si el PRD cuenta con la mayoría legislativa (cosa anómala), él gozó de lo contrario y ahora es tiempo de cooperar con la gobernabilidad. No lo hará por Mireya, lo hará por la democracia de la que tanto hablan y tan necesaria para el país.
Dejo plasmada en esta columna la solicitud al PRD para que fortalezca la democracia que, aunque ya está más sólida, todavía tiene tantos baches que iremos tapando a medida que conozcamos las causas de los mismos. Si la tenemos pegada con saliva o con Maco, no es el momento de probar cuál es, es el momento de lograr unión; no quiero decir que acepten puestos en el nuevo gobierno, quiero decir que en lo que tengan de poder cooperen con quien lo necesite y no vengan las confrontaciones ni las mediciones de fuerza a ver quién gana o pierde.
Sería perjudicial para el futuro del Canal, de la ARI y de las inversiones extranjeras y nacionales que no lográramos entendernos con actitudes infantiles. Si dejamos a un lado revanchas, rencores y enemistades, ayudaremos a Panamá.
Los políticos estamos ante una responsabilidad grande. Los civiles, que son la mayoría, tomaron una determinación con su voto y ésta es inalterable, así es que los políticos tenemos la obligación de trabajar para este país y sus intereses. Mucho hablamos de gobernabilidad, no sé si lo hacemos porque la palabra es bonita o porque realmente comprendemos su significado. Lo cierto es que si no se le permite gobernar a la Presidenta electa no veo un futuro promisorio. ¿Y si los PRD no le aprueban las leyes, nombran al Contralor que quieran y le impiden gobernar? ¿Y si ella por desesperación llama a una Constituyente con poderes y anulan la Asamblea o ésta la juzga y destituye antes? ¿Imaginan un golpe de Estado a estas alturas o dependiendo de un partido de oposición para funcionar? Aquí tendría que fajársela la señora Moscoso demostrando mucha experiencia y sagacidad política para jugarla con altura.
El partido mayoritario debiera obligarse a permitir que el gobierno arnulfista lleve a cabo sus programas de gobierno. Si bien es cierto que el PRD tiene muchos legisladores, la Presidenta domina el Ejecutivo y en Panamá existe un régimen presidencialista fuerte. De la pugna que pueda salir sólo perdería el país pues su economía entra en recesión, aumenta la pobreza y no adelantaremos en la transición del Canal a Panamá. Si los gringos consideran que Mireya y sus asesores no saben manejar el problema político, dirán que menos lo harán con el Canal y no nos lo devuelven.
Ambos partidos mayoritarios no pueden darse el lujo de perder la partida, pero tampoco podrán sentarse a esperar que el otro ceda. Las experiencias nos sirven para rectificar actitudes y ver conveniencias. Si el Presidente Pérez Balladares tuvo el apoyo de Endara en su transición, lo lógico es que él haga lo mismo. Si el PRD cuenta con la mayoría legislativa (cosa anómala), él gozó de lo contrario y ahora es tiempo de cooperar con la gobernabilidad. No lo hará por Mireya, lo hará por la democracia de la que tanto hablan y tan necesaria para el país.
Dejo plasmada en esta columna la solicitud al PRD para que fortalezca la democracia que, aunque ya está más sólida, todavía tiene tantos baches que iremos tapando a medida que conozcamos las causas de los mismos. Si la tenemos pegada con saliva o con Maco, no es el momento de probar cuál es, es el momento de lograr unión; no quiero decir que acepten puestos en el nuevo gobierno, quiero decir que en lo que tengan de poder cooperen con quien lo necesite y no vengan las confrontaciones ni las mediciones de fuerza a ver quién gana o pierde.
Sería perjudicial para el futuro del Canal, de la ARI y de las inversiones extranjeras y nacionales que no lográramos entendernos con actitudes infantiles. Si dejamos a un lado revanchas, rencores y enemistades, ayudaremos a Panamá.