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La sacudida China en los mercados



Inseguridad e histeria fue la característica de la mayoría de las principales bolsas internacionales cuando la semana pasada se produjo la brusca caída de los valores bursátiles en Shangai y Hong Kong, que fueron los primeros en desplomarse el pasado "martes negro", el cual originó una larga noche de insomnio entre los gobiernos del mundo, que aún perdura.
La catastrófica caída de la Bolsa de Shangai -de casi 9%- demostró el peso de la economía China en el resto de los países del planeta. Otros factores contribuyeron también a la alarma de los mercados, especialmente en la Bolsa de Nueva York. El día antes, el influyente ex director de la Reserva Federal de Estados Unidos, Alan Greenspan, lanzó malos augurios contra la economía norteamericana al advertir una posible recesión de su país para finales de este año.
En este momento, los analistas financieros están "en línea" para aplacar los mercados y mitigar los efectos de la pasada semana. Los optimistas afirman que la jornada negra empezó a moderarse y que el crecimiento estadounidense se mantendrá, pero, quizá más lento. Algunos especialistas destacaron que la tendencia general fue "aplacar" los mercados para detener la caída. Para otro, esto se hizo encubriendo los graves indicadores políticos que se sumaron a los efectos de las bolsas internacionales, como fueron no sólo la sacudida asiática, sino el ataque talibán fallido contra el vicepresidente Dick Cheney y la crisis de Irán.
El tiempo no ha puesto distancia suficiente con lo que ha ocurrido. Pero mientras se asientan los mercados y se logra la estabilidad económica, quedó claro que se registró un movimiento telúrico grado siete en la economía global. Las causas están
discutiéndose, pues las señales fueron claras: la precariedad de la economía en un mundo global es evidente cuando los gigantes se mueven en una y otra dirección.

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