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La salud, lo primordial en la vida


Lo primordial en la vida de todo ser humano es la salud y nadie sabe su valor hasta que la pierde. Desde hace muchos años, y gracias a los norteamericanos (aunque ahora no quieran reconocerlo), la educación sanitaria y la salud en Panamá ha sido la primera calidad. Gracias a ello los panameños utilizamos las instituciones de salud y buscamos la mejor atención médica posible (antes la teníamos).
¿Qué ha sucedido? ¿A dónde ha ido a parar la sensibilidad social de las autoridades de salud del país? Pareciera que ambas instituciones, Ministerio y Seguro Social se hubieran puesto de acuerdo para hacer desaparecer a los pobres de este país; pero, recuerden que no hay una ley que permita la eutanasia todavía. Es triste palpar el caos tan horrible que hay en salud hasta permitir que el Hospital Santo Tomás se hunda como está. ¿Es que las autoridades del Ministerio no vieron acercarse el caos, o estaban en otros quehaceres?
Advierto que hablo como médico y que dejo la política a un lado. Me provoca culpar a los médicos del Ministerio de Salud por el atraso que hemos tenido. Me dan las grandes ganas de decirle a esa gente que han jugado con lo más preciado que tiene un pueblo. Me dan inmensos deseos de decirle a la Señora Ministra que renuncie si no puede ofrecerle medios de salud a los pobres.
Y no es demagogia de mi parte porque no aspiro a ningún puesto de elección. Mi preocupación es sincera porque trabajé toda mi vida con esa gente, resignados pero necesitados; que no protestan porque creen que les están regalando esos servicios y temen perderlos. Allí es donde se necesita mayor sensibilidad social ya que ese mal trato es violatorio de los derechos de ellos.
Como si fuera poco, ahora los políticos han cogido de caballito de batalla al Santo Tomás. El problema es más serio de lo que piensan muchos. Miren con la ligereza que dicen que le darán un patronato como si eso fuera una lata de leche que se compra y se da. Ni siquiera saben de qué hablan; qué clase de patronato conviene al hospital ni cómo se forma un patronato. Esto nos demuestra que quieren aprovecharse de un caos tan serio para su política partidista y su campaña proselitista.
En este momento, los únicos sinceramente preocupados por el hospital Santo Tomás y el caos de la salud son los médicos y el personal paramédico que viven a diario la tragedia de nuestras instituciones de salud. Pareciera que a pocos le importa su situación; y para colmo, al verse obligado el gobierno a recortar su presupuesto, le toca a salud en 22 millones y a educación en 27. Si sólo estamos terminando el primer trimestre del año, ¿qué nos espera para lo que falta de 1999?
El disgusto de la ciudadanía por la forma irresponsable en que ha permitido el Ministerio que se deteriore el sector salud, es grande, y no hay derecho para que quienes usan los hospitales del Estado se vean condenados a padecer enfermedades o morir por descuido de las autoridades. Jugar con la resignación de un pueblo es un pecado. Para aquellos que no creen en Dios, es un delito de lesa patria, y serán castigados en algún momento de su vida por la desidia e irresponsabilidad con que actúan.
Ser sano o encontrar respuestas positivas cuando uno enferma es agradable. Tener quien se ocupe de los necesitados, sin demagogia y sin buscar su propio beneficio, es un apoyo a esa gente que no tiene ni donde presentar una queja.
Que Dios no quite su dedito de nuestro país y nos proteja.

101 años de Panamá América

 
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