La salud y los presidenciables
Todos los candidatos a ocupar la silla amarilla en la Presidencia de la República hablan de la Salud, sin mencionar la solución real a los altos costos en ese renglón, ya sea pública o privada. Todos estamos pagando económicamente las distorsiones, manipulaciones y monopolios comerciales para mantener una respuesta a nuestras necesidades en esta materia.
Considero que no hay dudas de que la Ley No. 1 de medicamentos, del 10 de enero del 2001, es una de las causas principales que auspicia la distorsión de los precios en los medicamentos y a facilitados los oligopolios y monopolios trasnacionales y nacionales en el país. Podemos comprar arroz en el mercado extranjero, pero no podemos adquirir medicamentos económicos y oportunos para la población, a menos que haya un terremoto, guerra, golpe de Estado, huracán, maremoto o una epidemia de salud; y solamente podrán adquirirse estos medicamentos mientras dure el sinistro.
Hay quienes desde sus oficinas, casa particular y hospitales privados, están convencidos de que el sistema de salud público se mejorará con la dotación de mejores equipos, más funcionarios de salud y más dinero, sin priorizar realmente la actividad de promoción y prevención en la salud. Pero, en reiteradas oportunidades, por nuestra experiencia al padecer de dos enfermedades crónicas terminales, hemos advertido de la necesidad urgente de mayor inversión en la promoción y prevención, ya que no será posible jamás resolver la atención de la salud satisfactoriamente a toda la población, a menos que mejoremos nuestras propias actitudes personales con nuevos modelos de estilos de vida que permitan reducir las necesidades de buscar a los médicos en los hospitales.
Luego de la ausencia de los representantes de los partidos políticos al foro convocado por la Cámara de Comercio en su agenda país 2009, no deja dudas que la Salud no es prioridad por resolver por parte de ninguno de los candidatos a la silla amarilla en la Presidencia de la República; para ellos, la prioridad es la comercialización del turismo, los hidrocarburos, la comunicación telefónica y aquellos productos como el dinero son muy valiosos, hasta que la vida les ponga una prueba que no podrán comprar con todo el dinero del mundo.
Los panameños debemos de ser más exigente en este tema que representa la vida para muchas personas y la calidad de vida para los otros. De no lograr las reformas humanas que necesitamos en el sistema de salud, jamás podremos aspirar a mejorar la condiciones de desarrollo que buscamos, porque estaremos más enfermos dando paso al extranjero que viene a buscar mejor futuro en un país de enfermos programados.