default

La seguridad primero


Está a la vista que un buen porcentaje de figuras públicas emiten opiniones sacadas de un trasfondo de pasiones y rencores por sus experiencias personales, lo cual es comprensible pero estacionario en el tiempo, al extremo de exorcizar a la única institución de seguridad llamada a ofrecer la garantía de preservar la vida, honra y bienes de los asociados.

Fue Noriega y su combo, una verdadera pandilla muy circunscrita, que poseído por su ego patológico expuso al país a la tragedia más terrible de la invasión extranjera, arrastrando tras de sí a una institución que también aportó figuras heroicas y sacrificadas, que no son tomadas en cuenta, y que también expusieron sus vidas y de sus familiares para derribar al tirano; sin embargo, jamás se les hace recordatorio para perpetuar su memoria, pues la ingratitud es parte de esa pasión.

Ahora que se menciona a un ciudadano, con toda una carrera profesional en el ramo de la seguridad pública, entrenado en reconocidos centros de EE.UU. e Israel, se le da un trato discriminatorio y crítico por el hecho de ser nominado por el mandatario electo para dirigir nuestra seguridad que atraviesa por una crisis que la convierte en inoperante, víctima de la desmoralización, la corrupción interna y el vituperio de quienes se creen los más papistas de Panamá, aliados inconscientes de la delincuencia.

El Presidente electo está frente al reto de escoger entre el caos de la seguridad actual que tiende a profundizarse y convertirnos en zona roja al estilo de Estados fallidos (ej. Somalia) con graves repercusiones económicas, u optar por el ejemplo que un presidente vecino está logrando al batir la criminalidad hasta sus últimos reductos.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América