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La selección del docente


Hoy por hoy, la educación en este país atraviesa por tortuosos senderos de retraso en materia de desarrollo tecnológico, humanístico y científico. Independientemente del letargo característico que dentro de este marco viven inmersos los pueblos tercermundistas -de misericordia llamados en vías de desarrollo- como el nuestro, debe señalarse en el caso de Panamá, que este fenómeno de estancamiento cultural se ha agudizado y profundizado como resultado de los resabios que quedaron de una época de indiferencia y corrupción de un desgobierno que por algo más de dos décadas continuas se sostuvo en el poder, orientado más hacia la salvaguarda de sus más mezquinos y ambiciosos intereses materiales, que por el mejoramiento del sistema educativo nacional.
Por tanto, resulta hoy, como tarea prioritaria del educador panameño, reorientar con bríos a esta juventud y adecuarla a las necesidades y exigencias de un mundo en franca transformación y desarrollo. Ello implica un proceso de actualización psicopedagógica y académica en el docente. El logro de este objetivo ha sido un vehemente anhelo de muchos educadores (permanentes de interinos) que por años han laborado en zonas de nuestra geografía muy apartadas (de difícil acceso), viéndose impedidos de concurrir a centros universitarios a recibir seminarios de actualización.
Por otro lado, durante el período de vacaciones escolares, dichos seminarios plantean limitantes tanto en el número de inscritos aceptados en cuanto a cupos, como lo oneroso que resultan otros, siendo los gratuitos de muy bajo nivel de contenido didáctico.
Sugerimos que en este proceso de selección y nombramiento de educadores, las comisiones designadas (distribuidas en cinco regiones del país), luego de conformadas las ternas, asignen las cátedras abiertas a concurso a quienes por sus años de servicio en el ramo, sus méritos y créditos así lo merezcan, sin caer en amiguismos ni filiaciones político-partidistas, pues la tarea de educar, ha de ser para los más aptos.
Finalmente, confiamos en que la labor de selección, deberá ser justa, integra y precisa, pues en el actual concurso se han detectado innumerables errores como son, los de la aparición de los nombres de los concursantes en los listados de vacantes a pesar de haberse hecho la inscripción con antelación, la omisión o no inclusión de créditos académicos de los concursantes, lo mismo que puntajes incorrectos, al igual que errores en los códigos de materias, detectados después de su publicación en los medios de comunicación, ocasionándose confusiones. Todo ello ha originado reclamos por parte de los afectados y los cuales debieron ser acogidos oportuna y expeditamente, para no retrasar el ciclo de selección con miras al inminente inicio de clases del presente año lectivo.

101 años de Panamá América

 
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