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La semana panameña


A partir de mañana se inicia la celebración en Washington DC de la "Semana Panameña", a iniciativa del Consejo Empresarial Estados Unidos-Panamá, en la cual se contemplan conferencias en diversos desayunos, almuerzos y cenas, con la participación de personalidades del mundo político y empresarial, entre ellos, industriales, banqueros y altos funcionarios del gobierno norteamericano.
Entre los expositores figuran el secretario de Transporte, Rodney Slater; el del Ejército, Louis Caldera; el exsecretario de estado, Henry Kissinger y el enviado especial para América Latina, Buddy MacKay. Como invitados especiales están el exembajador Sol Linowitz, el exasesor presidencial William Rogers y los generales Wesley Clark y George Joulwan.
Los organizadores han aprovechado el evento para programar reuniones y visitas de la invitada principal, la presidenta panameña Mireya Moscoso, con importantes personalidades, lo que incluye una intervención suya ante el Congreso, con la entusiasta colaboración del poderoso presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, Jesse Helms.
El acontecimiento tiene como culminación, una cena brindada en honor de la presidenta, programada para el próximo viernes, a la que han confirmado asistencia más de 700 personas. Al evento asistirán hombres de negocio panameños interesados en promover a Panamá como destino de inversiones extranjeras. Se tiene también la intención de promover al país como polo de atracción turística y hotelera.
No obstante el esfuerzo desplegado, un balde de agua fría ha sido echado a los organizadores por la posibilidad de que la presidenta Moscoso no asista a la cena en su honor ni al resto de las reuniones previstas, lo que obligaría a cancelarlas en último momento, dando una pésima imagen.
Un asunto de protocolo mal entendido parece ser la causa de la posible ausencia de la señora Moscoso. Sus asesores esperaban que el presidente Bill Clinton asistiera a la cena en su honor, pero a cambio el mandatario ha optado por invitarla a reunirse el martes 19, una vez concluido el evento. Incluso su aceptación a la última está en entredicho, al inclinarse sus asesores por condicionar la agenda de la reunión a resultados concretos.
Lo peor es que, con su ausencia, se perdería una valiosa oportunidad de disipar ante el Congreso las dudas sobre la presencia de inversiones chinas en el país, y la ocasión de cimentar las bases de una nueva y estrecha relación con la única gran potencia mundial, dejando de paso, con el puesto vacío, la inevitable estela de un inexplicable plante y desplante, a esmerados anfitriones, la cual no podrá disipar nadie en su reemplazo.


101 años de Panamá América

 
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