La sociedad civil en la comisión electoral
Se discuten las reformas electorales que consideramos importantes los panameños, ya que existe una serie de errores que es necesario enmendar. Resulta extraño que los dos partidos mayoritarios le nieguen el voto en la Comisión a la Sociedad Civil. Este grupo no es más que aquellos cientos de miles de personas que no están inscritos en partidos políticos, pero que hacen una mayoría electoral, considerando que los partidos están divididos.
Ya he dicho anteriormente que en el referéndum de agosto del 98 y las elecciones del 99, fueron esos independientes quienes decidieron el resultado final de los mismos. No me digan que de 400.000 personas inscritas en el PRD y sus amigos, no pudo triunfar el SI ¿A dónde fueron esos votos? Y la Sra. Mireya triunfó con los independientes y no con los 110.000 miembros del partido arnulfista y los partidos amigos, esos independientes que no querían que ganara el PRD. Tomando los políticos inscritos en los partidos, las cifras no salían y, de predominar los políticos, por lógica hubiera ganado quien más adherentes tenía.
Visto así, esa sociedad civil se ha ganado el puesto en la Comisión de Reformas Electorales con derecho a voto. Si esa sociedad es tan electora como la política, debe tener derecho a ser escuchada y tomada en cuenta. ¿Quiénes somos los políticos para negarles ese derecho a decidir? ¿A qué le temen los grandes partidos, acaso será a ciertos cambios que puedan darse en defensa de los pequeños?
Nos llenamos la boca diciendo que nuestra democracia es participativa. Pues, eso significa que todo ciudadano debe ser escuchado. La participación de la sociedad civil con voto en la Comisión es un paso a la modernización de la política, en contra del estancamiento de algunos viejos dirigentes que no quieren ampliar el poder a las bases y a otros sectores de la sociedad. Son cambios que pedimos a gritos los políticos y los civiles; son cambios que nos pondría a la vanguardia de otros países.
Es hora de terminar con los caudillos y dirigentes enclaustrados en ideas anticuadas. En varias ocasiones he hecho un llamado a los dirigentes políticos para que hagan una reingeniería antes de que los no políticos nos rebasen. En los dos ejemplos que he puesto, los civiles nos dieron la lección y nos dijeron que eran más poderosos que los políticos. ¿Es que no aprenderemos la lección? ¿Es que no vemos el desgaste de los políticos ante la opinión de los independientes? Así es que, esos independientes se sienten con derecho a ser escuchados, a que se les dé participación efectiva y no simbólica.
Si bien es cierto, como dijo alguien, que al final los legisladores políticos tendrán la palabra final, también es cierto que la sociedad civil es quien vota por ellos y que si sólo ven sus propios intereses los votos los castigarán en las próximas elecciones.
Me molesta que los dos partidos mayoritarios se hayan opuesto a dar el voto a la sociedad civil; que los otros partidos, salvo dos, no hayan tenido coraje para tomar decisión y lo dejaran al Tribunal, que cometió, nuevamente, un error.
No hay que temer a los cambios; más bien hay que afrontarlos y asimilarlos. Con acusaciones no se gana terreno. La sociedad civil está bien representada y son conscientes al votar.
Es una lástima que no se les haya dado la oportunidad de participar en los cambios que esa sociedad espera de los políticos y que, algunas, favorecerían a los partidos pequeños quienes tendrían más oportunidad de estar mejor representados en la Asamblea Legislativa. Pero, la ambición rompe el saco (como dicen en mi tierra), y los dos partidos grandes quieren el bipartidismo y el dominio de la política en el país.
Fíjense bien en lo que hacen para que nos den una nueva ley electoral moderna, vanguardista y beneficiosa.
Ya he dicho anteriormente que en el referéndum de agosto del 98 y las elecciones del 99, fueron esos independientes quienes decidieron el resultado final de los mismos. No me digan que de 400.000 personas inscritas en el PRD y sus amigos, no pudo triunfar el SI ¿A dónde fueron esos votos? Y la Sra. Mireya triunfó con los independientes y no con los 110.000 miembros del partido arnulfista y los partidos amigos, esos independientes que no querían que ganara el PRD. Tomando los políticos inscritos en los partidos, las cifras no salían y, de predominar los políticos, por lógica hubiera ganado quien más adherentes tenía.
Visto así, esa sociedad civil se ha ganado el puesto en la Comisión de Reformas Electorales con derecho a voto. Si esa sociedad es tan electora como la política, debe tener derecho a ser escuchada y tomada en cuenta. ¿Quiénes somos los políticos para negarles ese derecho a decidir? ¿A qué le temen los grandes partidos, acaso será a ciertos cambios que puedan darse en defensa de los pequeños?
Nos llenamos la boca diciendo que nuestra democracia es participativa. Pues, eso significa que todo ciudadano debe ser escuchado. La participación de la sociedad civil con voto en la Comisión es un paso a la modernización de la política, en contra del estancamiento de algunos viejos dirigentes que no quieren ampliar el poder a las bases y a otros sectores de la sociedad. Son cambios que pedimos a gritos los políticos y los civiles; son cambios que nos pondría a la vanguardia de otros países.
Es hora de terminar con los caudillos y dirigentes enclaustrados en ideas anticuadas. En varias ocasiones he hecho un llamado a los dirigentes políticos para que hagan una reingeniería antes de que los no políticos nos rebasen. En los dos ejemplos que he puesto, los civiles nos dieron la lección y nos dijeron que eran más poderosos que los políticos. ¿Es que no aprenderemos la lección? ¿Es que no vemos el desgaste de los políticos ante la opinión de los independientes? Así es que, esos independientes se sienten con derecho a ser escuchados, a que se les dé participación efectiva y no simbólica.
Si bien es cierto, como dijo alguien, que al final los legisladores políticos tendrán la palabra final, también es cierto que la sociedad civil es quien vota por ellos y que si sólo ven sus propios intereses los votos los castigarán en las próximas elecciones.
Me molesta que los dos partidos mayoritarios se hayan opuesto a dar el voto a la sociedad civil; que los otros partidos, salvo dos, no hayan tenido coraje para tomar decisión y lo dejaran al Tribunal, que cometió, nuevamente, un error.
No hay que temer a los cambios; más bien hay que afrontarlos y asimilarlos. Con acusaciones no se gana terreno. La sociedad civil está bien representada y son conscientes al votar.
Es una lástima que no se les haya dado la oportunidad de participar en los cambios que esa sociedad espera de los políticos y que, algunas, favorecerían a los partidos pequeños quienes tendrían más oportunidad de estar mejor representados en la Asamblea Legislativa. Pero, la ambición rompe el saco (como dicen en mi tierra), y los dos partidos grandes quieren el bipartidismo y el dominio de la política en el país.
Fíjense bien en lo que hacen para que nos den una nueva ley electoral moderna, vanguardista y beneficiosa.