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La solidaridad de la sociedad civil


Es cada vez más necesaria la realización de un debate social en que los diversos sectores de la sociedad, más allá de diferencias políticas e ideológicas, construyan juntos la estrategia que haga viable una política económica de Estado que garantice el desarrollo sostenido de nuestro país.
La reducción de la pobreza debe implicar cierto grado de redistribución de los recursos, sean estos, económicos, sociales o políticos, a sabiendas de que en ocasiones habrá una férrea oposición. Toda estrategia de erradicación de la pobreza deberá, por lo tanto, tomar en cuenta el hecho de que muchos sectores tienen un interés comprometido en que esta situación se perpetúe.
La política, no sólo la economía, determina lo que hacemos o no hacemos para enfrentar el problema de la pobreza humana; lo que hace falta no son los recursos, ni las soluciones económicas, sino el impulso político para enfrentar directamente a este flagelo. Es necesario que el Estado propicie expresiones pacíficas de las prioridades de la población y garantice el espacio democrático para el juego de intereses de los diversos grupos de la sociedad. De esta manera, necesita fomentar la participación y estimular las asociaciones privadas y públicas. Es muy importante, la transparencia y responsabilidad que demuestre el Estado en todos sus actos públicos y sobre todo que resista a las presiones de los que tienen el poder económico.
Importante que la sociedad civil se organice para la acción colectiva encaminada a influir en las circunstancias y las decisiones que afectan a sus vidas; es necesario que sus voces sean oídas en los círculos de poder.
Todos los agentes de la sociedad (grupos de la comunidad, asociaciones de profesionales, partidos políticos, medios de comunicación, sindicatos, etc.), necesitan, unirse en un gran frente contra la pobreza humana en todas sus dimensiones. Este frente debe basarse en interés comunes y en transacciones negociables. La sociedad debe ser suficientemente abierta para tolerar una red compleja de intereses y coaliciones para velar por la estabilidad y el progreso orientados al desarrollo humano.
Los logros en la erradicación de la pobreza humana dependen principalmente de la capacidad de la gente para articular sus demandas y movilizarse en pro de la acción colectiva. Aislados y dispersos, los pobres no tienen poder ni influencia respecto a las decisiones políticas que afecten sus vidas. Como grupo pueden influir en la política estatal, impulsar la asignación de recursos adecuados a las prioridades de desarrollo humano, mercados más favorables a la gente y crecimiento económico en beneficio de los pobres. Es la presión de la gente para defender sus derechos, eliminar los obstáculos y mejorar sus condiciones de vida, lo que garantiza la erradicación de la pobreza humana.
La globalización tiene muchos aspectos, uno de ellos puede evaluar sus efectos económicos sobre los países pobres. La desigualdad no es intrínseca a la globalización. Por cuanto la liberalización expone a los productores internos a mercados mundiales volátiles y a corrientes de capital que son grandes en relación con las economías, aumenta los riesgos, pero aumenta además la posible recompensa. El problema de la erradicación de la pobreza consiste en determinar las políticas que permitirán a los pobres participar en los mercados en términos más equitativos, tanto a escala nacional como mundial.
Es difícil determinar los efectos de la globalización sobre la pobreza. La teoría comercial básica sostiene que los pobres se benefician con la liberalización del comercio. Los países en desarrollo tienen ventajas relativas con una mano de obra abundante, sin calificar y de bajo costo. Si se concentran en productos que resulta fácil producir con densidad de mano de obra, la mayor integración de los mercados mundiales debería aumentar sus exportaciones y su producción, aumentando la demanda de mano de obra sin calificar y aumentando el ingreso de los pobres en relación con los que no lo son.
Una sociedad civil vibrante que procure erradicar la pobreza depende además de la movilización de la población en organizaciones más estructuradas. En nuestros países, las "Organizaciones no Gubernamentales", desempeñan un papel fundamental en la erradicación de la pobreza y en el impulso de estrategias de desarrollo favorables a la gente.
Además, estas organizaciones pueden servir para reforzar y complementar las actividades gubernamentales por ser más flexibles y más aptas; pueden llegar a algunas comunidades de manera más efectiva que los organismos oficiales. No debe pensarse que esto releva a los gobiernos de su responsabilidad, pero hay muchas asociaciones productivas que logran lo que los gobiernos no pueden lograr.
El siglo XXI presenta muchas oportunidades, desde luego, pero también plantea amenazas que pueden socavar gran parte de los éxitos anteriormente logrados, a nivel mundial, en la reducción de la pobreza. El mundo está cambiando rápidamente con la globalización y la liberalización de la economía mundial, con el surgimiento de conflictos nuevos, con la difusión del VIH/SIDA, con el deterioro constante de los recursos ambientales, con los cambios demográficos, con el fracaso del crecimiento económico en países de Africa, América Latina, el Caribe y los Estados Arabes y con la transición a los sistemas económicos de libre mercado y al régimen democrático de gobierno. Todos estos cambios suponen tensiones sobre la vida de la gente, y la gente que ya sufre privaciones en muchos aspectos de la vida, sufre más. Se hace necesario, en consecuencia, evaluar todas estas situaciones en la adopción de políticas y estrategias orientadas a disminuir los niveles de pobreza, a nivel mundial.
El crecimiento económico, puede ser un medio poderoso para erradicar la pobreza. Puede aumentar la productividad y los ingresos de los pobres, ampliar las oportunidades y las opciones, de diversas maneras. El crecimiento sostenido del Producto Interno Nacional, combinado con el aumento de los salarios y productividad, fue parte importante del ascenso histórico de la pobreza de los países industrializados, no obstante, en los últimos treinta años países como China, Indonesia y Malasia han reducido de manera notable la pobreza de ingreso y otras dimensiones críticas de la pobreza humana. Estas situaciones deben evaluarse con mucho cuidado, ya que los éxitos logrados por los países mencionados, contrasta con la realidad actual. En muchos países el crecimiento no ha logrado reducir la pobreza ya sea porque ha sido demasiado lento o se ha estancado, o porque su calidad y estructura no ha sido suficientemente favorable a los pobres. Estas situaciones han provocado controversias acerca de la importancia del crecimiento económico en la reducción de la pobreza, de allí la importancia de un análisis más exhaustivo sobre el tema.
En el caso de Panamá, un Estudio sobre la Pobreza, fechado 28 de junio de 1999, preparado conjuntamente por los equipos del Departamento de Desarrollo Humano del Banco Mundial y de la Dirección de Políticas Sociales del Ministerio de Economía y Finanzas, evalúa los niveles de pobreza, desnutrición y desigualdad que prevalecen en Panamá e identifica sus factores determinantes, examinando el impacto del gasto y de las políticas sobre los pobres.
Frente a esta realidad, lo más importante es que nuestros gobernantes tengan bien claro "que están en el puesto para trabajar por el bienestar de todos los panameños y eso puede lograrse con la adopción de políticas económicas dirigidas a mejorar la pobreza de los panameños, al igual que con voluntad política para trabajar por el bien común".

101 años de Panamá América

 
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