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La sonrisa 


Pertenece al campo de la comunicación gestual (body language) y es definida como una risa silenciosa, apenas esbozada, con apariencia amistosa, pero capaz de poseer una grande y peligrosa dosis de engaño.

La sonrisa es el medio de expresión más comunmente manipulado y se nos aparece, al lado de la retórica, como una forma de deleitar, persuadir y conmover. Imposible es saber cuándo es pura o fingida, pues el universal depredador, el ente humano, se ha encargado de pervertirla.

En estos tiempos la sonrisa pasa por una crisis de credibilidad.

Hay sonrisas cuyo significado encierra un código imposible de descifrar. Las hay tiernas y dulces, como las de las criaturas de temprana edad, o como calcomanías, o como una caja de secretos. Puede haber un signo de amistad o bondad en la sonrisa; también las hay traicioneras, como pueden ser las de los políticos, los tiranos y los comerciantes, que infunden más temor que confianza por lo falsas que al cabo han resultado.

Las sonrisas espontáneas suelen estar revestidas de pureza; las de los políticos en campaña, aunque sean limpias, siembran dudas. El mentiroso ha perdido la sonrisa para siempre, pues aunque la muestre, siempre va a estar deslucida por la sospecha.

En su libro de antropología "El Mono Desnudo", Desmond Morris escribe: "Hasta que el niño sonríe, sus padres no pueden estar seguros de que no ha nacido un monstruo". Tal es valor heráldico de la sonrisa para expresar emociones y sentimientos, como sello exclusivo del linaje humano.

Fue una sola mujer la estrella que guió a Leonardo, el "divino", para que pudiera grabar para la eternidad el prototipo del enigma de una sonrisa, en La Gioconda, como él llamó al retrato inmortal. Se ha escrito que tres mujeres posaron para lo que se dice que es la imagen de Monna Lisa Gherardini, o Charardini. De Bianca Morella de Vinci tomó el cabello, el rostro y el colmado busto; de Monna Lisa, esposa de Francesco di Bartolomeo Zenobi del Giocondo, gran señor florentino, la frente, la barbilla y la nariz; y la sonrisa cerebral y la mirada, de Vittoria de Fabrizio Colonna, esposa de Ferrante de Avalos.

Quienes la han perdido desean que en milagroso gesto las sonrisas hoy muertas resuciten, como el verso olvidado recordado, o como la miel que de los labios brota si la sonrisa es limpia.

101 años de Panamá América

 
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