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La tarea del educador de hoy: Humanizar


El educador es el ente que decididamente influye en la sociedad a través de las escuelas, evitando el egoísmo, atacando los flagelos que agobian al hombre y las causas mismas de los conflictos humanos. Pero esto no puede lograrse si la educación no está bien dirigida. La educación es, entre otros, el instrumento y el medio más poderoso y rico para el logro de un individuo socialmente útil y equilibrado.
Hoy se nos hace cada vez más difícil y complicado esta falta de sentido humano, de justicia y de conciencia social. Ante esta situación tan preocupante es necesario que el educador panameño aúne sus esfuerzos con ahínco en la esperanza de que orientando a la educación por nuevos rumbos se puede construir en verdad, un Panamá mejor.
En otras palabras, nos encontramos en los umbrales de una nueva era que nos pide hombres nuevos, con nuevos ideales para una sociedad en constante evolución. De su formación adecuada dependerá, sin duda, el devenir de nuestra nación. Para ello, el educador debe desarrollar su delicada tarea académica sobre la base de enseñar al alumno a aprender, pensar, crear y actuar con criterio objetivo e independiente. Se comprende así mismo que educar es humanizar desarrollando la personalidad del educando en el deber ser, considerando que ésta es la finalidad máxima de su paciente labor.
Su función principal es ejemplarizar con el ejercicio y la práctica cotidiana de su trabajo, los principios y valores que transmite en el aula, llevando al educando a una formación espiritual y moral que lo convierte, finalmente, en un hombre culto, libre y humano.
Educación no es sólo una enseñanza, sino fundamentalmente aprendizaje, formación humana y, por eso hemos de empeñarnos en integrarnos dentro de una recta conducta que tenga como principio, los firmes valores éticos y morales, así como el descubrimiento y cultivo de los signos más valiosos de la personalidad del estudiante que es su realización personal; pero para que estos principios, valores y objetivos se consoliden por medio del proceso educativo, se hace necesario que los educadores nos interroguemos sobre la base de un análisis técnico-educativo, acerca del significado profundo de los que en realidad es la escuela como institución especializada y, a su vez, sobre lo que el educador representa y tiene que hacer, en la dinámica de la escuela y en última instancia, cuestionarnos de cómo se puede hacer todo aquello, es decir, la humanización o la formación humana por medio de la educación.
En Panamá tenemos que concordar que el vasto campo cultural y educativo representa por su naturaleza, el espacio de mayor poder y fuerza especial para el análisis, discusión, reflexión y la confrontación de las ideas, criterios y posturas más elevadas y activas dentro del amplio panorama social. Por medio de la función social que está llamada a desempeñar la educación se debe procurar, como eje fundamental, la búsqueda del perfil del hombre que necesitamos para transformar las estructuras sociales, económicas, culturales, políticas y educativas de nuestra nación.
En ese marco de referencia corresponde entonces, como objetivo básico del proceso enseñanza aprendizaje y como tareas fundamentales de la educación, integrarse adecuadamente por medio del noble ejercicio de la docencia con todos los elementos que conforman el currículo, para que de manera concreta y con actuación adecuada, las escuelas puedan incrementar las experiencias educativas y las habilidades en beneficio del desarrollo personal del educando.
En ese sentido es de imperiosa necesidad que las funciones de la educación, dado que su tendencia es motivada por excelencia para el desarrollo social, que la misma descanse y se ejerza cada vez más por personal especializado.

101 años de Panamá América

 
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