La Transición Canalera, según Robert Pastor
La más brillante intervención que ha tenido lugar en las audiencias verificadas ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado norteamericano, presidido por el senador Jesse Helms, sobre el tema, corrió a cargo de Robert Pastor.
El doctor Pastor es profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Emery, autor de 11 libros y más de 200 artículos y actual director del Programa Latinoamericano y del Caribe del Centro Carter.
Pastor fue un estrecho colaborador del presidente Jimmy Carter en el proceso negociador que culminó con los nuevos tratados sobre el Canal en 1977. Sus conocimientos y experiencia sobre la realidad panameña fueron determinantes para que, durante su primer mandato, el presidente Clinton lo propusiera para el cargo de embajador en nuestro país.
Evidentemente, Clinton había sido persuadido por Carter, sobre la conveniencia de aprovechar a Pastor para lograr una armoniosa transición a Panamá de los bienes canaleros y asegurar a la vez una estrecha colaboración una vez hubiere sido completada esa tarea. La idea sin embargo naufragó por la férrea oposición precisamente del senador Helms, quien acusó a Pastor de participar en la entrega del Canal a los panameños y de mantener estrechos vínculos con los colaboradores de Torrijos, hoy en el poder en Panamá.
El senador Helms dio una extraordinaria prueba de amplitud de criterio, no siempre común en él, al invitar a Pastor a exponer ante dicho Comité, lo que en sí constituyó un reconocimiento a la experiencia acumulada por el distinguido profesor en su extensa y rica carrera.
Pastor empezó criticando la forma contradictoria como su país ha venido conduciendo las negociaciones sobre el Centro Multilateral Antidrogas (CMA). Panamá, dijo, es un país amigo que merece respeto. No puede ser, destacó, que una parte del Pentágono desee prolongar su presencia, "para ejecutar otras misiones en Latinoamérica", al mismo tiempo que otra, pretenda limitarla al mero esfuerzo antidrogas y hasta a no mostrar interés alguno en él. Se impone, según Pastor, que el presidente Clinton fije la posición definitiva.
En otra parte, se refirió a las tres transiciones canaleras que están teniendo lugar. Una, la del manejo de la vía, que marcha muy bien en manos panameñas . Otra, la de las áreas revertidas, que ha sido un desastre, tanto por su ritmo, como por el incumplimiento de su país de su compromiso de descontaminación, que debe hacerse con el mismo celo como se hace en EU. Y la última, la reversión de la defensa, que también ha sido desastrosa, porque su país no ha logrado definir qué papel desea jugar, si es que quiere jugara alguno después de la devolución del Canal.
Dejó claro Pastor, frente a la interrogante planteada, que a su juicio su país tiene tres intereses que cuidar en Panamá: un canal seguro y eficiente, un Panamá próspero y democrático, y una relación que fortalezca los vínculos con América Latina, para lo cual la idea del CMA debe ser seriamente considerada.
El doctor Pastor es profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Emery, autor de 11 libros y más de 200 artículos y actual director del Programa Latinoamericano y del Caribe del Centro Carter.
Pastor fue un estrecho colaborador del presidente Jimmy Carter en el proceso negociador que culminó con los nuevos tratados sobre el Canal en 1977. Sus conocimientos y experiencia sobre la realidad panameña fueron determinantes para que, durante su primer mandato, el presidente Clinton lo propusiera para el cargo de embajador en nuestro país.
Evidentemente, Clinton había sido persuadido por Carter, sobre la conveniencia de aprovechar a Pastor para lograr una armoniosa transición a Panamá de los bienes canaleros y asegurar a la vez una estrecha colaboración una vez hubiere sido completada esa tarea. La idea sin embargo naufragó por la férrea oposición precisamente del senador Helms, quien acusó a Pastor de participar en la entrega del Canal a los panameños y de mantener estrechos vínculos con los colaboradores de Torrijos, hoy en el poder en Panamá.
El senador Helms dio una extraordinaria prueba de amplitud de criterio, no siempre común en él, al invitar a Pastor a exponer ante dicho Comité, lo que en sí constituyó un reconocimiento a la experiencia acumulada por el distinguido profesor en su extensa y rica carrera.
Pastor empezó criticando la forma contradictoria como su país ha venido conduciendo las negociaciones sobre el Centro Multilateral Antidrogas (CMA). Panamá, dijo, es un país amigo que merece respeto. No puede ser, destacó, que una parte del Pentágono desee prolongar su presencia, "para ejecutar otras misiones en Latinoamérica", al mismo tiempo que otra, pretenda limitarla al mero esfuerzo antidrogas y hasta a no mostrar interés alguno en él. Se impone, según Pastor, que el presidente Clinton fije la posición definitiva.
En otra parte, se refirió a las tres transiciones canaleras que están teniendo lugar. Una, la del manejo de la vía, que marcha muy bien en manos panameñas . Otra, la de las áreas revertidas, que ha sido un desastre, tanto por su ritmo, como por el incumplimiento de su país de su compromiso de descontaminación, que debe hacerse con el mismo celo como se hace en EU. Y la última, la reversión de la defensa, que también ha sido desastrosa, porque su país no ha logrado definir qué papel desea jugar, si es que quiere jugara alguno después de la devolución del Canal.
Dejó claro Pastor, frente a la interrogante planteada, que a su juicio su país tiene tres intereses que cuidar en Panamá: un canal seguro y eficiente, un Panamá próspero y democrático, y una relación que fortalezca los vínculos con América Latina, para lo cual la idea del CMA debe ser seriamente considerada.