La ubicación geográfica
La importancia del tema de este artículo radica en el hecho real de que los objetivos de toda estrategia de desarrollo económico y social busca mejorar las condiciones de vida del hombre/mujer, y tiene que tener como teatros de operaciones los espacios físicos de un territorio nacional determinado. En la teoría y en la práctica son los arreglos de esos espacios los que contribuyen a integrar las propuestas económicas y sociales, que requieren de una radicación geográfica, para contribuir a la eficiencia en el desenvolvimiento armónico de las actividades en ellas involucradas. Me refiero a los asentamientos humanos y los usos comprendidos -educación, salud, vivienda, industria, comercio, turismo, puertos, áreas de esparcimiento, centro cívico y cultural, de explotación agrícola, pecuaria, pesca, minera, y las de preservación o conservación ecológica, que deben ser integradas por un sistema de red vial eficiente.
El grado de detalle de los arreglos espaciales depende del nivel -macro o micro- de la estrategia que se diseñe. En todo caso el "que" (la naturaleza de los problemas a resolver: ejem. pobreza y desempleo), "cuando" (proyectando en el tiempo -corto, mediano o largo plazo), "como" (los recursos financieros y las herramientas a disposición), "dónde" (los espacios geográficos sedes de las actividades), y el "por qué" (las prioridades derivadas de estudios serios), son incógnitas que tienen que ser resueltas. Ello es importante para determinar la consistencia de los objetivos frente a los insumos y las capacidades a disposición, en términos de información fidedigna en que se deben apoyar las propuestas, los conocimientos -científicos y tecnológicos- y los recursos financieros, de personal y de equipamiento para alcanzar esos objetivos.
Como quiera que las acciones son dirigidas a satisfacer las necesidades de una población determinada, en un lugar determinado, el diseño de una política para estimular o desestimular los movimientos migratorios debe constituir parte esencial de la estrategia de desarrollo. Está comprobado que uno de los problemas más serios de los países de economías emergentes como Panamá, lo constituye las migraciones de población.
Hasta el año pasado, el país contaba con los instrumentos legales para orientar el movimiento de personas, mediante la acción del ordenamiento territorial, a través de la planificación regional. Ello estaba vigente a partir de la creación de la Dirección General de Planificación y Administración de la Presidencia (DGPA), en 1959, y señalados más explícitamente en la Ley No. 16 de 28 de febrero de 1973 que creó el Ministerio de Planificación y Política Económica (MIPPE), que reemplazó a la DGPA. Las responsabilidades de planificación regional consagradas en la Ley -delimitar regiones para la planificación regional consagradas en la Ley- delimitar regiones para la planificación, asesorar a las autoridades de niveles inferiores, recomendar pautas para el desarrollo urbano, todo en armonía con los programas regionales y los objetivos nacionales -nunca fueron cumplidas. Anticipamos, es consecuencia de los enormes desequilibrios que existen a lo largo y ancho del territorio nacional y está incidiendo seriamente sobre el desarrollo de Panamá, un pequeño país de apenas 77.326.4kms2.
Lamentablemente aquellas responsabilidades legales fundamentales de una administración moderna, desaparecieron sorpresivamente con la creación reciente del Ministerio de Economía y Finanzas. Dejaron de ser explícitas y Panamá quedó en el limbo para procurar la planificación integral de su desarrollo. Es así que el Plan de Desarrollo Económico, Social y Financiero con Inversión de Capital Humano, como documento de estrategia, sólo se refiere de manera tangencial a la importante función regional para orientar la ubicación geográfica de las propuestas. Hace falta, además, un conjunto de reglas orientadas para asegurar los mejores resultados, a través de largo proyecto que habremos de recorrer para cumplir cabalmente los objetivos acordados, con el firme propósito de alcanzar el desarrollo nacional que reclaman los distintos sectores del país.
El grado de detalle de los arreglos espaciales depende del nivel -macro o micro- de la estrategia que se diseñe. En todo caso el "que" (la naturaleza de los problemas a resolver: ejem. pobreza y desempleo), "cuando" (proyectando en el tiempo -corto, mediano o largo plazo), "como" (los recursos financieros y las herramientas a disposición), "dónde" (los espacios geográficos sedes de las actividades), y el "por qué" (las prioridades derivadas de estudios serios), son incógnitas que tienen que ser resueltas. Ello es importante para determinar la consistencia de los objetivos frente a los insumos y las capacidades a disposición, en términos de información fidedigna en que se deben apoyar las propuestas, los conocimientos -científicos y tecnológicos- y los recursos financieros, de personal y de equipamiento para alcanzar esos objetivos.
Como quiera que las acciones son dirigidas a satisfacer las necesidades de una población determinada, en un lugar determinado, el diseño de una política para estimular o desestimular los movimientos migratorios debe constituir parte esencial de la estrategia de desarrollo. Está comprobado que uno de los problemas más serios de los países de economías emergentes como Panamá, lo constituye las migraciones de población.
Hasta el año pasado, el país contaba con los instrumentos legales para orientar el movimiento de personas, mediante la acción del ordenamiento territorial, a través de la planificación regional. Ello estaba vigente a partir de la creación de la Dirección General de Planificación y Administración de la Presidencia (DGPA), en 1959, y señalados más explícitamente en la Ley No. 16 de 28 de febrero de 1973 que creó el Ministerio de Planificación y Política Económica (MIPPE), que reemplazó a la DGPA. Las responsabilidades de planificación regional consagradas en la Ley -delimitar regiones para la planificación regional consagradas en la Ley- delimitar regiones para la planificación, asesorar a las autoridades de niveles inferiores, recomendar pautas para el desarrollo urbano, todo en armonía con los programas regionales y los objetivos nacionales -nunca fueron cumplidas. Anticipamos, es consecuencia de los enormes desequilibrios que existen a lo largo y ancho del territorio nacional y está incidiendo seriamente sobre el desarrollo de Panamá, un pequeño país de apenas 77.326.4kms2.
Lamentablemente aquellas responsabilidades legales fundamentales de una administración moderna, desaparecieron sorpresivamente con la creación reciente del Ministerio de Economía y Finanzas. Dejaron de ser explícitas y Panamá quedó en el limbo para procurar la planificación integral de su desarrollo. Es así que el Plan de Desarrollo Económico, Social y Financiero con Inversión de Capital Humano, como documento de estrategia, sólo se refiere de manera tangencial a la importante función regional para orientar la ubicación geográfica de las propuestas. Hace falta, además, un conjunto de reglas orientadas para asegurar los mejores resultados, a través de largo proyecto que habremos de recorrer para cumplir cabalmente los objetivos acordados, con el firme propósito de alcanzar el desarrollo nacional que reclaman los distintos sectores del país.