La UNAM y la Universidad de Panamá
En momentos en que la Universidad de Panamá se encuentra debatiendo respecto a la elección de su futuro rector, se ha producido el allanamiento y detención de más de 1,000 estudiantes huelguistas de la Universidad Autónoma de México (UNAM). Dos hechos, al parecer distantes, pero más relacionados de lo que las apariencias indican.
A parte de la solidaria exigencia de que el gobierno mejicano libere a las decenas de dirigentes estudiantiles, que aún mantiene detenidos y acusados de delitos absurdos (como "terrorismo"), creemos que los universitarios panameños debemos extraer lecciones de lo que ocurre en el hermano país.
Lo que motivó la huelga en la UNAM es, en esencia, el mismo problema que tiene la Universidad de Panamá; el conflicto entre dos concepciones sobre la educación superior. Es decir, el choque entre los criterios neoliberales impuestos por el Banco Mundial, y la concepción de una universidad puesta al servicio al desarrollo nacional; entre una educación que obedezca a los criterios ciegos del mercado, y una universidad abierta al pueblo y en función de sus necesidades.
La prolongada huelga de la UNAM ha tenido como reivindicación 6 puntos concretos: 1. Gratitud de la educación. 2. Eliminación de obstáculos que impiden el libre acceso a la universidad a los bachilleres. 3. Desvinculación de la UNAM de la empresa privada que pone los exámenes de admisión (CENEVAL). 4. Desmantelamiento del cuerpo de policías universitarios y la no imposición de sanciones a los paristas. 5.Congreso Universitario Democrático y Resolutivo con representación de los estamentos (para discutir qué debe ser la Universidad). 6. Alargamiento del semestre para suplir el tiempo de huelga.
Parece mentira que un pliego tan elementalmente democrático haya sido desoído por las autoridades de la UNAM, pero aceptarlo sería negar la doctrina neoliberal que se ha impuesto, y por la cual los gobiernos deben invertir menos en educación superior, traspasar sus costos a los bolsillos de los estudiantes, y enfocarla a la formación de mano de obra barata, más que en profesionales y técnicos para el desarrollo, al cual se ha renunciado con la "globalización".
Panamá no escapa a estos criterios, así lo prueba un documento "confidencial" del Banco Mundial, fechado el 7 de mayo de 1999, donde se concluye: "El gasto público total en educación es regresivo, donde los no pobres se benefician más que los pobres. Esta falta de equidad en gran medida es el resultado de la alta proporción del gasto público asignado a la educación superior..."(¡ ). El Banco Mundial acaba sugiriendo reasignar el ya magro presupuesto universitario para transferirlo a la educación básica.
La lógica neoliberal es que si la globalización nos asigna el rol de países productores de materias primas o manufacturas de baja tecnología, para que gastar en profesionales y técnicos, formemos simples obreros, o sea, prioricemos la educación básica. Todo el que quiera estudiar una carrera que lo pague de su bolsillo, con lo que sólo los hijos de la clase media y alta accederán a los estudios superiores, quedando la clase trabajadora relegada a la educación básica. Con lo cual el ciclo de subdesarrollo y la dependencia se perpetúa.
En el Magno Congreso Nacional, realizado en la Universidad de Panamá, a mediados de 1999, se habló de alza de matrículas, y de otros criterios de "autogestión" muy discutibles. El exministro Thalassinos también se pronunció reiteradamente por un alza de las matrículas, mientras las nuevas autoridades educativas mantienen aparente silencio, pero sin rechazar los criterios del Banco Mundial.
El problema es que la actual campaña por la rectoría está llena de "slogans" vacíos y no escuchamos a los candidatos pronunciarse al respecto, ni sobre otros temas urgentes como: mayor democratización mediante el voto universal, rompiendo la actual ponderación que centra en una minoría de profesores el 50% de la capacidad de decisión; política de concursos que acaben con años de "eventualidad" en que están sumidos los docentes; una universidad que tenga voz sobre los problemas nacionales, etc.
A parte de la solidaria exigencia de que el gobierno mejicano libere a las decenas de dirigentes estudiantiles, que aún mantiene detenidos y acusados de delitos absurdos (como "terrorismo"), creemos que los universitarios panameños debemos extraer lecciones de lo que ocurre en el hermano país.
Lo que motivó la huelga en la UNAM es, en esencia, el mismo problema que tiene la Universidad de Panamá; el conflicto entre dos concepciones sobre la educación superior. Es decir, el choque entre los criterios neoliberales impuestos por el Banco Mundial, y la concepción de una universidad puesta al servicio al desarrollo nacional; entre una educación que obedezca a los criterios ciegos del mercado, y una universidad abierta al pueblo y en función de sus necesidades.
La prolongada huelga de la UNAM ha tenido como reivindicación 6 puntos concretos: 1. Gratitud de la educación. 2. Eliminación de obstáculos que impiden el libre acceso a la universidad a los bachilleres. 3. Desvinculación de la UNAM de la empresa privada que pone los exámenes de admisión (CENEVAL). 4. Desmantelamiento del cuerpo de policías universitarios y la no imposición de sanciones a los paristas. 5.Congreso Universitario Democrático y Resolutivo con representación de los estamentos (para discutir qué debe ser la Universidad). 6. Alargamiento del semestre para suplir el tiempo de huelga.
Parece mentira que un pliego tan elementalmente democrático haya sido desoído por las autoridades de la UNAM, pero aceptarlo sería negar la doctrina neoliberal que se ha impuesto, y por la cual los gobiernos deben invertir menos en educación superior, traspasar sus costos a los bolsillos de los estudiantes, y enfocarla a la formación de mano de obra barata, más que en profesionales y técnicos para el desarrollo, al cual se ha renunciado con la "globalización".
Panamá no escapa a estos criterios, así lo prueba un documento "confidencial" del Banco Mundial, fechado el 7 de mayo de 1999, donde se concluye: "El gasto público total en educación es regresivo, donde los no pobres se benefician más que los pobres. Esta falta de equidad en gran medida es el resultado de la alta proporción del gasto público asignado a la educación superior..."(¡ ). El Banco Mundial acaba sugiriendo reasignar el ya magro presupuesto universitario para transferirlo a la educación básica.
La lógica neoliberal es que si la globalización nos asigna el rol de países productores de materias primas o manufacturas de baja tecnología, para que gastar en profesionales y técnicos, formemos simples obreros, o sea, prioricemos la educación básica. Todo el que quiera estudiar una carrera que lo pague de su bolsillo, con lo que sólo los hijos de la clase media y alta accederán a los estudios superiores, quedando la clase trabajadora relegada a la educación básica. Con lo cual el ciclo de subdesarrollo y la dependencia se perpetúa.
En el Magno Congreso Nacional, realizado en la Universidad de Panamá, a mediados de 1999, se habló de alza de matrículas, y de otros criterios de "autogestión" muy discutibles. El exministro Thalassinos también se pronunció reiteradamente por un alza de las matrículas, mientras las nuevas autoridades educativas mantienen aparente silencio, pero sin rechazar los criterios del Banco Mundial.
El problema es que la actual campaña por la rectoría está llena de "slogans" vacíos y no escuchamos a los candidatos pronunciarse al respecto, ni sobre otros temas urgentes como: mayor democratización mediante el voto universal, rompiendo la actual ponderación que centra en una minoría de profesores el 50% de la capacidad de decisión; política de concursos que acaben con años de "eventualidad" en que están sumidos los docentes; una universidad que tenga voz sobre los problemas nacionales, etc.