La unión hace la mayor fuerza
El título del presente escrito de opinión no significa nada nuevo para los sectores de edad madura, ya que todos sabemos por propia experiencia, que dicha expresión es irrefutable y por esta misma razón me solidarizo una vez más al clamor de un gran número de meritorios ciudadanos panameños de todas las capas sociales del país, tales como: catedráticos, expertos constitucionalistas, abogados de todas las especialidades, distinguidos periodistas, ingenieros, arquitectos, empresarios, ex procuradores general de la Nación, distinguidos médicos, políticos de distinta filiación partidista, así como también personas apolíticas, jóvenes y viejos, jubilados y pensionados de la Caja de Seguro Social y jubilados canaleros, muchos de los cuales han hecho sugerencias con sólidas bases legales publicadas en los principales medios de comunicación de nuestro país, las cuales resaltan justificadamente, la imperiosa necesidad que tiene Panamá de administrarse por medio de una nueva Constitución moderna y democrática, que le permite y facilite a corto y largo plazo, solucionar los crónicos agudos problemas económicos, que han causado cada vez más pobreza y más miseria.
Yo no estoy de acuerdo con los argumentos de la oposición y quienes arguyen que éste no es el momento propicio para efectuar la financiación de otro plebiscito, debido, según su criterio, a la difícil situación económica actual, y que como consecuencia del descontento del pueblo, puede producirse una desestabilización y esos argumentos más claros no los puede cantar un gallo, y todos los que no apoyamos la dictadura, entendemos muy bien, que los torrijistas, perredistas, norieguistas y algunos sobrevivientes del difunto Partido Comunista (P.C.), los cuales para evitar desaparecer completamente como partido político, optaron por disfrazarse con el nombre de Partido del Pueblo, cuyas nuevas siglas son (P.P), y cuyos herederos están refugiados en la Universidad de Panamá, cumpliendo las instrucciones que les dio el barbudo dictador cubano Fidel Castro, a quien decoraron por el mérito de tener cautivo y hambriento al sufrido pueblo cubano durante más de 40 años y por supuesto, que para todos los que apoyaron la dictadura, el momento propicio para cambiar y aprobar una nueva Carta Magna, nunca llegará, porque ellos nunca dejarán de cumplir (ni un paso atrás).
Sin embargo, yo insisto que no habrá ningún desorden, ni tampoco este gobierno se va a caer, siempre y cuando los actuales dirigentes oposicionistas, abandonen la conocida táctica política de hipocresía, que han puesto en práctica en contra la buena intención que tiene el presente gobierno de mejorar el standard de vida de todos los asociados, si ellos actúan patrióticamente, apoyando y aprobando el cambio de Constitución, ya que era y continúa siendo la máxima aspiración de las mayorías del pueblo panameño para mejorar la mala situación imperante desde el año 1968 hasta el presente año 2001 y aún no se vislumbra mejoría alguna en el lejano horizonte, puesto que los dos polémicos pactos firmados por las dos partes, oposición y oficialismo (Pacto de La Pintada y Pacto META) se han convertido en un gran mamotreto y mientras tanto, la pobreza y la miseria continúan aumentando irremediablemente, por secula seculorum, amén. Y para terminar por razón de espacio, aprovecho para manifestar mi apoyo a las propuestas hechas por el Ministro de la Autoridad del Canal, por el uso oxidado del Fondo Fiduciario para el Desarrollo, como una probable buena alternativa, según mi humilde opinión, a la falta de una nueva Constitución. De lo contrario sólo queda una última alternativa, aunque a muchos le parezca que es una locura y ahí va: que la excelentísima Presidenta de la República ordene estrictamente al Ministro de Economía y Finanzas para que divida la cantidad que aún permanece enterrada en el banco en efectivo, perteneciente a todo el pueblo panameño, entre el número total de habitantes y luego que este ordene al Contralor General de la República que entregue a cada uno la cantidad de dinero que le corresponde y de esa manera, ella, la Presidenta, salva su responsabilidad, porque el que por su propio guste se muere, a la muerte le sabe y así, el que no se muere borracho, podrá depositar su voto, en las futuras elecciones generales, en mayo del año 2004.
Yo no estoy de acuerdo con los argumentos de la oposición y quienes arguyen que éste no es el momento propicio para efectuar la financiación de otro plebiscito, debido, según su criterio, a la difícil situación económica actual, y que como consecuencia del descontento del pueblo, puede producirse una desestabilización y esos argumentos más claros no los puede cantar un gallo, y todos los que no apoyamos la dictadura, entendemos muy bien, que los torrijistas, perredistas, norieguistas y algunos sobrevivientes del difunto Partido Comunista (P.C.), los cuales para evitar desaparecer completamente como partido político, optaron por disfrazarse con el nombre de Partido del Pueblo, cuyas nuevas siglas son (P.P), y cuyos herederos están refugiados en la Universidad de Panamá, cumpliendo las instrucciones que les dio el barbudo dictador cubano Fidel Castro, a quien decoraron por el mérito de tener cautivo y hambriento al sufrido pueblo cubano durante más de 40 años y por supuesto, que para todos los que apoyaron la dictadura, el momento propicio para cambiar y aprobar una nueva Carta Magna, nunca llegará, porque ellos nunca dejarán de cumplir (ni un paso atrás).
Sin embargo, yo insisto que no habrá ningún desorden, ni tampoco este gobierno se va a caer, siempre y cuando los actuales dirigentes oposicionistas, abandonen la conocida táctica política de hipocresía, que han puesto en práctica en contra la buena intención que tiene el presente gobierno de mejorar el standard de vida de todos los asociados, si ellos actúan patrióticamente, apoyando y aprobando el cambio de Constitución, ya que era y continúa siendo la máxima aspiración de las mayorías del pueblo panameño para mejorar la mala situación imperante desde el año 1968 hasta el presente año 2001 y aún no se vislumbra mejoría alguna en el lejano horizonte, puesto que los dos polémicos pactos firmados por las dos partes, oposición y oficialismo (Pacto de La Pintada y Pacto META) se han convertido en un gran mamotreto y mientras tanto, la pobreza y la miseria continúan aumentando irremediablemente, por secula seculorum, amén. Y para terminar por razón de espacio, aprovecho para manifestar mi apoyo a las propuestas hechas por el Ministro de la Autoridad del Canal, por el uso oxidado del Fondo Fiduciario para el Desarrollo, como una probable buena alternativa, según mi humilde opinión, a la falta de una nueva Constitución. De lo contrario sólo queda una última alternativa, aunque a muchos le parezca que es una locura y ahí va: que la excelentísima Presidenta de la República ordene estrictamente al Ministro de Economía y Finanzas para que divida la cantidad que aún permanece enterrada en el banco en efectivo, perteneciente a todo el pueblo panameño, entre el número total de habitantes y luego que este ordene al Contralor General de la República que entregue a cada uno la cantidad de dinero que le corresponde y de esa manera, ella, la Presidenta, salva su responsabilidad, porque el que por su propio guste se muere, a la muerte le sabe y así, el que no se muere borracho, podrá depositar su voto, en las futuras elecciones generales, en mayo del año 2004.