La Universidad de Panamá y el Centenario
En este Centenario de la nación panameña es conveniente que reflexionemos sobre las principales instituciones de nuestro país. Como estudiante fundador, profesor y ciudadano panameño considero que la Universidad de Panamá es la institución que debe preocuparnos a los panameños todos. ¿Cumple adecuadamente su misión? En estos momentos he vuelto a leer y examinar mis consideraciones, expresadas cuando nuestra Universidad cumplía su medio siglo. Al traer aquellas reflexiones y situarlas en el momento actual es nuestro propósito rendir homenaje a la Universidad de Panamá.
Estudiantes, profesores y ciudadanos todos de la nación panameña, tienen el deber patriótico de servir a la Universidad en el ámbito de sus posibilidades. Se es desleal y mendaz con la Universidad cuando se le utiliza para nuestro provecho individual, político o ideológico. La Universidad no es fábrica de profesionales; ni lugar de reunión para satisfacer vanidades; buscar ganancias, de la índole que sea; u obtener patentes de corso para determinadas profesiones. La Universidad es fragua donde, en nuestro caso nacional, se cingla el fenómeno panameño para llegar a su esencia y actitud. Y, así se hace patria en auténtico y noble sentido de la palabra.
Es imperativo moral académico de los panameños plantearnos el problema: ¿Qué condiciones debe cumplir nuestra Universidad para que se le pueda considerar excelente?
Universidad excelente. Una definición más sencilla de Universidad sería: es el lugar donde las personas pueden pensar libremente y se enseña a otros seres humanos el camino del pensamiento libre. Y se entiende por excelencia esa superior calidad, bondad o virtud, que da dignidad y valor a la persona o la institución. Y por la cual la apreciamos y amamos. Y estamos prontos a demostrar nuestro amor en la acción.
3- Una de las características de la universidad actual es el aumento del número de estudiantes universitarios; ello significa ajustes y cambios en la estructura universitaria. La Universidad debe mostrar, en esos cambios y ajustes, excelencia académica, si pretende mantener una posición de alto prestigio en la comunidad. Y uno de los determinantes principales para señalar la excelencia de la universidad es la calidad del elemento estudiantil que asiste a sus aulas, la eficiencia de sus titulados y la preparación y dignidad de sus profesores.
Ahora bien; ¿cómo podemos obtener calidad por parte de los estudiantes? ¿Cómo se logra una selección adecuada del estudiante universitario?.
Se puede seleccionar al estudiante según sus capacidades intelectuales. Efectuar una selección en la que, junto al factor inteligencia, se trate de captar otras características humanas que signifiquen distinción. Por último, y esto es lo más oneroso, abrir las puertas a todos los que cubren el requisito mínimo de un diploma de enseñanza secundaria y luego, a través del proceso docente, dejar que se vayan eliminando, por sí mismos, aquellos estudiantes que no logran dar la talla. Tenemos que admitir la carencia de una fórmula universal para efectuar con éxito la selección de estudiantes universitarios; lo más prudente es, que cada universidad, de acuerdo con su particular circunstancia, elabore un método que asegure, hasta donde sea posible, oportunidad democrática para todos sin que eso signifique abajamiento del nivel académico. La excelencia académica no está reñida con el auténtico concepto de igualdad democrática.
En relación con lo anterior, es necesario insistir en la autenticidad de la institución universitaria. No se trata de imitar un modelo norteamericano o europeo; se debe tener presente, en todo momento, la necesidad de tomar en cuenta el hecho cierto de que la universidad es un reflejo del medio del cual surge pero debe, a su vez, mejorar ese medio. Por esto último existe la universidad.
La Universidad es universal por su objetivo y misión; la verdad y la libertad no tienen una nacionalidad determinada. Es panameña por la concreta situación en que se encuentra enclavada.
La Universidad debe afrontar con sentido real y de manera decidida los problemas que le plantea el medio. La juventud actual se encuentra en un mundo convulsionado, de cambios drásticos en el aspecto técnico y, en lo espiritual, de prueba, hoy más que nunca, para los valores humanos. Y el joven universitario desea que el profesor, en sus diferentes asignaturas, se refiera, en una u otra forma, a esa realidad que lo circunda.
La educación universitaria tiene los siguientes aspectos: conocimiento, capacitación profesional y formación humana. Conocer el mundo que nos rodea y lograr la técnica necesaria que garantice la capacitación profesional. Pero es necesario, asimismo, formar al estudiante para el diálogo inteligente y racional y afinar sus sentimientos morales y espirituales. La universidad es el lugar para la libre expresión de las ideas pero, a la vez, exige respeto y cultura por parte de todos sus miembros.
El progreso académico continuará mientras haya una verdad que encontrar, un mal que remediar, una injusticia que rectificar y una belleza que descubrir y gozar. La educación no es tanto el ajuste del individuo a su ambiente como la formación de la persona para que pueda cambiar la mezquindad de ese ambiente de acuerdo con la verdad, la bondad y la belleza. Catamos ahora el aspecto esencial de la excelencia en la Universidad: la selección y preparación de hombres en su sentido más noble y auténtico. En nuestro caso, la formación del panameño, como ciudadano y como hombre.
Estudiantes, profesores y ciudadanos todos de la nación panameña, tienen el deber patriótico de servir a la Universidad en el ámbito de sus posibilidades. Se es desleal y mendaz con la Universidad cuando se le utiliza para nuestro provecho individual, político o ideológico. La Universidad no es fábrica de profesionales; ni lugar de reunión para satisfacer vanidades; buscar ganancias, de la índole que sea; u obtener patentes de corso para determinadas profesiones. La Universidad es fragua donde, en nuestro caso nacional, se cingla el fenómeno panameño para llegar a su esencia y actitud. Y, así se hace patria en auténtico y noble sentido de la palabra.
Es imperativo moral académico de los panameños plantearnos el problema: ¿Qué condiciones debe cumplir nuestra Universidad para que se le pueda considerar excelente?
Universidad excelente. Una definición más sencilla de Universidad sería: es el lugar donde las personas pueden pensar libremente y se enseña a otros seres humanos el camino del pensamiento libre. Y se entiende por excelencia esa superior calidad, bondad o virtud, que da dignidad y valor a la persona o la institución. Y por la cual la apreciamos y amamos. Y estamos prontos a demostrar nuestro amor en la acción.
3- Una de las características de la universidad actual es el aumento del número de estudiantes universitarios; ello significa ajustes y cambios en la estructura universitaria. La Universidad debe mostrar, en esos cambios y ajustes, excelencia académica, si pretende mantener una posición de alto prestigio en la comunidad. Y uno de los determinantes principales para señalar la excelencia de la universidad es la calidad del elemento estudiantil que asiste a sus aulas, la eficiencia de sus titulados y la preparación y dignidad de sus profesores.
Ahora bien; ¿cómo podemos obtener calidad por parte de los estudiantes? ¿Cómo se logra una selección adecuada del estudiante universitario?.
Se puede seleccionar al estudiante según sus capacidades intelectuales. Efectuar una selección en la que, junto al factor inteligencia, se trate de captar otras características humanas que signifiquen distinción. Por último, y esto es lo más oneroso, abrir las puertas a todos los que cubren el requisito mínimo de un diploma de enseñanza secundaria y luego, a través del proceso docente, dejar que se vayan eliminando, por sí mismos, aquellos estudiantes que no logran dar la talla. Tenemos que admitir la carencia de una fórmula universal para efectuar con éxito la selección de estudiantes universitarios; lo más prudente es, que cada universidad, de acuerdo con su particular circunstancia, elabore un método que asegure, hasta donde sea posible, oportunidad democrática para todos sin que eso signifique abajamiento del nivel académico. La excelencia académica no está reñida con el auténtico concepto de igualdad democrática.
En relación con lo anterior, es necesario insistir en la autenticidad de la institución universitaria. No se trata de imitar un modelo norteamericano o europeo; se debe tener presente, en todo momento, la necesidad de tomar en cuenta el hecho cierto de que la universidad es un reflejo del medio del cual surge pero debe, a su vez, mejorar ese medio. Por esto último existe la universidad.
La Universidad es universal por su objetivo y misión; la verdad y la libertad no tienen una nacionalidad determinada. Es panameña por la concreta situación en que se encuentra enclavada.
La Universidad debe afrontar con sentido real y de manera decidida los problemas que le plantea el medio. La juventud actual se encuentra en un mundo convulsionado, de cambios drásticos en el aspecto técnico y, en lo espiritual, de prueba, hoy más que nunca, para los valores humanos. Y el joven universitario desea que el profesor, en sus diferentes asignaturas, se refiera, en una u otra forma, a esa realidad que lo circunda.
La educación universitaria tiene los siguientes aspectos: conocimiento, capacitación profesional y formación humana. Conocer el mundo que nos rodea y lograr la técnica necesaria que garantice la capacitación profesional. Pero es necesario, asimismo, formar al estudiante para el diálogo inteligente y racional y afinar sus sentimientos morales y espirituales. La universidad es el lugar para la libre expresión de las ideas pero, a la vez, exige respeto y cultura por parte de todos sus miembros.
El progreso académico continuará mientras haya una verdad que encontrar, un mal que remediar, una injusticia que rectificar y una belleza que descubrir y gozar. La educación no es tanto el ajuste del individuo a su ambiente como la formación de la persona para que pueda cambiar la mezquindad de ese ambiente de acuerdo con la verdad, la bondad y la belleza. Catamos ahora el aspecto esencial de la excelencia en la Universidad: la selección y preparación de hombres en su sentido más noble y auténtico. En nuestro caso, la formación del panameño, como ciudadano y como hombre.