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La Universidad Virtual: entre lo imaginario y lo real.


Podría usted imaginar que para realizar su carrera universitaria de Administración de Negocios, Economía, Educación o Derecho no tenga que asistir a un lugar físico llamado universidad, ni permanecer en un aula durante cuatro a seis horas diarias junto a otros compañeros y compañeras, ni recibir directamente las enseñanzas de un profesor, que se supone posee todo el conocimiento que usted necesita aprender, para desempeñarse apropiadamente en su profesión y vivir con éxito en la sociedad?
Si a esto le agrega que el edificio y las salas que usted debía frecuentar para complementar los conocimientos adquiridos, llamado biblioteca, no es un sitio real, y que no existen libros ni textos que usted puede manipular y leer directamente. ¿Cómo le llamaría usted a este proceso educativo?. ¿Es que esto es posible lograrlo actualmente?; ¿podrían tener estos procesos educativos la efectividad y calidad deseada? ¿Podrán las carreras ofrecidas con esta modalidad tener la credibilidad y la imagen esperada en el mercado de trabajo y la sociedad?.
Todo este proceso y su entorno de aprendizaje parece corresponderse con un movimiento que toma cada vez más fuerza en los países modernos, llamada sociedad del conocimiento, en la que la información y los medios electrónicos para acopiarla, procesarla, distribuirla y difundirla guardan un valor extraordinario. La información como materia prima a partir de la cual se construye el conocimiento, se convierte entonces en un nuevo factor de producción, al lado de los factores clásicos como la tierra, el capital y el trabajo.
La sociedad del conocimiento encuentra un fuerte respaldo en el desarrollo de las tecnologías de la información y las comunicaciones, en donde las microcomputación, las redes telemáticas y el advenimiento, expansión y desarrollo del INTERNET, como mecanismo integrador de redes académicas y científicas, sustentan y facilitan el nuevo paradigma educativo. Esto hace posible que actualmente, en lugar de un espacio geográfico, se hable de un "ciberespacio". Es decir , personas o grupos que están en diversos lugares geográficos que pueden mantener comunicación en el mismo momento o en tiempos diferentes, mediante una compleja red social, gracias a la computadora y al INTERNET. Todo ello genera actitudes y comportamientos diferentes frente a la información y sus múltiples usos, en un ambiente conocido también como la cibercultura.
En este contexto emerge la educación universitaria virtual, que comprende las actividades de enseñanza aprendizaje, investigación, extensión y gestión mediante operaciones sustentadas en INTERNET que contribuye a la generación, conservación, transferencia y gerencia del conocimiento, pilares de las funciones de la universidad moderna.
Todo este nuevo y fascinante fenómeno académico-tecnológico logra ser captado magistralmente por José Silvio, en su obra "La Virtualización de la Universidad", ediciones IESALC-UNESCO, Caracas, Venezuela, 2000. En esta obra el autor aborda con extraordinario rigor los fundamentos y alcances de la sociedad del conocimiento, la infraestructura y los usuarios de esta sociedad; la virtualizaciójn de las universidades y las comunidades virtuales desde la teoría y la práctica.
La sólida formación y amplia experiencia en estudios sobre universidades en América Latina y el Caribe, le permiten a José Silvio penetrar fácilmente en el análisis y la construcción de los paradigmas académicos que han sustentado la tarea universitaria en el pasado. Igualmente, plantear un camino renovado de la educación superior en la formación de las jóvenes generaciones, usuarias naturales de la tecnología digital, con la que pueden edificar un mundo de insospechadas posibilidades para el desarrollo de nuestros países.
Se constata en la obra que no existe un solo modelo para aprender ni una fuente exclusiva de conocimientos. El aprendizaje memorístico y repetitivo, en tiempo y espacio real, con sentido lineal, así como la enseñanza transmisiva, representada en la ecuación de alguien que aprende y alguien que enseña, cede el paso a un proceso que permite construir y de construir aprendizajes, aprender en tiempos diferentes, en distintos lugares, con plurales actores, múltiples fuentes de información, y rápidas y eficaces operaciones.
Las herramientas más utilizadas en este proceso son el correo electrónico, las listas electrónicas (mailing lists) o los grupos de discusión (newgroups), las conferencias electrónicas y el World Wide Web. Sus aplicaciones puede llevar a constituir comunidades virtuales de aprendizaje con elementos que funcionan interactivamente (programas de cursos, bibliotecas, foros de discusión, tareas y asignaciones, evaluaciones, enlaces externos, entre otros). El uso de estos medios ha configurado lo que algunos han denominado metafóricamente la "Pedagogía de INTERNET" (Haughey y Anderson), sustentada en el aprendizaje reticular, colaborativo, participativo e interactivo, que reúne las características del nuevo paradigma de la educación virtual.
Sin embargo, para Manuel Castell (1998), a pesar de la globalización, la nueva sociedad de la información no crea condiciones similares en todas partes ni en todos los países y regiones dentro de los países. Existe una evidente asimetría entre los países del norte y el sur. En el norte están los que tienen acceso a infraestructura de la red, cuentan con la tecnología, producen información y conocimientos y reposan los flujos de poder. En el otro (el sur), sociedades con modelos y estilos de trabajo y aprendizaje artesanal, con poco o ningún acceso a la red, las tecnologías y sus aplicaciones. En los países del sur ha surgido una sociedad de dos tiempos, uno que corresponde al sector moderno ("tercera ola") y otro al sector tradicional ("de la segunda o incluso la primera ola"). Este fenómeno refuerza la ampliación de la brecha entre países ricos y pobres, lo mismo que en el interior de los propios países, en donde las desigualdades en el acceso al conocimiento y la tecnología tienden a ser cada vez mayores. La universidad virtual plantea múltiples desafíos en nuestros países, en donde algunos no han completado aún el ciclo de la educación básica para todos, ni el de una educación media y superior de calidad. En donde existen centros educativos que funcionan con precarias aulas, bibliotecas y laboratorios reales. Es allí, precisamente, donde la pedagogía virtual, con sus fortalezas y debilidades, tiene un lugar importante, por lo que habrá que invertir recursos, creatividad y voluntad para hacerla asequible a las grandes mayorías de la población, que tienen el derecho a una educación de calidad para forjar un futuro mejor.

101 años de Panamá América

 
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