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La Universidad y el Presidente


Las palabras del Presidente de la República con relación a la Universidad de Panamá y la reacción que estas han provocado de parte de las autoridades universitarias demuestran que todavía no hemos aprendido a debatir los problemas que nos aquejan con la altura que su solución exige. En un caso se generaliza de manera injusta y en el otro se evita enfrentar la situación de modo serio y responsable.
No parece apropiado que un tema tan complejo como el de la eficiencia de la educación superior y el de su excelencia educativa, donde intervienen tantos factores, sea manejado tan superficialmente, ya sea con acusaciones simplistas ante los medios de comunicación o con manifestaciones callejeras. Es evidente que la eficiencia de nuestra primera casa de estudios está muy lejos de ser satisfactoria. La relación entre la cantidad de alumnos matriculados y los que de ellos logran graduarse en algunas facultades es menor del 10%, mientras en otros países se funciona con eficiencias educativas que no bajan del 90%.
De igual manera puede hablarse de graves problemas en el logro de excelencia académica. Una demagógica política de puertas abiertas ha reducido los requisitos de admisión permitiendo que jóvenes que no tienen capacidad, interés, ni vocación universitaria ocupen puestos en sus aulas que deberían llenarse con estudiantes dispuestos al aprovechamiento de los recursos que la sociedad invierte en ellos con gran sacrificio.
Pero no es con recriminaciones a través de discursos provocativos, ni con marchas reivindicativas que se encontrará respuesta a estos retos. Tanto el Presidente de la República como el Rector de la Universidad de Panamá tienen la responsabilidad de orientar el debate por mejores derroteros porque en ambos casos la sociedad espera de ellos un liderazgo constructivo.
Debemos estudiar la realidad existente en la casa superior de estudios alimentándola con la opinión responsable de otros actores sociales, analizarla con cifras que sustenten las opiniones, provocar un diálogo cooperativo entre sectores para evaluar alternativas, y proponer medidas que nos conduzcan a la solución de sus problemas. Si hay algo de positivo en la situación que vivimos es que nos brinda la oportunidad de corregir errores cometidos que inciden sobre la educación de nuestra juventud, tema que cada día tiene más importancia en nuestras aspiraciones de un desarrollo con riqueza, justicia y paz.

101 años de Panamá América

 
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