La Vacuna Panamá y el SIDA
Durante la XIV Conferencia Internacional sobre el SIDA, en Barcelona, el científico estadounidense Robert Gallo, codescubridor del virus del SIDA, aseguró que el que diga que ha logrado descubrir la vacuna contra dicha enfermedad “es un mentiroso o un estúpido” (diario argentino El Clarín, edición del 10 de julio de 2002). En los últimos años se han publicado varios artículos en los periódicos de Panamá sobre una vacuna contra el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) que causa el SIDA. Esta vacuna se le ha denominado “la Vacuna Panamá” y la patente asociada con ésta ha recibido mucha publicidad en nuestro país.
Todas las noticias que se relacionan con algún avance para combatir el SIDA, en especial sobre una vacuna, son recibidas con interés; pero también con cierto escepticismo, en especial en la comunidad científica. Escribo este artículo exhortado por varios colegas panameños, quienes me han comentado y preguntado sobre esta nueva vacuna y sobre cómo una patente puede ayudar al desarrollo de una tecnología como lo es el de crear una vacuna contra el VIH.
¿Qué es una vacuna y por qué el desarrollo de una vacuna contra el VIH ha probado ser difícil? Una vacuna es una sustancia que estimula la respuesta inmune del cuerpo. En el caso de una vacuna contra el VIH se complica la situación, ya que se trata de estimular lo que el VIH genéticamente está programado para evadir y destruir. Como si esto no fuera suficientemente complicado, en diferentes partes del mundo circulan diferentes subtipos del virus, y no sabemos si sea necesario desarrollar vacunas contra cada uno de esos subtipos para así poder suministrar cobertura global.
Ha sido, y sigue siendo, un reto científico inventar una vacuna contra el VIH.
El proceso para que una vacuna pase de la etapa de concepto hasta la fase final de aprobación dura alrededor de 10 años. Hay varias etapas en el desarrollo de una vacuna o cualquier tipo de tecnología médica que requiera aprobación de una entidad como La Administración de Drogas y Alimentos (FDA) de Estados Unidos. Todo comienza con una idea o concepto y, usualmente, se aplica para una patente. Sigue el proceso de desarrollo experimental que, comúnmente, comienza con pruebas en células y luego en animales, seguidas por estudios clínicos en seres humanos. Los estudios clínicos se realizan en tres fases. En la fase uno se investiga de forma general si la vacuna es segura. En la segunda fase se estudia con mayor profundidad la respuesta inmunológica contra la vacuna. En la fase tercera se decide la eficacia de la vacuna en proteger contra la enfermedad. Cada uno de estos experimentos dura meses (y en la fase III hasta años), y los resultados tienen que ser revisados con mucho cuidado por los investigadores y las agencias como el FDA.
El primer ensayo clínico (fase I) realizado con una vacuna contra el VIH tuvo lugar en Estados Unidos en 1987. Hasta la fecha se han probado más de 30 diferentes tipos de vacunas experimentales, en diversos países, de las que sólo una ha llegado a la fase III (tercera).
Como ejemplo de lo difícil que es desarrollar una vacuna contra el VIH, la compañía farmacéutica Merck, con increíbles recursos científicos y financieros, y cuyo programa de investigación de vacunas contra el VIH se ha desarrollado durante casi 20 años, hizo sus primeras pruebas en humanos a finales de 1999. Existen miles de posibilidades para diseñar una vacuna contra el VIH, pero una patente no significa o garantiza que una invención funcione. Una patente es un derecho exclusivo concedido a una invención, que es el producto o proceso que ofrece una nueva manera de hacer algo, o una nueva solución técnica a un problema. Una patente proporciona protección para la invención al titular, y garantiza derechos exclusivos de fabricación, venta y uso del invento durante un período de tiempo determinado (en Estados Unidos 20 años después de ser la invención registrada con la Oficina de Patentes ó 17 años después de la emisión de la patente). Anualmente se conceden unas 750,000 patentes a lo largo del mundo, y es difícil imaginar que cada año se produzcan tantas invenciones de gran importancia e interés y que todas den fruto.
Desde mucho antes, y después, de la primera publicación en un diario panameño sobre la Vacuna Panamá y su patente, he asistido, como expositor o participante, a varios congresos internacionales sobre el VIH. A mi conocimiento, no se ha presentado ningún estudio experimental preclínico o clínico sobre esta vacuna. Me parece que un descubrimiento de tal magnitud sería digno del podio en una conferencia internacional sobre el VIH. He buscado información científica sobre la vacuna en PubMed (el ordenador de la Biblioteca Nacional de Medicina del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos), y no he encontrado absolutamente nada de información científica. Nuevamente, un descubrimiento de tal importancia merece ser publicado en New England Journal of Medicine, Lancet, Science, Nature Medicine o una de tantas otras revistas científicas o medicas que circulan mundialmente.
Busqué la patente en el ordenador de la Oficina de Patentes de los Estados Unidos y la encontré. No voy a comentar sobre los méritos científicos encontrados en la patente, ya que un diario no es un foro para debatir puntos sobre el tema. Esto se hace en congresos internacionales donde los investigadores con conocimientos y experiencia en el campo debaten los méritos científicos y experimentales cuando aquéllos son presentados o publicados (en revistas científicas o médicas después que el artículo haya sido criticado por expertos).
La vacuna contra el VIH es una esperanza y una prioridad de la investigación científica, ya que sólo una podrá, de hecho, ayudar a erradicar la enfermedad, como lo hemos hecho con la viruela. Si colegas y ciudadanos panameños todavía tienen interrogantes sobre las declaraciones hechas en los diarios nacionales sobre el desarrollo de la Vacuna Panamá para prevenir la infección por VIH, exhorto a todos, incluyendo a los diarios, para que investiguen pasadas y futuras revelaciones sobre la Vacuna Panamá.
No critico la ciencia detrás de la patente. Critico la falta de información científica asociada con la vacuna, la cual parece no coincidir con lo que se ha publicado en los diarios. Critico la forma en la que se divulgan avances científicos hipotéticos en los diarios. Avances científicos de una magnitud global, que no se conocen fuera del Istmo.
Tengo mucha esperanza y fe que en un futuro, no muy lejano, se desarrolle una vacuna eficaz contra el VIH. Sería para mí un orgullo si la vacuna fuese concebida por un panameño. Pero, hasta que no haya leído un artículo científico en una revista científica o médica, o escuchado una charla en un congreso científico internacional, seguiré cuestionando todo lo que se publique en los periódicos sobre esta vacuna. A razón de la información que se ha publicado en los diarios de Panamá, sin referencia o publicación científica que la ampare, sería algo muy triste si acaso, por infortunio, colegas a nivel mundial me cuestionaran sobre la Vacuna Panamá. ¿La Vacuna Panamá? ¡Existe una patente, pero no sé nada al respecto!
(delarosa@adelphia.net)
En 1991, la OMS recibió la patente de la vacuna descubierta por Patarroyo, pero "no se ha aplicado", reveló su hijo.
El prefirió no profundizar en las razones, aunque estimó "si se tiene una eficacia de un 30% y se mueren entre 3 y 5 millones de personas al año, serían alrededor de un millón de muertes menos. Costos - beneficios, vale la pena".
Adelantó que se está diseñando una vacuna de segunda generación que está resultando efectiva en monos, por lo que se espera que se salte pronto a humanos.
Mientras ocurra tan importante hallazgo los estudiosos de todo el mundo continúan liderando esfuerzos en el tema.
Ortega señaló que recientemente se llevó a cabo una reunión del Instituto Conmemorativo Gorgas, en esta ciudad. Allí un prominente científico dedicado a la malaria, Steve Hoffman, "sorprendió a la audiencia".
El es defensor de la biología molecular como una metodología para lograr una vacuna, sin embargo, su conferencia magistral fue enfática, al afirmar que "tenemos que regresar a vacunas primitivas y básicas que consistirían en irradiar el parásito y utilizarlo contra el plasmodium".
A su juicio, la tecnología, en estos últimos 20 años, no ha servido para desarrollar una vacuna contra la malaria. "Los métodos moleculares no están ayudando".
Para Ortega lo que el científico intenta explicar es que "si a corto plazo no utilizamos métodos más sencillos en el desarrollo de una vacuna no lo vamos a obtener siguiendo los métodos moleculares".
Hoffman trabajó, hasta hace pocos meses, con la compañía que secuenció el genoma humano. Participó en la secuenciación del genoma de la malaria y del mosquito que la transmite.
Y es que Panamá, "si miramos los números, ha retrocedido cerca de 30 años en estadísticas de la enfermedad. Cifras similares a las actuales se observaron sólo para la década del "70.
En cuanto al proceso para detectar la malaria, Ortega detalló un aspecto muy particular.
Considera que esta enfermedad tiene un tipo especial de vigilancia. "Se contaba con el Sistema Nacional de Erradicación de la Malaria (SNEM) que se descentralizó y en parte se desmovilizó".
Es así, comenta, que las tablas al respecto mostraban una aparente desaparición del mal. "Ello probablemente le dijo a las autoridades de Salud que no necesitaban el mismo sistema de vigilancia. Lógicamente cuando se actúa de esta forma con una enfermedad transmitida por vectores lo que sucede es un incremento de la frecuencia del mosquito y los casos".
Ortega señaló que ellos iban a las comunidades distantes y preguntaban por las personas con fiebres y escalofríos. "Se les proveía del tratamiento, se les tomaban muestras para determinar si se trataba de malaria, pero esas muestras va a un lugar para ser evaluadas microscópicamente y emitir el diagnóstico.
Subrayó que un sistema de este tipo en el que "se da indiscriminadamente tratamiento puede pasar que el parásito se hace resistente y la droga ya no sirve".
Este modelo se utiliza en la mayoría de las provincias y "no es malo", aclaró, si lo puedes sostener por mucho tiempo y apoyarlo en diagnóstico rápido. Debe combinarse la atención médica con la eliminación del vector".
En Kuna Yala y Darién ya está ocurriendo este fenómeno, aseguró, el parásito se hizo resistente y se requiere un plan más específico. Justamente es en ello que trabaja el MINSA.
Actualmente se estudia la utilización de un método que ya dio resultados en Bocas del Toro. "Es rápido. El trabajador de Control de Vectores lo lleva en el bolsillo. Toma una cinta con la muestra de sangre que es luego introducida en un cubo. La sangre sube y en cinco minutos se tiene respuesta. El individuo con malaria tiene el parásito en la sangre".
Es un sistema que se desarrolló en Estados Unidos por un grupo de investigadores. Este se llama Opti- Mal. "Con él se sabe si es vivax o falciparum y se suministra el cuidado correspondiente de inmediato". Sus costos son razonables, aduce Ortega, siempre y cuando se usen en forma dirigida.
Aún se están llevando a cabo los análisis por parte del MINSA para saber si podría ser aplicable por Control de Vectores.
José Ellington, Gobernador de la Comarca Ngöbe Buglé: "la presencia de la malaria nos tiene muy preocupados".
Esta región no escapa al brote de malaria de Kuna Yala. El representante de los indígenas estuvo hace pocos días en un congreso en el sector de Caloveborita. "La alarma era notoria. Los residentes de las comunidades del corregimiento de Llano Bonito dejaron de asistir a la reunión precisamente porque allá es que hay problema. Los indígenas van a seguir viajando a Costa Rica y regresarán más enfermos".
Ellington solicitó a las autoridades tradicionales que sugieran a los padres no llevarse a sus niños, que es la población de mayor riesgo. "Les pedí que viajen solos".
Caridad Herrera, directora de Salud de la región Comarcal Ngöbe Buglé: "En lo que va del año tenemos 1,647 casos, sólo en la Comarca".
Pero las medidas de prevención no han parado desde que se detectó el aumento vertiginoso, hace unas semanas. "Se ha reforzado el rociado intradomiciliario, se está medicando a la población y eliminando los criaderos del mosquito. Igualmente se han nombrado 20 promotores de Salud y los números han empezado a bajar".
Todas las noticias que se relacionan con algún avance para combatir el SIDA, en especial sobre una vacuna, son recibidas con interés; pero también con cierto escepticismo, en especial en la comunidad científica. Escribo este artículo exhortado por varios colegas panameños, quienes me han comentado y preguntado sobre esta nueva vacuna y sobre cómo una patente puede ayudar al desarrollo de una tecnología como lo es el de crear una vacuna contra el VIH.
¿Qué es una vacuna y por qué el desarrollo de una vacuna contra el VIH ha probado ser difícil? Una vacuna es una sustancia que estimula la respuesta inmune del cuerpo. En el caso de una vacuna contra el VIH se complica la situación, ya que se trata de estimular lo que el VIH genéticamente está programado para evadir y destruir. Como si esto no fuera suficientemente complicado, en diferentes partes del mundo circulan diferentes subtipos del virus, y no sabemos si sea necesario desarrollar vacunas contra cada uno de esos subtipos para así poder suministrar cobertura global.
Ha sido, y sigue siendo, un reto científico inventar una vacuna contra el VIH.
El proceso para que una vacuna pase de la etapa de concepto hasta la fase final de aprobación dura alrededor de 10 años. Hay varias etapas en el desarrollo de una vacuna o cualquier tipo de tecnología médica que requiera aprobación de una entidad como La Administración de Drogas y Alimentos (FDA) de Estados Unidos. Todo comienza con una idea o concepto y, usualmente, se aplica para una patente. Sigue el proceso de desarrollo experimental que, comúnmente, comienza con pruebas en células y luego en animales, seguidas por estudios clínicos en seres humanos. Los estudios clínicos se realizan en tres fases. En la fase uno se investiga de forma general si la vacuna es segura. En la segunda fase se estudia con mayor profundidad la respuesta inmunológica contra la vacuna. En la fase tercera se decide la eficacia de la vacuna en proteger contra la enfermedad. Cada uno de estos experimentos dura meses (y en la fase III hasta años), y los resultados tienen que ser revisados con mucho cuidado por los investigadores y las agencias como el FDA.
El primer ensayo clínico (fase I) realizado con una vacuna contra el VIH tuvo lugar en Estados Unidos en 1987. Hasta la fecha se han probado más de 30 diferentes tipos de vacunas experimentales, en diversos países, de las que sólo una ha llegado a la fase III (tercera).
Como ejemplo de lo difícil que es desarrollar una vacuna contra el VIH, la compañía farmacéutica Merck, con increíbles recursos científicos y financieros, y cuyo programa de investigación de vacunas contra el VIH se ha desarrollado durante casi 20 años, hizo sus primeras pruebas en humanos a finales de 1999. Existen miles de posibilidades para diseñar una vacuna contra el VIH, pero una patente no significa o garantiza que una invención funcione. Una patente es un derecho exclusivo concedido a una invención, que es el producto o proceso que ofrece una nueva manera de hacer algo, o una nueva solución técnica a un problema. Una patente proporciona protección para la invención al titular, y garantiza derechos exclusivos de fabricación, venta y uso del invento durante un período de tiempo determinado (en Estados Unidos 20 años después de ser la invención registrada con la Oficina de Patentes ó 17 años después de la emisión de la patente). Anualmente se conceden unas 750,000 patentes a lo largo del mundo, y es difícil imaginar que cada año se produzcan tantas invenciones de gran importancia e interés y que todas den fruto.
Desde mucho antes, y después, de la primera publicación en un diario panameño sobre la Vacuna Panamá y su patente, he asistido, como expositor o participante, a varios congresos internacionales sobre el VIH. A mi conocimiento, no se ha presentado ningún estudio experimental preclínico o clínico sobre esta vacuna. Me parece que un descubrimiento de tal magnitud sería digno del podio en una conferencia internacional sobre el VIH. He buscado información científica sobre la vacuna en PubMed (el ordenador de la Biblioteca Nacional de Medicina del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos), y no he encontrado absolutamente nada de información científica. Nuevamente, un descubrimiento de tal importancia merece ser publicado en New England Journal of Medicine, Lancet, Science, Nature Medicine o una de tantas otras revistas científicas o medicas que circulan mundialmente.
Busqué la patente en el ordenador de la Oficina de Patentes de los Estados Unidos y la encontré. No voy a comentar sobre los méritos científicos encontrados en la patente, ya que un diario no es un foro para debatir puntos sobre el tema. Esto se hace en congresos internacionales donde los investigadores con conocimientos y experiencia en el campo debaten los méritos científicos y experimentales cuando aquéllos son presentados o publicados (en revistas científicas o médicas después que el artículo haya sido criticado por expertos).
La vacuna contra el VIH es una esperanza y una prioridad de la investigación científica, ya que sólo una podrá, de hecho, ayudar a erradicar la enfermedad, como lo hemos hecho con la viruela. Si colegas y ciudadanos panameños todavía tienen interrogantes sobre las declaraciones hechas en los diarios nacionales sobre el desarrollo de la Vacuna Panamá para prevenir la infección por VIH, exhorto a todos, incluyendo a los diarios, para que investiguen pasadas y futuras revelaciones sobre la Vacuna Panamá.
No critico la ciencia detrás de la patente. Critico la falta de información científica asociada con la vacuna, la cual parece no coincidir con lo que se ha publicado en los diarios. Critico la forma en la que se divulgan avances científicos hipotéticos en los diarios. Avances científicos de una magnitud global, que no se conocen fuera del Istmo.
Tengo mucha esperanza y fe que en un futuro, no muy lejano, se desarrolle una vacuna eficaz contra el VIH. Sería para mí un orgullo si la vacuna fuese concebida por un panameño. Pero, hasta que no haya leído un artículo científico en una revista científica o médica, o escuchado una charla en un congreso científico internacional, seguiré cuestionando todo lo que se publique en los periódicos sobre esta vacuna. A razón de la información que se ha publicado en los diarios de Panamá, sin referencia o publicación científica que la ampare, sería algo muy triste si acaso, por infortunio, colegas a nivel mundial me cuestionaran sobre la Vacuna Panamá. ¿La Vacuna Panamá? ¡Existe una patente, pero no sé nada al respecto!
(delarosa@adelphia.net)
En 1991, la OMS recibió la patente de la vacuna descubierta por Patarroyo, pero "no se ha aplicado", reveló su hijo.
El prefirió no profundizar en las razones, aunque estimó "si se tiene una eficacia de un 30% y se mueren entre 3 y 5 millones de personas al año, serían alrededor de un millón de muertes menos. Costos - beneficios, vale la pena".
Adelantó que se está diseñando una vacuna de segunda generación que está resultando efectiva en monos, por lo que se espera que se salte pronto a humanos.
Mientras ocurra tan importante hallazgo los estudiosos de todo el mundo continúan liderando esfuerzos en el tema.
Ortega señaló que recientemente se llevó a cabo una reunión del Instituto Conmemorativo Gorgas, en esta ciudad. Allí un prominente científico dedicado a la malaria, Steve Hoffman, "sorprendió a la audiencia".
El es defensor de la biología molecular como una metodología para lograr una vacuna, sin embargo, su conferencia magistral fue enfática, al afirmar que "tenemos que regresar a vacunas primitivas y básicas que consistirían en irradiar el parásito y utilizarlo contra el plasmodium".
A su juicio, la tecnología, en estos últimos 20 años, no ha servido para desarrollar una vacuna contra la malaria. "Los métodos moleculares no están ayudando".
Para Ortega lo que el científico intenta explicar es que "si a corto plazo no utilizamos métodos más sencillos en el desarrollo de una vacuna no lo vamos a obtener siguiendo los métodos moleculares".
Hoffman trabajó, hasta hace pocos meses, con la compañía que secuenció el genoma humano. Participó en la secuenciación del genoma de la malaria y del mosquito que la transmite.
Y es que Panamá, "si miramos los números, ha retrocedido cerca de 30 años en estadísticas de la enfermedad. Cifras similares a las actuales se observaron sólo para la década del "70.
En cuanto al proceso para detectar la malaria, Ortega detalló un aspecto muy particular.
Considera que esta enfermedad tiene un tipo especial de vigilancia. "Se contaba con el Sistema Nacional de Erradicación de la Malaria (SNEM) que se descentralizó y en parte se desmovilizó".
Es así, comenta, que las tablas al respecto mostraban una aparente desaparición del mal. "Ello probablemente le dijo a las autoridades de Salud que no necesitaban el mismo sistema de vigilancia. Lógicamente cuando se actúa de esta forma con una enfermedad transmitida por vectores lo que sucede es un incremento de la frecuencia del mosquito y los casos".
Ortega señaló que ellos iban a las comunidades distantes y preguntaban por las personas con fiebres y escalofríos. "Se les proveía del tratamiento, se les tomaban muestras para determinar si se trataba de malaria, pero esas muestras va a un lugar para ser evaluadas microscópicamente y emitir el diagnóstico.
Subrayó que un sistema de este tipo en el que "se da indiscriminadamente tratamiento puede pasar que el parásito se hace resistente y la droga ya no sirve".
Este modelo se utiliza en la mayoría de las provincias y "no es malo", aclaró, si lo puedes sostener por mucho tiempo y apoyarlo en diagnóstico rápido. Debe combinarse la atención médica con la eliminación del vector".
En Kuna Yala y Darién ya está ocurriendo este fenómeno, aseguró, el parásito se hizo resistente y se requiere un plan más específico. Justamente es en ello que trabaja el MINSA.
Actualmente se estudia la utilización de un método que ya dio resultados en Bocas del Toro. "Es rápido. El trabajador de Control de Vectores lo lleva en el bolsillo. Toma una cinta con la muestra de sangre que es luego introducida en un cubo. La sangre sube y en cinco minutos se tiene respuesta. El individuo con malaria tiene el parásito en la sangre".
Es un sistema que se desarrolló en Estados Unidos por un grupo de investigadores. Este se llama Opti- Mal. "Con él se sabe si es vivax o falciparum y se suministra el cuidado correspondiente de inmediato". Sus costos son razonables, aduce Ortega, siempre y cuando se usen en forma dirigida.
Aún se están llevando a cabo los análisis por parte del MINSA para saber si podría ser aplicable por Control de Vectores.
José Ellington, Gobernador de la Comarca Ngöbe Buglé: "la presencia de la malaria nos tiene muy preocupados".
Esta región no escapa al brote de malaria de Kuna Yala. El representante de los indígenas estuvo hace pocos días en un congreso en el sector de Caloveborita. "La alarma era notoria. Los residentes de las comunidades del corregimiento de Llano Bonito dejaron de asistir a la reunión precisamente porque allá es que hay problema. Los indígenas van a seguir viajando a Costa Rica y regresarán más enfermos".
Ellington solicitó a las autoridades tradicionales que sugieran a los padres no llevarse a sus niños, que es la población de mayor riesgo. "Les pedí que viajen solos".
Caridad Herrera, directora de Salud de la región Comarcal Ngöbe Buglé: "En lo que va del año tenemos 1,647 casos, sólo en la Comarca".
Pero las medidas de prevención no han parado desde que se detectó el aumento vertiginoso, hace unas semanas. "Se ha reforzado el rociado intradomiciliario, se está medicando a la población y eliminando los criaderos del mosquito. Igualmente se han nombrado 20 promotores de Salud y los números han empezado a bajar".