La verdad sobre el crédito bancario
Mucho han dicho contra la reforma tributaria aquéllos que se oponen a ella. No obstante, lo cierto es que Panamá no podía mantener el status quo en materia tributaria, sin que aumentara la brecha de la inequidad, la injusticia y la incapacidad de su administración de implementar medidas tendientes a corregir tal situación. Un análisis serio del diagnóstico del sistema tributario imperante en el país, como el que se realizó en 1999, que sirvió de base para la elaboración de la propuesta de reforma tributaria inicial, dejó de manifiesto que el gobierno de turno, cualquiera que fuese, se enfrentaba a la necesidad de corregir y revertir el evidente desgaste del sistema tributario.
Un nuevo argumento contra la reforma tributaria se presentó en un artículo titulado "Reforma fiscal podría afectar el crédito", en el cual se señala que se ha dado una pequeña disminución en el crédito bancario durante el último trimestre comparado con diciembre de 2002; argumentando, además, que el crédito es más lento como un efecto de la reforma tributaria, y que esta tendencia podría mantenerse y acentuarse "si la Reforma Tributaria afecta la calificación de crédito" del país. Esta visión se sustenta en un análisis equivocado, ya que el efecto de la reforma tributaria, por el contrario, tiende a mejorar la calificación de crédito de Panamá, en virtud que las calificadoras de crédito han manifestado su preocupación por la inflexibilidad fiscal del país debido a los gastos gubernamentales y por la necesidad de establecer nuevos mecanismos de recaudación fiscal. Con una nueva fuente de recursos, como la reforma tributaria, el déficit fiscal debería reducirse y la presión sobre el Estado para financiarse en los mercados de capital debería ser menor.
Por lo que hemos estimado, el efecto negativo de la reforma tributaria sobre el crédito bancario interno será insignificante. Las cifras para los meses de diciembre de 2002 y marzo de 2003 reflejan que el crédito al sector servicio está creciendo 31%: El crédito bancario, en forma global, no está creciendo significativamente; sin embargo, esto se debe a la falta de actividad económica y a la baja tasa de crecimiento del año 2002, y no a la reforma tributaria, cuyas medidas entraron en vigencia hace poco.
La supuesta contracción del crédito bancario durante el primer trimestre del año no es cierta. Según el Informe Ejecutivo del Centro Bancario Internacional, publicado recientemente por la Superintendencia de Bancos, la banca ha registrado una leve expansión en el crédito. De acuerdo a este, la cartera de crédito local al sector privado alcanzó US$10,828 millones, lo que representa un ligero crecimiento de 0.4%, si se compara con el nivel registrado en diciembre de 2002 ó de 1.7% con relación al mismo período del año anterior. La mejor tendencia de crédito al sector privado en los primeros tres meses del año se presenta en el financiamiento corporativo, que creció 3.6% con relación a diciembre de 2002.
Por otro lado, el financiamiento destinado al crédito comercial en la Zona Libre de Colón refleja una contracción (-7.8%), en concordancia con la tendencia que registra la actividad comercial en esa zona franca. El financiamiento hipotecario registra una ligera contracción de -0.7%. Igualmente, el crédito destinado al consumo personal, que registró una contracción de -0.3% con relación a diciembre de 2002, como respuesta a la tendencia de los bancos con mayor participación en ese segmento a reducir su exposición en el financiamiento de consumo.
Los bancos con menor exposición de crédito de consumo personal incrementan su financiamiento al consumo mediante tarjetas de crédito, pero en mayor medida en el renglón de préstamos personales.
Ante la realidad del crédito bancario, la verdad es que en la medida que exista mayor actividad económica, el consumidor tenderá a gastar más y los empresarios o comerciantes registrarán un aumento en el uso del crédito bancario para financiar sus operaciones. Existen perspectivas económicas positivas, ya que se está registrando un aumento de los permisos de construcción, que se traducirá en más construcciones durante el resto del año, a lo que debemos agregar la ejecución de varios proyectos públicos. En el ámbito internacional, vemos una mejoría considerable al terminar la guerra en Irak y porque las economías de la región dejaron de caer. Todo esto indica que tendremos un año con mayor actividad económica, con un crecimiento del PIB entre 2.0 al 2.5%.
Panamá tiene convenios de devolución de bienes culturales con varios países y los años para reclamarlos no prescriben. Por lo tanto, después de pasar 20 años de ser hurtadas pueden ser reclamadas siempre que se cuente con su debida identificación que demuestre su verdadero origen, señaló Fitzgerald.
Las piezas hurtadas son de un valor incalculable y únicamente se avalúan arbitrariamente cuando van a viajar a exposiciones, ya que las piezas tienen que estar aseguradas contra accidentes o robo, manifestó Fitzgerald. Sin embargo, las piezas hurtadas tienen un valor aproximado en el mercado internacional de B/.40 millones.
Para Ruiloba el problema real de que Panamá se haya convertido en el paraíso internacional de los malandrines y facinerosos, es debido a que los actuales legisladores no han creado una ley que penalice el tráfico de bienes culturales. Por otro lado, siempre ha existido la sospecha por parte de la UNESCO que hay una red de carácter internacional que está a la caza de piezas que pueden ser negociadas.
Luego de que las piezas son sustraídas, el paso siguiente es introducirla en los mercados de compraventa de obras de arte y antigüedades, pero habitualmente antes de colocar las piezas robadas a la venta, los delincuentes las mantienen ocultas durante un tiempo hasta que disminuye la actividad policial y la atención sobre los canales de salida, posteriormente la venden en puntos alejados del lugar de sustracción. El encargado de colocar la pieza en el mercado no es el autor del robo, sino el intermediario, el cual tiene los contactos necesarios con este mundo (anticuarios, coleccionistas, particulares, etc.) y por tanto, es el que puede obtener un mayor beneficio económico.
Los robos de encargo, considerando que son aquellos en los que ya antes de cometerse la sustracción existe un destinatario final, son muy escasos. Aunque es cierto que con bastante frecuencia los delincuentes van buscando una pieza determinada.
Estos intermediarios tienen conocimientos artísticos, fruto de una amplia experiencia, aunque sin ninguna base académica y generalmente no son profesionales establecidos con comercio legal, aunque existen excepciones. Suelen tener antecedentes o han tenido algún problema por alguna operación de compraventa realizada, por lo cual son perfectamente conocidos por los unidades policiales especializadas. Sin embargo, estas personas son las que se encargan de marcar la pieza interesante.
Pero antes de que la pieza sustraída llegue al destinatario final, normalmente habrá pasado por varias manos, es decir, se habrá blanqueado, utilizando un símil del tráfico de drogas. Por ello, es bastante habitual que aparezcan en el mercado legal, obras que en su origen tenían mala procedencia. De esta manera, bienes culturales robados aparecen en salas de subastas internacionales que se instalan en ciertos lugares como Nueva York o Londres. Hay que tener en cuenta que cuando una obra aparece en un comercio, normalmente el anticuario desconoce su origen ilícito, pues de otra forma no la tendría expuesto a la vista del público, aunque otra situación muy distinta es que la tenga oculta en un almacén o en algún otro lugar no visible.
(el hurto histórico)
Un nuevo argumento contra la reforma tributaria se presentó en un artículo titulado "Reforma fiscal podría afectar el crédito", en el cual se señala que se ha dado una pequeña disminución en el crédito bancario durante el último trimestre comparado con diciembre de 2002; argumentando, además, que el crédito es más lento como un efecto de la reforma tributaria, y que esta tendencia podría mantenerse y acentuarse "si la Reforma Tributaria afecta la calificación de crédito" del país. Esta visión se sustenta en un análisis equivocado, ya que el efecto de la reforma tributaria, por el contrario, tiende a mejorar la calificación de crédito de Panamá, en virtud que las calificadoras de crédito han manifestado su preocupación por la inflexibilidad fiscal del país debido a los gastos gubernamentales y por la necesidad de establecer nuevos mecanismos de recaudación fiscal. Con una nueva fuente de recursos, como la reforma tributaria, el déficit fiscal debería reducirse y la presión sobre el Estado para financiarse en los mercados de capital debería ser menor.
Por lo que hemos estimado, el efecto negativo de la reforma tributaria sobre el crédito bancario interno será insignificante. Las cifras para los meses de diciembre de 2002 y marzo de 2003 reflejan que el crédito al sector servicio está creciendo 31%: El crédito bancario, en forma global, no está creciendo significativamente; sin embargo, esto se debe a la falta de actividad económica y a la baja tasa de crecimiento del año 2002, y no a la reforma tributaria, cuyas medidas entraron en vigencia hace poco.
La supuesta contracción del crédito bancario durante el primer trimestre del año no es cierta. Según el Informe Ejecutivo del Centro Bancario Internacional, publicado recientemente por la Superintendencia de Bancos, la banca ha registrado una leve expansión en el crédito. De acuerdo a este, la cartera de crédito local al sector privado alcanzó US$10,828 millones, lo que representa un ligero crecimiento de 0.4%, si se compara con el nivel registrado en diciembre de 2002 ó de 1.7% con relación al mismo período del año anterior. La mejor tendencia de crédito al sector privado en los primeros tres meses del año se presenta en el financiamiento corporativo, que creció 3.6% con relación a diciembre de 2002.
Por otro lado, el financiamiento destinado al crédito comercial en la Zona Libre de Colón refleja una contracción (-7.8%), en concordancia con la tendencia que registra la actividad comercial en esa zona franca. El financiamiento hipotecario registra una ligera contracción de -0.7%. Igualmente, el crédito destinado al consumo personal, que registró una contracción de -0.3% con relación a diciembre de 2002, como respuesta a la tendencia de los bancos con mayor participación en ese segmento a reducir su exposición en el financiamiento de consumo.
Los bancos con menor exposición de crédito de consumo personal incrementan su financiamiento al consumo mediante tarjetas de crédito, pero en mayor medida en el renglón de préstamos personales.
Ante la realidad del crédito bancario, la verdad es que en la medida que exista mayor actividad económica, el consumidor tenderá a gastar más y los empresarios o comerciantes registrarán un aumento en el uso del crédito bancario para financiar sus operaciones. Existen perspectivas económicas positivas, ya que se está registrando un aumento de los permisos de construcción, que se traducirá en más construcciones durante el resto del año, a lo que debemos agregar la ejecución de varios proyectos públicos. En el ámbito internacional, vemos una mejoría considerable al terminar la guerra en Irak y porque las economías de la región dejaron de caer. Todo esto indica que tendremos un año con mayor actividad económica, con un crecimiento del PIB entre 2.0 al 2.5%.
Panamá tiene convenios de devolución de bienes culturales con varios países y los años para reclamarlos no prescriben. Por lo tanto, después de pasar 20 años de ser hurtadas pueden ser reclamadas siempre que se cuente con su debida identificación que demuestre su verdadero origen, señaló Fitzgerald.
Las piezas hurtadas son de un valor incalculable y únicamente se avalúan arbitrariamente cuando van a viajar a exposiciones, ya que las piezas tienen que estar aseguradas contra accidentes o robo, manifestó Fitzgerald. Sin embargo, las piezas hurtadas tienen un valor aproximado en el mercado internacional de B/.40 millones.
Para Ruiloba el problema real de que Panamá se haya convertido en el paraíso internacional de los malandrines y facinerosos, es debido a que los actuales legisladores no han creado una ley que penalice el tráfico de bienes culturales. Por otro lado, siempre ha existido la sospecha por parte de la UNESCO que hay una red de carácter internacional que está a la caza de piezas que pueden ser negociadas.
Luego de que las piezas son sustraídas, el paso siguiente es introducirla en los mercados de compraventa de obras de arte y antigüedades, pero habitualmente antes de colocar las piezas robadas a la venta, los delincuentes las mantienen ocultas durante un tiempo hasta que disminuye la actividad policial y la atención sobre los canales de salida, posteriormente la venden en puntos alejados del lugar de sustracción. El encargado de colocar la pieza en el mercado no es el autor del robo, sino el intermediario, el cual tiene los contactos necesarios con este mundo (anticuarios, coleccionistas, particulares, etc.) y por tanto, es el que puede obtener un mayor beneficio económico.
Los robos de encargo, considerando que son aquellos en los que ya antes de cometerse la sustracción existe un destinatario final, son muy escasos. Aunque es cierto que con bastante frecuencia los delincuentes van buscando una pieza determinada.
Estos intermediarios tienen conocimientos artísticos, fruto de una amplia experiencia, aunque sin ninguna base académica y generalmente no son profesionales establecidos con comercio legal, aunque existen excepciones. Suelen tener antecedentes o han tenido algún problema por alguna operación de compraventa realizada, por lo cual son perfectamente conocidos por los unidades policiales especializadas. Sin embargo, estas personas son las que se encargan de marcar la pieza interesante.
Pero antes de que la pieza sustraída llegue al destinatario final, normalmente habrá pasado por varias manos, es decir, se habrá blanqueado, utilizando un símil del tráfico de drogas. Por ello, es bastante habitual que aparezcan en el mercado legal, obras que en su origen tenían mala procedencia. De esta manera, bienes culturales robados aparecen en salas de subastas internacionales que se instalan en ciertos lugares como Nueva York o Londres. Hay que tener en cuenta que cuando una obra aparece en un comercio, normalmente el anticuario desconoce su origen ilícito, pues de otra forma no la tendría expuesto a la vista del público, aunque otra situación muy distinta es que la tenga oculta en un almacén o en algún otro lugar no visible.
(el hurto histórico)