La verdadera solución
Ala gente no le interesa ni la justicia penal, ni lo que pase en las cárceles. Primero porque no entiende la tramitación de un juicio y conceptos, como el Estado de derecho, ponen más nerviosas a las víctimas y a los que se sienten potenciales víctimas. No pueden interesarle las cárceles porque para el común de las personas los encerrados están pagando por lo que hicieron, y el mal que reciban allí se justifica a partir de un no bien disimulado “sentimiento” de venganza.
Por eso no se puede pretender que las acciones del Estado en materia de justicia y resocialización reciban el respaldo generalizado de la población. Estos temas están condenados a ser materia de expertos y entendidos, y solo los impulsa un gobierno responsable, no un gobierno que apenas pretenda el aplauso del populacho.
El interés real de la gente está en que los delitos no se cometan y por eso las políticas que más le benefician son aquellas que están dirigidas a prevenir el delito. Son varios los proyectos y acciones del actual gobierno que apuntan en esa dirección, como, por ejemplo, el reforzamiento de la vigilancia sobre las operaciones financieras dudosas y los servicios colaterales que utilizan el narcotráfico, el lavado de dinero, el tráfico de armas, etc.
La restructuración del barrio de Curundú también ayudará a reducir el delito en la ciudad de Panamá. Pero hay que tener paciencia, porque las verdaderas soluciones toman tiempo, a veces una generación completa, antes de producir efectos duraderos.