La violencia electoral: la guerra contra las pancartas"
Mucho se dice que el papel resiste todo que en él se escribe.
Pero,¿ qué podemos argumentar de los pobres postes del tendido eléctrico, que son siempre utilizados como sitio obligado para colocar papeletas, afiches y pancartas electorales de los candidatos a puestos de elección? Generalmente, en esta guerra de propagandas políticas, los mismos candidatos no saben lo que sus militantes hacen (algunos pagados por la ocasión del momento electoral).
Tal es el caso de las pancartas del licenciado José Blandón Figueroa, las cuales fueron objeto de la violencia electoral hace pocos días atrás. El candidato opositor arnulfista, del Circuito 8-8, denunció abiertamente el hecho. Pero el Tribunal Electoral no ha dado respuesta a la eventualidad.
Luego, dos semanas después, mientras transitamos por la Avenida Simón Bolívar, a la altura de la Universidad de Panamá, las dos grandes pancartas del Candidato Presidencial del P.R.D., Martín Torrijos, fueron también objeto del vandalismo electoral, cuando desconocidos le lanzaron pintura roja en el rostro del político perredista. Igual sucedió con otras propagandas, como las del ingeniero Alberto Vallarino. Si continúan estos detestables hechos asilados, puede que la sangre llegue al río antes del 2 de mayo.
La Fiscalía Electoral, encargada de velar por un ambiente de sosiego y el control de los eventos políticos, así como también el Cuerpo de Delegados del Tribunal Electoral, deben hacer una campaña más intensiva para evitar el vandalismo electoral contra las propagandas políticas de los candidatos a puestos de elección.
Uno se pregunta ¿qué sucederá el día en que los simpatizantes de determinado candidato descubran a los autores intelectuales de la destrucción de la propaganda política? Entonces, se conocerá la realidad de que no estamos haciendo lo mejor y todo lo posible por crear condiciones pacíficas y respetables para un torneo electoral.
He tenido claras oportunidades de observar, en tempranas horas de la noche, cómo algunos simpatizantes "limpian los postes", los lijan de otras propagandas, para luego pegar los afiches de sus candidatos.
Mientras, en otra áreas de la ciudad, ciudadanos irresponsables pegan las propagandas encima de otras, sin el debido control. En las pobres paredes de viejos edificios, los encargados de la publicidad política de los candidatos a puestos de elección hacen de las suyas, denigrando la imagen de la urbe, sin que se respete el ornato de la capital.
Hacemos un llamado a los políticos, en especial al Tribunal Electoral y sus entidades de control de eventos electorales, para que evite situaciones desagradables que pongan en peligro el proceso de los comicios generales del 2 de mayo de 1999. Y si no evitamos el desastre, por lo menos conocemos a los responsables que no cumplieron con sus funciones administrativas y públicas. Aun así, confiamos en que el vandalismo a la publicidad política continúe impunemente.
Pero,¿ qué podemos argumentar de los pobres postes del tendido eléctrico, que son siempre utilizados como sitio obligado para colocar papeletas, afiches y pancartas electorales de los candidatos a puestos de elección? Generalmente, en esta guerra de propagandas políticas, los mismos candidatos no saben lo que sus militantes hacen (algunos pagados por la ocasión del momento electoral).
Tal es el caso de las pancartas del licenciado José Blandón Figueroa, las cuales fueron objeto de la violencia electoral hace pocos días atrás. El candidato opositor arnulfista, del Circuito 8-8, denunció abiertamente el hecho. Pero el Tribunal Electoral no ha dado respuesta a la eventualidad.
Luego, dos semanas después, mientras transitamos por la Avenida Simón Bolívar, a la altura de la Universidad de Panamá, las dos grandes pancartas del Candidato Presidencial del P.R.D., Martín Torrijos, fueron también objeto del vandalismo electoral, cuando desconocidos le lanzaron pintura roja en el rostro del político perredista. Igual sucedió con otras propagandas, como las del ingeniero Alberto Vallarino. Si continúan estos detestables hechos asilados, puede que la sangre llegue al río antes del 2 de mayo.
La Fiscalía Electoral, encargada de velar por un ambiente de sosiego y el control de los eventos políticos, así como también el Cuerpo de Delegados del Tribunal Electoral, deben hacer una campaña más intensiva para evitar el vandalismo electoral contra las propagandas políticas de los candidatos a puestos de elección.
Uno se pregunta ¿qué sucederá el día en que los simpatizantes de determinado candidato descubran a los autores intelectuales de la destrucción de la propaganda política? Entonces, se conocerá la realidad de que no estamos haciendo lo mejor y todo lo posible por crear condiciones pacíficas y respetables para un torneo electoral.
He tenido claras oportunidades de observar, en tempranas horas de la noche, cómo algunos simpatizantes "limpian los postes", los lijan de otras propagandas, para luego pegar los afiches de sus candidatos.
Mientras, en otra áreas de la ciudad, ciudadanos irresponsables pegan las propagandas encima de otras, sin el debido control. En las pobres paredes de viejos edificios, los encargados de la publicidad política de los candidatos a puestos de elección hacen de las suyas, denigrando la imagen de la urbe, sin que se respete el ornato de la capital.
Hacemos un llamado a los políticos, en especial al Tribunal Electoral y sus entidades de control de eventos electorales, para que evite situaciones desagradables que pongan en peligro el proceso de los comicios generales del 2 de mayo de 1999. Y si no evitamos el desastre, por lo menos conocemos a los responsables que no cumplieron con sus funciones administrativas y públicas. Aun así, confiamos en que el vandalismo a la publicidad política continúe impunemente.