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La visita a Washington


Nadie puede restar méritos al éxito obtenido por la señora Presidenta de la República, en su reciente visita a Washington con el propósito de conversar en torno a algunos problemas, entre ellos y el más importante, la firma de un TLC con el gobierno de Estados Unidos. Recibió la mandataria y su comitiva, un cálido recibimiento y las firmes promesas de atención a las aspiraciones de nuestro país.
El Presidente Bush brindó a la mandataria mucho respeto y simpatía y la distinguió como una gobernante interesada en la solución de los problemas de Panamá. La Sra. Presidenta actuó con seguridad, mente abierta y positiva, responsabilidad y decisión, ganándose la consideración y respaldo de congresistas y del mandatario estadounidense.
Sin lugar a dudas, podemos manifestar que la mandataria acaba de dar los primeros pasos, de manera adecuada, para el inicio de conversaciones para un Tratado de Libre Comercio (TLC) que redundará en beneficio de nuestra nación.
La visita de la delegación panameña bajo el liderazgo de la Presidenta Moscoso, ha cumplido una magnífica tarea en Washington y se ha hecho merecedora al respaldo y simpatía del pueblo panameño. Coincidimos con el paisano veragüense, Roberto Díaz Herrera, quien en la sección de Opinión de El Panamá América del 30 de junio de pasado, dice: "Tal como han llovido las críticas a la Presidenta por tantos problemas nacionales, algunos de los cuales se le achacan, directamente, justo es reconocerle que nos dejó muy bien representados, al lado de un equipo que regresó eufórico, con razón, por el status y categoría que el Presidente Bush, le brindó a Doña Mireya y a su comitiva". Los reportes indican que se hablaron varios temas: intercambio comercial, seguridad nacional, situación de la frontera con Colombia, pero el punto más resaltante y aparentemente, más concreto, fue la promesa de negociar un TLC entre los dos países con un esquema que convenga a la nación, según otros modelos como los de Chile, Singapur o Centroamérica.
Tal oferta de Bush nos parece realmente extraordinaria y que sobrepasa, incluso, la capacidad y trabajo de este gobierno, por presentar una tarea fina y laboriosa que debe contar no sólo con la integración y trabajo de la empresa privada, sino con los propios partidos políticos de oposición, su representación en la Asamblea y la opinión de otros sectores vivos del país por la envergadura que tal intercambio conlleva y sus repercusiones en el futuro".
Continúa diciendo el amigo Díaz Herrera: "El ordenar coherentemente un TLC que preserve los mejores intereses del producto panameño, no es cualquier cosa; hoy la promesa, parece estar consolidado el interés del gobierno republicano de Estados Unidos en el nivel del propio Bush y sólo tal cosa justifica, plenamente, el viaje de Moscoso a Washington, lo mismo que el haber trabajado tan bien su imagen ante el actual inquilino de la Casa Blanca".
Reconozcamos como panameños, sus logros a esta misión nacional que nos representó en Estados Unidos y felicitemos, insistimos, a la presidenta Moscoso, al canciller Harmodio Arias, al equipo que asesoró al Ejecutivo y a miembros de partidos políticos de oposición actual a fin de que el futuro de Panamá, en estos temas tan sensitivos, sea obra de todos y no sólo de un partido o partidos en el gobierno".

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