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"Laberinto de Ausencias"


Inmerecidamente me encuentro entre los panameños distinguidos, por el apreciado obsequio que me hiciera el autor de la obra "Laberinto de Ausencias", que con modestia, considero un meritorio y valioso impulso literario enorgullecedor, de una de las promesas intelectual panameño del momento, quizás apenas un cachorro de escritor, pero de pluma fina y prolija en pleno desarrollo, el ex presidente Aristides Royo Sánchez.
Debo exteriorizar que al recibir este presente ya rubricado, de manos de un respetuoso emisario, sorprendido y mucho más agradecido, imaginé se trataba de otro libro ya de tantos, con narraciones y conceptos políticos filosóficos, desprendidos del movimiento octubrino, libros, por supuesto todos, de mucho valor. Cuando empuñé la crin para trotar sobre las primeras "ausencias", donde el autor destaca los rasgos personales y culturales de panameños notables como Roque Javier Laurenza, con quien y con suerte acompañando al comandante Omar Torrijos, compartimos un ilustrativo almuerzo en la ciudad de Madrid, ya él evidentemente enfermo, pues apenas podía hablar. Ya atrapado en la lectura del capítulo siguiente dedicado al maestro con cariño, arcipreste Rogelio Sinán, fecundo de "La Cucarachita Mandinga y El Ratón Pérez", Elvira, de paso hacia la cocina, preguntó: "¿y qué tal el libro de Aristides?" Sin apartarme de sus letras respondí... ¡Precioso, diferente, al hojearlo luce como gran referencia histórica y cultural a la vez!.
Aunque no he terminado de estudiar más que leer, este compendio sobre diversos temas, todos criaturas del Dr. Royo sin embargo, desvinculados en sus esencias, resalta que fueron escogidos con impecable olfato para todos los gustos, de tal suerte que me permitiré con la aprobación de los amables lectores, adelantar algunas impresiones: En el Capítulo "John Hay sin Bunau-Varilla", descubres que este norteamericano ex secretario de Estado en 1903, repudiado por nosotros durante cien años, por el rapto de Panamá al firmar el tratado, al hacer el balance que sugiere la lectura serena, la cual aporta datos biográficos de mucho valor sobre la vida académica y público de hoy, concluyes que fue un hombre abnegado y sin ambiciones políticas, en el medio de circunstancias favorables para los EE.UU., "irrechazables". Como además, y es una de las consecuencias que recibes de lecturas de alta calidad y desapasionada, emerge la realidad de que estos ciudadanos notables del mundo, alumbrados en la tierra en diferentes épocas y latitudes, muchas veces coinciden en sus genialidades y mensajes hacia la posteridad, veamos: Hace un siglo John Hay escribió: "Una hora llena de gloria vale por una eternidad sin nombre". Hace 32 años, con diferentes términos, Torrijos coincide en lo medular del anterior mensaje así... "Es preferible morir peleando con honor en nuestra patria, que soportar toda una vida de exilio con tristezas y amarguras". (16 de diciembre, El Salvador, regresando derrocado desde México). Y nuestro autor con una prosa sencilla y agradable, te presenta al primer panameño que vivió en París, Alfonso Teófilo, nuestro primer campeón mundial, "Panamá Al Brown" en todo su esplendor, deleites y ruina. Luego y estribando al gusto, pronto conoces a Marga Gil Roesset, un amor imposible que pretendía al poeta Juan Ramón Jiménez, el de "Platero y yo", amor tan imposible que condujo a Marga hasta el suicidio. Y de repente, García Márquez haciendo "El Amor en los Tiempos del Cólera", navegando sobre el Magdalena en un barco cuarentena, con la doncella de toda una vida ya de 70 años y viuda, la que hasta entonces solamente había escuchado el chorro al orinar de un sólo hombre. Y el falso samurai iraní, quien por venganza violó a seis japonesitas. ¿Cuántos panameños estarán enterados, que el "Tigre" Rómulo Escobar Bethancourt, fue ganador de un premio Ricardo Miró?.
Es preciso terminar y dejar a los lectores el derecho a saciar su curiosidad y beber conocimientos y cultura, en los 82 capítulos cortos, pero sustanciosos, de este esfuerzo literario del Dr. Aristides Royo. Sin embargo, debo agregar lo siguiente... Aunque Aristides sustenta con honorabilidad y verticalidad moral, su defensa y apoyo a la "Reelección Inmediata" presidencial, alejándonos de nombres y apellidos, creo que en este tramo el autor pierde el trillo del sentimiento universal político. Compartiría sus argumentos siempre que, reformemos la Constitución para introducir el método "balance" de la segunda vuelta electoral; la escogencia de los magistrados de la Corte; los del Tribunal Electoral; el Procurador y el Contralor, ya que poniéndole la lupa al sistema tal como funciona hoy, nuestro sistema demasiado presidencialista, invita a los jefes del Organo Ejecutivo en sus secuencias, a decidir y acaparar todos los cargos mencionados, rompiéndose el principio de pesos y contra pesos, frenos. Un sistema democrático verdaderamente sólido, es aquel que garantiza y propicia al alternatibilidad del poder en los hombres y es aquí donde los vecinos costarricenses, nos llevan abismal ventaja.

101 años de Panamá América

 
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